Verano y vino tinto... frío: 5 etiquetas para descorchar en días de calor (e incluso tomar como aperitivo)

Verano y vino tinto... frío: 5 etiquetas para descorchar en días de calor (e incluso tomar como aperitivo)

Un tinto joven se debe tomar los primeros dos o tres años desde su elaboración. Es fresco y versátil, ideal para las comidas cotidianas.

El mundo del vino ofrece una inmensa cantidad de estilos y etiquetas. Más allá de las diferencias entre tintos y blancos, o incluso entre los distintos varietales y sus características, existe una división histórica que siempre ha sido fundamental a la hora de elegir un ejemplar: los vinos de guarda y aquellos que son para beber jóvenes.

A pesar de haberse extendido desde la vitivinicultura hacia distintos ámbitos, quedó demostrado que la mítica frase “cuanto más viejo, mejor” dista mucho de ser una verdad universal: en la actualidad, ambos estilos de vinos –los de guarda y los de consumo inmediato– ofrecen ejemplares de la más alta calidad (y otros no tanto).

Sin embargo, esto no siempre fue así. Tiempo atrás, mientras los tintos de guarda eran producidos con las mejores uvas y tenían elaboraciones muy cuidadas, los ejemplares para beberse jóvenes no se trabajaban de igual manera, ni agronómica ni enológicamente.

El gran cambio que experimentaron estos vinos en los últimos cinco años es que pasaron a ser –al igual que los de guarda– pensados desde la finca como tales y elaborados con excelente materia prima.

Así fue que nació una nueva categoría: los vinos de alta gama de consumo inmediato. A tal punto, que hoy en el mercado existen vinos para beber jóvenes que cuestan tanto como los tintos destinados a la estiba y, lo más importante y lo que permitió que este fenómeno apareciera: el consumidor está dispuesto a pagar por ellos .

Habiendo entonces dejado en el pasado esta modalidad de raramente vinificar tintos jóvenes de alta calidad, comenzaron a verse cada vez más estos nuevos vinos de consumo temprano en las góndolas.

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La guarda es una de las prácticas preferidas de los aficionados al vino. Con el tiempo en botella, con mínimo contacto con el oxígeno (a través de su corcho), los vinos con potencial de guarda se vuelven más complejos y elegantes, al tiempo que sus sabores, aromas y texturas evolucionan.

Qué es un tinto para beber joven

Un tinto para beber joven es, simplemente, un vino que muestra lo mejor de sí en su juventud, es decir, en los primeros dos o tres años desde su elaboración. Estas etiquetas se caracterizan por sus aromas primarios, la frutosidad, la fluidez, la agilidad en la boca, la frescura, la acidez vivaz y la redondez. Su gran encanto está en la simpleza más que en la sofisticación; son vinos directos y nítidos, que se disfrutan sin pensar mucho, a diferencia de los vinos de guarda que suelen ser más complejos y difíciles de entender.

Los vinos para beber jóvenes no mejoran con la guarda, ni tampoco evolucionan o se complejizan, sino que, por el contrario su gran atracción radica en la expresión de la fruta fresca y en el placer que provoca beberlos. Son vinos sumamente versátiles con las comidas diarias e, incluso, se pueden tomar como aperitivo.

Por último, estos vinos son ideales para beber un tinto en noches de calor, ya que su temperatura de servicio recomendada es entre 15 y 17°C. Si bien todas las variedades pueden dar buenos ejemplares de estas características, en nuestro país las más aptas parecerían ser criolla, moscatel, bonarda, malbec y pinot noir por su expresión frutal y su frescura.

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Hace ya tiempo que el malbec está, literalmente, en boca de todos. Entre las más de 40 variedades de uva que comúnmente se vinifican en el mundo, esta cepa ha logrado, en muy poco tiempo, conquistar el paladar de un importante número de amantes del vino de todas las latitudes gracias a su expresión tan elegante y fácil de disfrutar.

5 tintos para beber jóvenes:

1 - Barda Pinot Noir 2018 ($ 2.400)

De viñas patagónicas orgánicas y biodinámicas, es el arquetipo perfecto del pinot noir joven: fresco, tenso, frutal, ágil y, encima, sofisticado. Tanto en nariz como en boca es todo elegancia y fineza: fruta roja nítida y limpia, textura redonda y tersa, acidez equilibrada y armonía inmejorable de todos sus elementos. Sin dudas, un pinot world class.

2 - Altos Las Hormigas Malbec Clásico 2018 ($ 430)

Fruta roja y negra nítida, limpia, con excelente definición que lo transforma en el “perfecto malbec mendocino” para todos los días. Y además, algo de especias que lo hacen aún más interesante. La entrada en boca de este 100% malbec tiene muy buena intensidad y tensión, buena acidez que agiliza su paso por el paladar y un equilibrio general inmejorable.

3 - Finca Suárez Tinto 2018 ($ 550)

Blend de uvas del Paraje Altamira que recrea a los tradicionales tintos argentinos (incluso, ni dice el corte de variedades): amable, redondo, apoyado en la fruta con un leve especiado, sensual en el paso por boca y con todo en su lugar. Todo lo que a un vino joven se le debe pedir. Es muy versátil con las comidas diarias.

4 - Zorzal Pinot Noir 2018 ($ 510)

Uno de los más interesantes pinot jóvenes del mercado. Fruta roja nítida y definida, cuerpo medio, frescor, acidez inmejorable… todo en armonía y gran equilibrio. En el paladar no ofrece ningún tipo de resistencia al placer inmediato: es redondo, dócil, fluido y, lo más importante, rico. Beber fresco, a 15/16°C, de aperitivo.

5 - Estancia Los Cardones Tigerstone Garnacha 2017 ($ 850)

Con uvas de Tolombón, Salta, y con el sello de los Valles Calchaquíes se elabora este tinto sorprendente de color claro y aromas mustios que recuerdan a hongos y a tierra seca. En el paladar es liviano, fácil, con tonos frutales leves, textura agradable y un dejo salvaje muy atractivo. Ideal para beber fresco y disfrutar.

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