MIÉRCOLES 28/10/2020
Terrazas, patios y jardines: dónde comer al aire libre en el verano en Buenos Aires

Terrazas, patios y jardines: dónde comer al aire libre en el verano en Buenos Aires

Una terraza secreta en Microcentro, un bar de gin tonics al pie de la Biblioteca Nacional y un patio dedicado a los tragos con soda son algunas de los nuevos restaurantes para disfrutar el verano en la ciudad

1 - Soda en un patio de barrio - Chacarita

Chacarita sumó una nueva propuesta gastronómica a su lista de perfil joven y relajado. Sifón, presentado como una sodería (Av. Jorge Newbery 3881), es una combinación de bar de club y casa de amigos retro, con el sifón de soda como objeto de culto.

Ya en la entrada, desde la vereda, se ve un cartel que lo anuncia. El proyecto está a cargo del mismo equipo que lidera Sede Central de Whisky y cuenta con una carta diseñada por el chef Juan Barcos, en el que la plancha es el método de cocción central: se pueden probar, por ejemplo, la provoleta, los tostados sellados o un risotto crocante.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

ANTIDOMINGO EN SIFÓN �� No nos para nadie�� - foto x @comemeba

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El menú de bebidas -diseñado por la barwoman Ani Varela- ofrece jarras de vermú para sodear, vinos orgánicos de la bodega Alberto Cecchin, aperitivos y tragos de la casa, como el Cynar con tintura de eucalipto y el Ginsódic.

Además del salón principal -con mesas y sillas que hacen recordar al aula escolar- y una estación central de despacho con barra alrededor, Sifón tiene un patio al aire libre: desde el atardecer, en compañía de los cajones de soda y con aire hogareño (una escalera de las de antes en un costado, plantas, reposeras), es el lugar más solicitado para pasar el rato y charlar antes de seguir camino.

2 - Día de campo y organic food  - Cardales

Debajo de los árboles, con partes de sol y sombra sobre la mesa según las hojas quieran: así se almuerza en La Pebeta, el restaurante de campo que, a una hora y media del centro porteño, invita a respirar campo (Ruta 6, km 184, Los Cardales).

El emprendimiento tiene 100 hectáreas, granja y huerta; una arboleda de 15 mil ejemplares, una proveeduría orgánica, un amplio salón cubierto y un sector al aire libre. La propuesta es de farm to table: saborear, en su mejor momento, lo que la tierra da

El restaurante abrió al público en 2017, y desde hace unos meses se renovó para volver a recibir a sus visitantes cada fin de semana al mediodía. Los platos, por supuesto, cambian siguiendo el ritmo de las estaciones. Los sábados, los protagonistas del menú son las recetas que salen de los fuegos, así como las frutas y vegetales que se cosechan a pocos metros de la cocina; los domingos se sirve un brunch, con huevos de campo, pizzas napoletanas y platos del día.

La Pebeta -que encabeza Esteban Nofal, también al frente de la porteña Trattoria Olivetti- nació como casa de fin de semana y luego fue ampliando el círculo de visitantes que llegan allí para disfrutar de un sabroso día de campo.

3 - Noches de gin y libros - Recoleta

Una oda al gin tonic. Así es Invernadero, que renovó la gastronomía al pie de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502). Donde supo haber cafés y confiterías, hoy está este bar-restaurante que abre desde el desayuno hasta la madrugada.

La propuesta no sólo está centrada en ese tradicional (y reimpulsado) trago sino que tiene una particularidad: se sirve tirado, elaborado con un destilado y una tónica propios, que se guarda en barriles antes de llegar a las canillas. Después, los demás ingredientes hacen lo suyo: Sur (con yerba mate y eucalipto), Macedonio (rica combinación de ají amarillo, ananá y tabasco), Valfierno (con cúrcuma y salvia) y El Aleph (con olivas negras y tomillo) son algunos de los copones para saborear.

Para comer, el formato es de tapas: mollejas con papas rotas, croquetas de bechamel y camembert tibio con frutos secos y miel son algunas opciones. Con una propuesta contemporánea en su interior y diferentes espacios al aire libre, a pasos de la Plaza del Lector, Invernadero cuenta con mesas en un patio trasero y en la explanada que da al imponente edificio brutalista, con sol (y reparo de sombra) durante el día y un hermoso ambiente nocturno para disfrutar de la brisa veraniega.

4 - Terraza brunchera y secreta - Microcentro 

La City descansa los domingos, pero una terraza se activa para servir un original brunch. En dos turnos -uno más próximo al desayuno y otro a la merienda-, Milk Super Brunch (Sarmiento 348) lleva a los comensales por un recorrido de productos frescos y de temporada con trazabilidad y combinaciones de sabores y texturas con chispa.

Paula 'La China' Sánchez está a cargo del reducto, al que sólo se llega con reserva online y que cambia sus platos según la disponibilidad del mercado. La terraza tiene una mesa para un grupo pequeño y otra comunal, en la que se arma una ocasional reunión de camaradería, con algunos platos para compartir. La vajilla, encontrada en remates, merece atención aparte.

El almuerzo tiene una proteína a elección como eje (cordero, pollo orgánico o pesca del día) o una opción vegetariana o vegana -nadie se queda afuera-, y una selección de cinco guarniciones con toques propios (picantes, crocantes, delicados). Una parrilla, a la vista de todos, provee con aroma y gusto a leña. Para comenzar o terminar, según el turno, hay granola y yogur caseros, panes recién horneados, frutas frescas y postres.

Cada seatting tiene capacidad para 30 personas y, además, hay una terraza privada para otros 6 visitantes. Un spot único, de esos para circular de boca en boca entre foodies.

5 - Un bar de helados y postres - Palermo

Sin perder su esencia típica del barrio, una antigua casa de Palermo se convirtió en una heladería y bar de postres. Finde es una propuesta de tres aristas: helado artesanal, postres a toda hora del día y café de especialidad.

A pasos de la puerta están las bateas con 24 sabores de helado que se elaboran al fondo del salón, a la vista, partiendo de productos de temporada (no usan mezclas ni esencias). Destacados para probar: americana con pecanes caramelizadas, flat white, limón y jengibre, menta granizada y gianduia.

Para los amantes de los postres, la propuesta es muy tentadora: pavlova (con capas de merengue, dulce de leche y frutillas), cookie de vainilla tibia con helado de crema, vauquita casera. También hay menú salado, para los que prefieren un croque monsieur o una avocado toast (que se sirve con hummus de remolacha). El café de especialidad, con granos de Puerto Blest, completa el combo de Finde, abierto por una pareja emprendedora que debuta en la gastronomía. 

El patio delantero de la casa tiene mesas para disfrutar pispeando la calle, mientras que en el piso superior hay una terraza con diferentes espacios para acomodarse. En las paredes, los afiches hacen de pícaro marco téorico: “Que el lunes no te deje la mente granizada”. 

A fuego lento: cócteles parrilleros con vino para acompañar el asado este verano

¿Quien dijo que no se puede acompañar una entraña o una tira de asado con un cóctel? ¿Cuantas veces acompañaste un asado con una gaseosa, dulce y con gas? Entonces, ¿porque no podrías jugarte por un coctel? Una copa de malbec o de cabernet sauvignon, es una carta segura; pero si te animás con alguna mezcla, no te vas a arrepentir.

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