Ley de Etiquetado Frontal de alimentos: qué es y qué cocineros famosos apoyan el proyecto

Ley de Etiquetado Frontal de alimentos: qué es y qué cocineros famosos apoyan el proyecto

El colectivo de cocineros ACELGA publicó un video en que apoya la iniciativa que se debatirá en el Congreso. De qué se trata el proyecto de etiquetado frontal. 

El etiquetado frontal es una de las grandes deuda pendientes en Argentina en torno a la alimentación. Se trata de obligar a que los alimentos lleven rótulos en el frente de los envases que adviertan o informen -según el modelo- sobre el exceso de nutrientes críticos como azúcar, sodio, grasas y calorías. En países de la región como Chile, Uruguay, Perú, México, Ecuador y recientemente Brasil este sistema ya existe o está en análisis.

En Argentina las iniciativas impulsadas antes naufragaron. La diferencia ahora es que senadores oficialistas y de la oposición trabajaron en un proyecto de ley unificado, que cuenta con el aval de los ministerios de Salud; Agricultura, Ganadería y Pesca; y Desarrollo Productivo.

Como señal de apoyo, el colectivo de cocineros ACELGA publicó un video en para que acompañar la iniciativa que se debate en comisiones hoy en el senado.  Germán Martitegui, Dolli Irigoyen, Christophe, Pamela Villar, Roberto Petersen Juliana López May, Donato De Santis y Narda Lepes pidieron a los senadores que haya dictamen para que la ley pueda tratarse en ambas cámaras. Finalmente eso se logró ayer. 

La cocinera y empresaria Narda Lepes ha sido una de las principales difusoras del etiquetado frontal y su importancia. "Hay cosas que no se deberían publicitar. Por ejemplo, los productos con jarabe de alta fructosa dirigidos a niños no deberían estar permitidos de ninguna manera. Hay cambios de consumo posibles, pero no hay nada que puedas hacer cuando un niño está siendo bombardeado, porque encima usan técnicas para que tengas ganas de consumir eso tres veces por semana. Eso se charla en las reuniones de marketing: '¿Cómo hacemos para que un niño consuma nuestro producto a base de jarabe de alta fructuosa una vez más por semana?. Es uno de los temas más graves, y hay mucho lobby en este país. Un niño ya no sabe qué es comida y qué no. Pero sé que podemos luchar", dijo a Clase Ejecutiva en una entrevista en 2018

"El etiquetado frontal es otro ejemplo: en este país el lobby de las semillas y del azúcar es enorme. Entonces, si alguien te dice que va a ampliar la fábrica en Córdoba, le decís que la amplíe. Pero es en la regulación de la comunicación donde te podés concentrar, algo que le duele sólo a los que ganan mucho sin hacer nada. Así, van a vender menos de eso que no pueden vender y van a vender otra cosa, y no por moral sino porque no los dejás. ¡Disney tiene un compliance! Si hay una empresa capitalista es esa y, sin embargo, tiene reglas de que con determinados niveles de azúcar, grasa o sodio los productos no se publicitan en su canal. Si Disney lo hace, ¿por qué no lo puede hacer el gobierno?", explicaba en aquellas entrevista.  

Soledad Barruti, periodista especializada en alimentación, decía a Clase Ejecutiva en 2019: "La Argentina es un país que no tiene plan alimentario. No le importa a nadie lo que comen las personas. Eso se ve de una manera horrorosa porque se ven cifras de enfermedad cada vez más grandes, sobre todo en niños. En nuestro país, tenemos el récord de obesidad en menores de cinco años de toda la región. No hay nadie que esté haciendo nada sobre eso. Adolfo Rubinstein tenía un plan para armar un etiquetado frontal de ultraprocesados para que las personas identifiquen, en el supermercado, cuáles son los productos que tienen más azúcar, sal o grasas agregadas. Esta idea fue desmantelada por los intereses de la agroindustria por la idea de que hay que seguir vendiendo. La pregunta central es: ¿qué importa más: la salud de las personas o la necesidad de consumo?"

9 de cada 10 argentinos apoyan la ley 

Según la encuesta nacional realizada por Quiddity, 9 de cada 10 argentinos consideran muy o bastante importante que exista una ley de etiquetado de alimentos.  1.200 personas de todo el país participaron del estudio, realizado entre fines de septiembre y principios de octubre de este año, que arroja información contundente sobre hábitos de alimentación de los argentinos, cambios a raíz de la pandemia, lectura de etiquetas y conocimientos y aceptación acerca del proyecto de etiquetado frontal de alimentos que espera se convierta en ley antes de que termine el año. “Considerando los altos porcentajes de obesidad, sobrepeso y obesidad infantil que registra nuestro país y la inminente sanción del proyecto de ley sobre etiquetado frontal de alimentos, nos pareció transcendental llevar a cabo esta investigación”, comenta Verónica Rodríguez Celin, Directora de Quiddity.

El estudio demostró que existe un desfasaje entre la importancia que las personas le otorgan a la alimentación (el 88% la considera entre muy e importante) y los hábitos y rutinas cotidianas, ya que un 74% dice llevar una alimentación muy o bastante saludable. Entre los jóvenes la brecha se profundiza ya que el 36% manifiesta llevar una alimentación no tan saludable, más allá de que lo considere importante.

Un dato a mencionar es que tanto el nivel socioeconómico como la presencia de niños en la casa impactan en las rutinas alimentarias. Por ejemplo, los sectores más bajos y los hogares con chicos llevan una alimentación menos saludable. Dato preocupante si tenemos en cuenta que 4 de cada 10 niños y adolescentes son obesos.

En lo que respecta a la lectura de las etiquetas de alimentos, se desprende que es una práctica frecuente pero no del todo incorporada dado que el 52% lo hace a veces y un 27% no lo hace nunca. En relación al proyecto de ley de etiquetado frontal de alimentos, un 66% de los entrevistados aseguró no estar al tanto de su existencia. Sin embargo, 9 de cada 10 encuestados sostiene que es muy o bastante importante que exista una ley de estas características.

Entre las consecuencias esperadas de una ley de etiquetado se destacan: mayor facilidad en la comprensión de la información (92%) y que colabore en la elección de alimentos saludables (90%). Por último, acerca de alguno de los posibles formatos a ser contemplados por una ley de etiquetado frontal de alimentos, el ampliamente preferido resultó ser el modelo de “semáforo” (67%), ya implementado en Ecuador.

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