Analía Maiorana: “Soy una mujer real. Nunca nadie me regaló nada”

Analía Maiorana: “Soy una mujer real. Nunca nadie me regaló nada”

Casada con Diego Santilli, vicejefe de Gobierno porteño, revela el impacto de la política en la familia ensamblada que formaron en 2014. Tras una exitosa y meteórica carrera como modelo, a los 25 se retiró de las pasarelas para crear su marca de indumentaria. Ahora lanzó su primer perfume.

Cuando era chica quería ser azafata. Y eso le llama la atención porque odia volar. Creció en una familia compuesta por su papá, su hermano -6 años mayor- y su mamá, Norma, que hoy la acompaña a todos lados. “De mis padres heredé la educación y los valores. Tengo una mamá que trabajó toda la vida: no sé lo que es levantarse y verla en mi casa, nunca lo supe. Era una madre que volvía de trabajar y me llevaba a mis actividades. Algo fundamental en mi casa eran las sobremesas de la cena. Trato de mantenerlo en mi familia: esa cosa de mirarnos, de contarnos el día, hablar de todo y debatir. Todo eso creo que es clave en una familia”, revela Analía Maiorana. Exmodelo y empresaria, está casada desde 2014 con Diego Santilli, actual vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y tiene dos hijas de su anterior matrimonio: Lola y Malena.

Se convirtió en modelo muy joven. Y por casualidad. Un asistente del estilista Roberto Giordano la vio en las calles de Pinamar, donde veraneaba con su familia, y le pidió que participara de un desfile. Lo hizo, a regañadientes. Y allí conoció al fotógrafo Gabriel Rocca. Recién había cumplido 17 años. Su carrera fue meteórica: al poco tiempo ya vivía sola en París y era una de las caras de la Agencia Ford. A los 25 abandonó el modelaje y creó su marca de ropa. En una nueva apuesta, acaba de lanzar su perfume: Ana by Analía Maiorana.

¿Cómo te definís a esta altura de tu vida?

Como una mujer real. Hago las compras, trabajo, me dedico a mis hijos, a mi marido, a mi mamá, a mi familia. Trato de que los domingos se hagan los asados, como fue toda mi vida. Y trato de que los haga Diego. ¡De eso no se salva! (ríe). Soy una mujer luchadora: todo lo que tengo en la vida, lo hice luchando. Nunca nadie me regaló nada. También soy obsesiva: si hago algo, me comprometo; y hasta que no salga bien, no paro.

¿Cómo es ser esposa de un político?

Creo que la clave es ir a la par. Seguramente es distinto a otras épocas. Pero si él trabaja muchísimas horas, aparte de acompañarlo, también trabajo en lo mío. No sirvo para estar esperándolo con un cafecito y preguntarle: “¿Amor, cómo te fue?”. Todo bien, pero me parece que los dos tenemos que tener nuestra independencia. Y de eso se nutre hoy una pareja. Y más con una persona política. Si también estuviese en política, no pararíamos nunca en el día. Pero yo en lo mío y él en lo suyo es la manera de que, a la noche, cuando nos encontramos con la familia, nos conectemos. Claro que también estoy en casa: quieras o no, hay que manejarla porque somos una familia ensamblada de 7 personas. Él, con sus tres hijos; yo con las dos mías. Es un mix importante. No somos esas parejas normales que van al cine, que salen a picar algo. No: llegamos a la noche y es muy fuerte el cansancio que tenemos. Él no para: desde las 6 de la mañana que empieza a atender a las radios y ya sale, porque su oficina es la calle. Los fines de semana desconectamos, vemos películas…

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¿Cómo comenzó la historia de amor con Diego Santilli?

Estaba recién separada. Con Martín (Terra, su primer marido y padre de sus hijas) estuve desde los 20 hasta los 40 años. Sentía que iba a ser para toda la vida. Entonces, cuando me separé y conocí a Diego, me replanteé un montón de cosas. Fue fuerte. A Diego lo conocí justo cuando él estaba empezando a desempeñarse como senador. Empezamos a salir, de a poco. No fue algo que de golpe nunca más nos separamos. No. Fue muy especial… Él se dedicaba a sus hijos y yo me dedicaba a mis hijas. Siempre digo que la separación no se la recomiendo a nadie. Porque es como ser el capitán de un barco con tripulación: sufren la familia, los padres, los amigos. No fue fácil.

¿Y el ensamble de la familia fue más sencillo?

Eso realmente fue muy fácil. Lola, de 20; Teo, que cumple 18; Nicanor, que tiene 16; después viene Malena, de 16; y Tonio, que va a cumplir 10. Se llevan bien. Con todo lo que conlleva la adolescencia, ¿no? Creo que ayuda el hecho de que tengamos hijos de diferentes sexos. Es impresionante lo que se ayudan, lo que se cubren. Son unos personajes todos. Me llevo muy bien con los chicos y mis hijas con Diego, también. Todo es “Diegui, Diegui”. Las nenas viven con nosotros y los chicos están cuatro días a la semana.

¿Cómo te plantás ante el movimiento de reivindicación de los derechos femeninos?

Pienso que hay que apoyar a la mujer, siempre. Y mis hijas coinciden. Pero también hay que tener cuidado cuando se habla de igualdad. Siempre se lo digo a mis hijas: somos las que traemos los hijos al mundo. ¡Por eso ya nos tienen que amar los hombres! Creo que el respeto que tienen que tener hacia nosotras es pleno. En todo sentido.

¿Cuál es tu opinión sobre la despenalización del aborto?

El aborto trajo una grieta muy grande y me hace mal. Uno, para llegar a un acuerdo, tiene que dialogar. Tenés que hablarlo, charlarlo. No es blanco o negro la vida. Me parece que pasa por ahí.

¿Pero estás a favor de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo?

Estoy a favor de que la ley se haga justa. Y estoy para aguantar un proyecto que lo contemple si estamos hablando de que hay una violación, porque creo que hay que ser justos con esa mujer; y también si estamos hablando de una discapacidad de por medio. Me parece que las cosas hay que pensarlas muy bien. No estaba de acuerdo con el anterior proyecto. No me gustaba como estaba hecho, realmente. Creo que las cosas hay que pensarlas bien y no hay que llegar a esas divisiones. No soy de ningún color ni pretendo serlo. Y eso se lo transmito también a mis hijas. Pero porque quiero que las cosas se hablen. Las mujeres entre nosotras nos entendemos.

¿Qué recomendaciones les das a tus hijas en este contexto?

Que se hagan respetar siempre. Que las cosas se hacen trabajando. Que hay que lucharla. Que nada cae del cielo. El sacrificio, para mí, es la clave. Y el estudio. Lola estudia Comunicación Social y trabaja. Y Malena está en la secundaria. Les transmito que siempre hay que ir por más con el estudio y con el sacrificio. Y que se valoren y se hagan valorar.

¿Te involucrarías activamente en política?

Me interesa ayudar. La política me gusta para ayudar. Es una herramienta. Me gusta desde ese lugar. Pero no soy política. Ni me veo en un cargo político.

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Ana, by Analía Maiorana

Fragancia oriental frutada, hojas verdes, casís y ananá junto a rosas y jazmines con sutiles notas de vainilla y pachulí son los aromas que componen el primer eau de parfum que Analía Maiorana lanzó, en alianza con Fragancias Cannon. Es su debut en el rubro de los perfumes. “Siempre busqué mi aroma. Desde muy chica, y durante mi trayectoria como modelo y empresaria quería encontrar el que realmente me identificara. Ahora lo logré. Y me da satisfacción compartirlo”.

Comentarios1
ernestodesanisidro
ernestodesanisidro 24/06/2019 04:31:35

Pregunta: cual es el valor de esta nota?. O acaso es una publinota pagada por alguien con el ego por el piso porque no la conoce ni los vecinos del edificio.