Tres Monos, el bar argentino que en un año fue elegido entre los 100 mejores del mundo

Son millennials, abrieron un bar en Palermo en 2019 y ahora está entre los 100 mejores del mundo

El bar Tres Monos, en Palermo, está en el puesto 85 del ranking The World’s 50 Best Bars. En sólo un año, se ubicó entre los 100 mejores del mundo. En plena cuarentena, sortearon la crisis con cócteles embotellados, delivery a toda hora y sumaron servicio de cafetería y brunch. Para 2021 planean expandir la marca. Cómo le ganaron a la cuarentena

La coctelería argentina sigue marcando tendencia en el mundo. Esta vez un nuevo bar de Buenos Aires ingresó en la selecta lista de los 100 mejores bares del mundo del 2020, que todos los años publica la organización The World’s 50 Best Bars.

 

 

Con un poco más de un año de vida, y casi la mitad en pandemia, Tres Monos, creado y atendido por los bartenders Sebastián Atienza (34) y Carlos Aguinsky (29), alcanzó en el puesto 85 del prestigioso ranking internacional.

 

El equipo millennial de Tres Monos 

 

Lejos de los bares temáticos y de exclusivas contraseñas para entrar, Tres Monos fue una de las aperturas más resonantes de 2019 por volver a lo simple de la mejor manerabuena coctelería y buen servicio en un lugar chiquito y relajado del barrio de Palermo, donde la barra y el cliente son los protagonistas, donde cualquier noche es normal verlo a Atienza (uno de los bartenders que eligió Messi para su fiesta de casamiento) preparar un Grosera (cóctel estrella de la carta), servir un vaso de cerveza tirada o preguntarle al consumidor qué tiene ganas de tomar esa noche.  

 

 

Hoy reconvertido por la pandemia de coronavirus en cafetería de día y bar de noche, Tres Monos mantiene su esencia sin descuidar sus otros negocios: además de ser un bar, es una escuela que da clases online a bartenders y consumidores de todo el país y una consultora que ofrece asesoramiento a marcas y empresas del sector.

"Es un lugar genuino, que no aparenta ser algo que no es. Se ve reflejado en el producto lo que somos nosotros y el equipo que está atrás", define Charly Aguinsky en diálogo con Clase Ejecutiva.

 

 

¿Cómo recibieron la noticia de que están entre los 100 mejores bares del mundo?

Hace tres o cuatro semanas recibimos un mail de la organización de 50 Best, avisándonos que habíamos quedado entre el puesto 51 y el 100 del mundo. Nos pidieron que no digamos nada hasta la premiación, que fue el 29 de octubre, porque ahí nos íbamos a enterar el puesto de cada uno. Nos conectamos todo el equipo, como en el mundial cuando juega la Selección, esperando ver qué puesto era. Aunque hubiese sido el 100 o el 51, haber sido elegidos entre los 100 mejores del mundo con un año de vida y prácticamente la mitad en pandemia, fue una alegría enorme.

 

 

Hace poco también fueron elegidos como uno de los 4 mejores bares nuevos del mundo. ¿Qué significan estos reconocimientos para la nuevacoctelería argentina?

Demuestra lo que es Buenos Aires en cuanto a gastronomía en general y coctelería en particular, que es vanguardia en América latina con el trabajo que vienen haciendo también Florería Atlántico, Frank´s, Presidente Bar, Nicky Harrison. Estar en ese grupo selecto nos llena de orgullo y le da conocer al mundo la gran calidad de profesionales y de bares que hay en la Argentina.

 

 

¿Cómo fue la génesis de Tres Monos? 

Con Sebastián nos conocemos hace varios años. Hace tres, él trabajaba como embajador de Campari y yo de Monkey Shoulder, un whisky escocés. Entonces compartíamos actividades, eventos y viajes. Así empezamos a hacernos amigos y a conversar. Yo tenía una cafetería en Colegiales y él venía seguido. Un día me cuenta que quería abrir un bar, y como teníamos varios gustos en común, le dije que quería ser su socio. Teníamos la idea del nombre y de un bar chico, donde el bartender pueda atender todas las mesas y el cliente sea el protagonista. Buscamos local y encontramos una esquina bastante descuidada en Guatemala y Thames, en Palermo. En marzo de 2019 empezamos a encarar el proyecto.

 

Tres Monos en la  esquina de Thames y Guatemala, Palermo

 

¿La idea de armar también una escuela/estudio estuvo desde el principio?

Ya la teníamos. Cuando encarábamos el proyecto de bar, Sebastián ya había hablado con Gustavo Vocke, ahora nuestro tercer socio, sobre la idea de poner un lugar de aprendizaje sobre bebidas y cócteles para los profesionales y para el consumidor y que también funcione como consultora para marcas y empresas. Arrancamos con el bar en junio de 2019 y a los dos meses se nos abrió la posibilidad de alquilar un PH en la parte de arriba. Lo alquilamos y al mes siguiente abrimos la escuela, que hoy funciona en su totalidad online

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Cuando Tres Monos abrió generó mucha repercusión entre sus colegas. ¿A qué crees que se debe el éxito que hoy los lleva a estar en 50 Best? ¿Qué los diferencia de otros bares?

Creo que no es habitual que los bartenders sean dueños de sus propios bares, sin un grupo inversor atrás que ponga la plata y tome las decisiones. Seba y yo encaramos toda la inversión (u$s 20.000 en 2019), no tuvimos apoyo de ninguna otra parte.

Además, Tres Monos es un lugar genuino: la gente viene y nos ve trabajando, ve todo el esfuerzo que le ponemos. Es un lugar que no aparenta ser algo que no es y verdaderamente se ve reflejado en el producto lo que somos nosotros y el equipo que está atrás.

 

La barra, protagonista de Tres Monos

 

¿Cómo hicieron los primeros meses de cuarentena, cuando todavía estaban cerrados, para sortear la pandemia y encontrarle rápido la vuelta? ¿Y cómo están trabajando ahora que está todo más flexible en la Ciudad de Buenos Aires?

Al principio trabajamos con cócteles embotellados. Esta era una idea que teníamos desde noviembre de 2019, porque veíamos que era una tendencia afuera y que muchos de los bares del mundo que nos gustaban los ofrecían. En el verano no tuvimos tiempo para desarrollarlos y por eso en marzo, cuando nos agarró la cuarentena, empezamos a trabajarlos y fuimos los primeros en hacerlos para delivery.

 

Después sumamos café: ya veníamos con la idea de hacer una cafetería de especialidad que sea también bar, donde mezclar café y cócteles. Teníamos el equipamiento y decidimos armarlo, aprovechando que tenemos una ventana que da a la calle. Entre el café y los cócteles embotellados pudimos subsistir y hasta crecer los primeros meses de cuarentena con take away y delivery. Ya cuando sumamos las mesas afuera y pudimos volver a trabajar, extendimos el día: antes abríamos a las 19 y ahora a las 10 de la mañana, con café, pastelería, aperitivos y opciones de almuerzo. El día se nos hace mucho más largo y tenemos más tiempo para facturar.

¿Recibieron ayuda del Estado mediante ATP?

El primero lo recibimos recién en agosto, con lo cual los primeros  5 meses hicimos frente a todos los sueldos, aguinaldo y alquiler con nuestro trabajo y algún que otro mes con ahorros. El ATP nos vino muy bien, pero los meses más duros los afrontamos solos.

 

 

¿Hoy están trabajando más tranquilos en lo económico?

Desde que pudimos poner las mesas y sillas afueras, sí. También pudimos poner un deck después de hacer el trámite para ampliar la vereda y tener más mesas para poder trabajar. Con el horario extendido de 10 de la mañana a 1 de la madrugada, todos los días de corrido, estamos en un 80% o 90% ajustados por inflación de los niveles de facturación precuarentena. 

Seguramente con el café se les sumó un público que antes no tenían, gente del barrio o de otras edades incluso. ¿Qué cambios notan en los clientes?

Nos asociamos con Café Negro, una cafetería muy reconocida del centro porteño pero que no tenía llegada a Palermo, y con Salvaje Bakery en lo que es pastelería. Eso nos acercó a gente que no nos conocía. Es muy loco que ahora a la tarde tenemos la vereda llena de personas tomando café y comiendo medialunas. Hace 6 meses o un año nunca nos hubiésemos imaginado estar trabajando como cafetería a este ritmo. 

 

En un futuro, ¿van a mantener el servicio de cafetería o les gustaría volver al bar y la noche?

Estos cambios llegaron para quedarse a Tres Monos: la cafetería, el horario ampliado, el brunch que estamos haciendo todos los domingos con chefs amigos. Tres Monos se amplió mucho más de lo que era antes de la cuarentena, que trabajábamos sólo de tarde/noche. 

¿Qué aprendizaje sacan de este primer año de vida, la mitad en pandemia?

Ratificamos que la decisión de poner un bar chico fue acertada. Si hubiésemos puesto un bar dos veces más grande, no sé si habríamos podido resistir todos esos meses que afrontamos con nuestro trabajo y ahorros.

Por otro lado, estamos en una transición con foco en 2021 en volvernos un bar enfocado en lo nacional, con productos locales e insumos argentinos. Mostrarle al mundo que acá hay productos de calidad, no sólo en el cóctel final, sino en toda la materia prima que usamos.

La cuarentena nos hizo aprender a la fuerza que hay que ser súper ordenados a la hora de tener un negocio: Tres Monos viene por ser un bar, un estudio y una consultora. Tenemos que dedicarnos a las tres cosas para tener un negocio sostenible en el tiempo, no ser solamente un bar que vende cócteles, sino también una escuela que enseña y da servicios a empresas y una consultora que ayuda a crear productos y servicios gastronómicos. 

 

 

¿Se plantearon seguir o no durante algún momento de esta crisis?

Nunca estuvo en nuestra cabeza cerrar ni cambiar de rubro. Teníamos un fondo de reserva para potenciales crisis, lo que nos permitió sobrellevar la cuarentena. Hoy ya estamos trabajando a un buen ritmo y hasta pensando en ampliarnos. Queremos redoblar la apuesta. Estamos por lanzar embotellados gasificados, tragos más populares y de verano, buscando vender a todo el país y no sólo por el barrio. Obviamente hay días que son difíciles, pero eso le pasa a emprendedores de cualquier rubro. Nosotros estamos convencidos de lo que hacemos y queremos seguir apostando y creciendo.

 

 

¿Cómo, de a poco, es y será volver a salir a los bares? ¿Qué cambios de hábitos ven en los clientes?

Creo que esto hizo un clic en la cabeza de los clientes en cuanto a los espacios cerrados y el amontonamiento de gente. No sé si eso volverá a ser como antes. El hecho de consumir en casa, la posibilidad de comprar el cóctel de tu bar favorito por delivery, en un e-commerce o en el supermercado es un hábito que llegó para quedarse.

La gente no va a dejar de salir, pero si antes salía 4 veces por semana ahora sale 2. Estamos trabajando a un buen ritmo. Todas las noches estamos llenos en la vereda, respetando el distancimiento y los protocolos. Vemos una decisión de la gente de salir y volver a consumir, y valorar el producto de calidad. El público se va a volver más exigente por la cantidad de buenos productos que hay dando vueltas. Hay que seguir esforzándose por mantener al público enamorado de tu lugar.

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