Instalan un molinete gigante de vidrio como obra de arte lúdica en Caminito

Instalan un molinete gigante de vidrio como obra de arte lúdica en Caminito

Whirligig (Molinete) del estadounidense Dan Graham se enmarca en la muestra de arte minimalista y conceptual que se exhibe en Fundación PROA. 

Parece un laberinto en espiral en el que uno no alcanza a sentirse perdido. El objeto circular, de paredes transparentes y bordes de acero que apareció en los últimos días a metros de Caminito es una obra de arte. Sí, es una pieza conceptual de uno de los mayores exponentes de ese movimiento, el estadounidense Dan Graham. En la puerta de Fundación PROA emplazó Whirligig (Molinete), una creación realizada especialmente para esa zona de la ciudad de Buenos Aires.

PROA exhibe por estos días 'Minimalismo, posminimalismo y conceptualismo / ’60 – ‘70', una muestra que convoca a los principales exponentes de esos movimientos en los Estados Unidos. Son obras de Dan Flavin, Sol LeWitt, Fred Sandback y Bruce Nauman que se enmarcan en un tiempo artístico donde la propuesta era que los espectadores hagan un esfuerzo por sumergirse en la contemplación. En ese marco, Graham llegó a Buenos Aires para presentar su obra, que montó a la distancia a partir de planos y directivas que envió a los equipos de la Fundación.

La estructura circular de vidrio fue pensada por el artista como una pieza de arte y un espacio lúdico al mismo tiempo. Se enmarca en los 'pabellones' que comenzó a realizar a fines de los ’70 en distintas partes del mundo. Son estéticos, diseñados con meticulosidad y se insertan en el ambiente como desvío de la cotidianeidad. Esa irrupción que capta desprevenido al espectador había sido parte de sus primeras experiencias artísticas, que tomaban forma de avisos publicitarios en la prensa escrita.

Foto: prensa PROA

“Quería que fuera como un parque urbano, por eso se usó el mismo material que se utiliza para los toboganes”, sostuvo días atrás sobre su obra realizada para PROA durante una charla abierta en el auditorio de la Fundación que mantuvo con la curadora boliviana radicada en Nueva York Sandra Antelo-Suárez. En el plano personal, Graham, de 77 años, repasó sus inicios como crítico de rock, su afición por Jorge Luis Borges durante su juventud -“para nosotros Borges era ciencia ficción”- y dejó en claro que estuvo siempre a favor del feminismo, pero que no soporta el “feminismo académico”, entre otros temas.

A Whirligig se la puede recorrer por dentro y fuera, observarse reflejado en los paneles o contemplar Vuelta de Rocha a través de ellos. A medida que corren las horas, el reflejo del sol tiñe los vidrios y la instalación lumínica sobre la fachada de PROA completa el efecto cuando cae la noche.

Foto: prensa PROA

En el plano artístico, Graham reniega del mote de “artista conceptual”, de los academicismos en el arte y de los artistas devenidos en “marcas registradas”. El arte como ente autónomo e independiente de su contexto no es materia de sus indagaciones. En esa línea, propone abordar su obra porteña como “una locura lúdica y divertida para niños” o “una oportunidad para que sus padres saquen fotos”.

Whirligig puede visitarse en la vereda de la Fundación PROA, Av. Pedro de Mendoza 1929, y forma parte de “Minimalismo, posminimalismo y conceptualismo / 60’ – ‘70” que se exhibirán hasta fines de octubre.

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