MIÉRCOLES 28/10/2020
Giuseppe Cipriani, empresario del lujo:

Giuseppe Cipriani, empresario del lujo: "No voy a cambiar mi estilo por los millennials"

Es el nieto de quien, en 1931, inauguró el famoso Harry’s Bar en Venecia. Está construyendo un complejo hotelero y residencial de lujo en Punta del Este, donde invertirá u$s 450 millones. 

Giuseppe Cipriani tiene una casa en Punta del Este desde hace un cuarto de siglo. Disfruta cualquier momento del año de esa ciudad costera y, según él mismo dice, le gusta ir a Uruguay para saber bien de cerca cómo está la Argentina, país al que añora volver pronto con algún emprendimiento.

En 2018, el empresario de 54 años se convirtió en el nuevo dueño del emblemático Hotel San Rafael de Punta del Este e invirtió u$s 450 millones para desarrollar el Cipriani Ocean Resort & Club Residences, un conglomerado turístico diseñado por el prestigioso arquitecto uruguayo Rafael Viñoly.

El complejo contará con 70 cuartos de hotel y 70 apartamentos privados, y significa el aterrizaje de la marca con un proyecto inmobiliario. Hace tiempo que ese emblema histórico de la costa esteña, inaugurado en 1948, estaba casi sin destino. Ubicado en la parada 11 de Playa Brava, el emprendimiento renovará toda la visual de la zona por su imponente diseño.  

La empresa familiar comenzó en 1931 cuando su abuelo, Giuseppe Cipriani, abrió el Harry’s Bar en Venecia. Se encontraba en el primer piso de un almacén de cuerdas abandonado, en la Piazza San Marco. Nombrado como un hito nacional italiano en 2001, con sus 50 metros cuadrados parecía destinado a ser el típico restaurante acogedor, pero gracias a los detalles de su mobiliario y vajilla, se convirtió en un sitio fuera de lo común, elegido por miembros de la realeza europea y leyendas de la época dorada de Hollywood.

El imperio ahora está en manos de su nieto homónimo. En sus comienzos, la marca apostó por el negocio gastronómico y desarrolló bares de alta categoría en Venecia, Nueva York y Medio Oriente. A partir de 2005, la firma se expandió y adquirió edificios emblemáticos para transformarlos en hoteles. Así, logró plantar bandera en megaciudades como Hong Kong, Londres, Ibiza, Montecarlo, Miami, Ciudad de México, Los Ángeles, Abu Dhabi, Dubái, Riad y Las Vegas.    

¿Por qué eligió Punta del Este para el regreso de Cipriani a Sudamérica?

Primero, es un lugar que me gusta mucho: tengo una casa allí desde hace 25 años y conozco muy bien la ciudad. Además, a lo largo de todo este tiempo han pasado varios gobiernos y las leyes no han cambiado. Allí las cosas funcionan.

¿Cómo eligen los destinos donde desarrollar nuevos emprendimientos?

Se trata de una mezcla entre oportunidad de negocio y, esencialmente, saber a qué ciudades van mis clientes. Tenemos una clientela que viaja mucho y quiero estar donde ellos vayan. Nos queda por explorar todo el mundo asiático, pero personalmente creo que es una mentalidad muy diferente a la latina para hacer negocios de servicio.

¿Cuál es la clave estratégica de la marca?

Un servicio de calidad y una atención única. Desarrollo servicios sencillos para que sean siempre iguales en todos los lugares del mundo. Esa es la clave de nuestra estrategia.

La compañía va camino a su primer centenario, ¿cómo se adaptan al nuevo paradigma de viajeros?

Tengo dos hijos, Maggio de 29 e Ignazio 31 años, que trabajan conmigo y se encargan de eso. Uno está enfocado en los restaurantes y el otro en la hotelería. Ellos tienen la cabeza de los nuevos turistas y saben lo que buscan los jóvenes. Pero debo decir algo: el buen servicio le gusta a todos, no tiene edad. Todos quieren ser bien atendidos. Lo que está bien hecho les gusta a los mayores y a los jóvenes. La diferencia generacional se resuelve fácil: tenemos que hacer lo que sabemos hacer, que es atender bien a los clientes, con la mejor calidad de comida y servicio. No voy a cambiar mi estilo para ajustarme a lo que quieren los millennials.  

¿Hacia dónde va el negocio de la hospitalidad 5 estrellas?

Te puedo decir lo que pasa hoy: la realidad es que no tenemos que olvidar que el punto central es el cliente. Hoy te elige y mañana te cancela. Por eso, para nosotros lo más importante es cuando vienen por segunda vez. Significa que todo lo que hicimos sirvió para algo.

¿Cómo es la búsqueda de nuevos negocios, en una economía global tan cambiante?

Somos un grupo privado que no cotiza en ninguna Bolsa, por lo que somos muy flexibles en cada inversión. Por eso cada emprendimiento tiene su particularidad y diferenciación. No tenemos un denominador en común de nuestras inversiones, sino que dependen de muchas variables. Aunque, si tuviera que eligir una, serían las leyes de libertad de inversión y laborales. Tenemos una forma de pensar simple: si un negocio está bien hecho, la ganancia va a venir. Quizás más tarde que temprano, dependiendo cada lugar, pero llegará. Por eso no estamos tan preocupados por el retorno de la inversión.   

¿Por qué abrieron sucursales de Harry’s Bar fuera de Europa?

Estamos en pleno desarrollo de un proyecto inmobiliario en Miami porque hacer negocios en Europa, sobre todo en Francia e Italia, no es fácil ya que la legislación laboral es muy estricta.  

¿Qué expectativas tiene con el proyecto de Punta del Este?

Estimamos que hacia fines de 2021 podremos tener inaugurados algunos servicios del complejo.   

¿Cómo recuerda su paso por Buenos Aires con Cipriani, en los ‘90, cuando estaban en Patio Bullrich?

Recuerdo perfectamente los 8 años que estuvimos en el Patio Bullrich. Me encanta Buenos Aires en particular y la Argentina en general. Es un país fantástico, aunque se qué no es fácil vivir allí. Pero si se encamina la economía seguro será uno de los países con mejor calidad de vida.

Render del futuro Cipriani Ocean Resort

¿Eso significa que volvería a invertir en la Argentina?

Sí, siempre lo pensamos… Si se arreglan las cosas, seguro vamos a volver a abrir un Cipriani. Pero no creo que sea un restaurante, sino más bien algún emprendimiento de hospitalidad.  

¿Cuál es el legado de su abuelo?

Lo vi siempre trabajando, igual que a mi padre, quien aún supervisa el Harry’s Bar casi todos los días. Trabajar para que todo salga bien: no hay otro secreto. 

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