"Nudos salvajes", una teoría matemática aplicada al arte

En el CCK se exhiben obras del francés Jean-Michel Othoniel, cuyos trabajos realizados con esferas de vidrio se vinculan a las teorías que investiga el matemática mexicano Aubin Arroyo.

La relación entre el arte y las matemáticas es tan antigua como ambas disciplinas. El tándem integrado por el artista francés Jean-Michel Othoniel y el matemática mexicano Aubin Arroyo reinventó el vínculo en un proyecto accesible desde ambas perspectivas para el público general y lo presenta en el Centro Cultural Kirchner.

“Nudos salvajes” es una retrospectiva del artista que desde 1993 se abocó a trabajar con el vidrio. Sus obras se han caracterizado por las esferas de colores que las componen. Como si fuesen las cuentas de un collar las enlaza y crea formas abstractas o figurativas, que pueden flotar, funcionar como esculturas o instalaciones en parques y museos.

En el CCK, repartidas en tres salas, se exhiben obras de la última década y se dedica un espacio especial a la relación que unió al artista y el matemático. Sin saber el uno del otro trabajaban en cuestiones similares. Alguien le habló a Arroyo sobre un francés que hacía obras que se asemejaban a sus ilustraciones en computadora con las que investigaba la teoría de los nudos. Un contacto virtual los unió y comenzó una asociación cultural.

“Se ve la idea del infinito en este proyecto. Son obras infinitas, que nunca se acaban, que hay espejismo. Cuando las ves de cerca podes ver la reflexión de las obras. Esa reflexión es lo que calcula Aubin con sus cálculos matemáticos”, explica Othoniel frente a su instalación en la primera sala de la muestra. A los móviles de esferas de vidrio espejado les agregó, como un colchón que los resguarda de posibles caídas, ladrillo espejado en color azul.

Para aprender las técnicas del vidrio se formó con los maestros de Murano, Italia. En cada lugar que desembarca con sus proyectos busca contactar a los expertos locales para articular nuevas formas de experimentar con la materia. En Argentina planea proyectos con artesanos santafesinos y participó junto a Aubin de la Noche de la Filosofía en el CCK.

Los nudos

“El nudo es algo muy sencillo: es un círculo, un lazo sin extremos en el espacio. Puede tener distintas formas”, explica el matemático. Detrás de él, en la sala 2, una tabla exhibe 250 formas diferentes que puede tomar.

Y prosigue: “¿Dónde aparecen los nudos salvajes? Son los que tienen un grado de complejidad infinita, que no pueden dibujarse con una cantidad finita de cruces. ¿Cómo los imaginamos, como los vemos? Precisamente, tomamos un collar de esferas de espejo. Como cuando uno se mete a un elevador con dos espejos paralelos y ve uno al infinito, es el mismo juego con que se reflejan entre ellas y tienen la forma de collar.

Aubin invita a mirar las esculturas de Othoniel desde su perspectiva matemática. “Uno puede seguir el reflejo del collar por dentro de las esferas, haciendo un collar más enredado, con muchas más esferas y mucho más pequeñas. Ese collar también esta hecho de esferas, podemos volver a empezar a jugar; ver reflejado en ese collar la imagen del collar y así, al infinito. En el límite aparece el nudo salvaje, es como el alma que esta en todos los collares”.

La muestra fue curada por la curadora general de Artes Visuales del CCK Gabriela Urtiaga y la francesa Hélene Kelmachter.

“Nudos salvajes” de Jean-Michel Othoniel puede visitarse en el Centro Cultural Kirchner, Sarmiento 151, hasta el 10 de noviembre.

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