Ruta del queso en Lincoln: qué fábricas visitar en una escapada de fin de semana

Ruta del queso en Lincoln: qué fábricas visitar en una escapada de fin de semana

Ubicado en el noroeste bonaerense, la localidad es el paraíso de los fanáticos del queso. Hay 60 tambos. Y algunas de las fábricas más reconocidas de la industria quesera nacional.

Las rutas 7 y 188 llevan hacia Lincoln, la localidad del noroeste bonaerense que homenajea al presidente estadounidense con su nombre, es reconocida por su carnaval artesanal y concentra una de las escenas queseras más atractivas del país. Alrededor del casco urbano, en terreno de pampa llana y horizonte limpio, están instalados los 60 tambos que producen 300 mil litros diarios de leche. Alrededor de la mitad de ese volumen se industrializa en la misma localidad, principalmente para convertirse en queso.

Un fin de semana de visita en la ciudad debe incluir, sin dudas, una recorrida –en persona en alguno de los establecimientos o en la mesa– por las diferentes variedades que se elaboran aquí. Al pasar tranqueras y entrar a las salas de elaboración, hay una constante: el aroma fresco de la leche, comparable con el que conocemos de la ricota, identificable con el suero. En las salas de maduración ya aparece el aroma conocido del queso estacionado, en donde el tiempo es el factor clave para terminar de delinear cada sabor y textura.

Emprendimiento familiar (como la mayoría de la zona) de los Lacau, productores agropecuarios, Quesos La Suerte es una de las marcas que, con base en Lincoln, más visibilidad y reconocimiento consiguieron entre los chefs, mercados de delicatessen y eventos gastronómicos. La fábrica, que fue ampliada en los últimos meses, hoy procesa más de 5000 litros de leche de vaca diarios que llegan desde los tambos de la zona. Su porfolio tiene 9 variedades, entre los que hay tres estrellas: el brie, con el que impactaron en el mercado foodie local; el cheddar, que –lejos de la pasta industrializada color amarillo intenso, se elabora siguiendo al estilo del original inglés– y el Lincoln, que lleva el nombre de la propia localidad.

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Fundada en 1991, y con una trayectoria previa como cooperativa de tamberos, Marilac produce quesos enfocados en el consumo masivo, con un abanico que va desde los blandos –cuartirolo o portsalut–, pasando por los semi duros (tybo, gouda y pategrás) y hasta los duros, como sardo y reggianito. Esta pyme también cumple otro rol que se da en la zona: la producción de masas (la preparación base) con las que otras marcan elaboran y envasan sus productos.

A cargo de una cuarta generación de tamberos de origen vascos, Lácteos Tellechea es una muestra de la cadena completa de producción linqueña: en la chacra crían las vacas que dan la leche para los quesos que elaboran y que distribuyen principalmente a diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires.

Lincoln es una de las tres bases productivas de Wapi. En esa planta bonaerense elaboran su línea fior di latte, mozzarella de alta humedad que toma forma de trenza, pulpeta, bocconcino y, combinado con crema, burrata. Una manera de sumergirse en la tradición quesera italiana sin salir de Buenos Aires.

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La movida quesera de Lincoln tuvo del 19 al 21 de julio la cita más importante de su calendario anual. Junto a la antigua estación (un ramal del ferrocarril Sarmiento llegó hasta 2015 desde la terminal porteña de Once), se celebró Expo Queso 2019, evento al que llegaron más de 30.000 personas de la localidad y de la zona para probar los sabores regionales que ofrecieron los 37 expositores y 20 puestos del patio de comidas.

En una escapada de fin de semana, la agenda del visitante en Lincoln tiene que incluir un paseo por el Parque San Martín y por la plaza principal, una visita a la tienda que la familia Tellechea abrió en el centro de Lincoln (en donde se consiguen productos de las principales queserías de la zona), un paseo por la fábrica artesanal de Cerveza Garage (a cargo de tres jóvenes linqueños) y, si incluye estadía, el flamante Hotel Mestizo, un cálido emprendimiento local de hospitalidad.

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