Vacaciones todo el año: el desafío es viajar más allá de la temporada y los feriados

por  ARTURO NAVARRO

CEO de Aadesa Hotel Management

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Vacaciones todo el año: el desafío es viajar más allá de la temporada y los feriados

La forma de consumir productos y servicios está cambiando definitivamente, estos nuevos hábitos están siendo afectados por variables que antes no se tenían en cuenta, como, por ejemplo, sanidad, cercanía, protocolos, cobertura de red de celular y wifi o permisos de circulación. Son todos nuevos conceptos que impactan también en la decisión al momento de proyectar unas vacaciones.

 

 

La pandemia, sin lugar a duda, ha puesto un freno a la vida cotidiana hasta hoy conocida, pero ha dejado algunas válvulas de escape por donde se están generando un comportamiento que pronto será parte de las nuevas modalidades de consumo de entretenimiento y turismo.

 

 

 

En este sentido, hoy no sería necesario buscar los recesos escolares para una escapada en familia, o coordinar con colegas del trabajo para tomar una semana sin ir a la oficina. La presencia física está siendo reemplazada por la conectividad.

 

 

Por otro lado también sabemos que los viajes al exterior volverán, así como los grandes centros de reuniones tendrán sus reaperturas. Pero quedó demostrado que no son necesarias las migraciones masivas estivales o invernales, las temporadas podrían ampliarse de 2 meses al año a por lo menos 6 u 8 meses, donde la oferta está allí disponible y los consumidores podrían aprovecharla disponiendo de sus vacaciones en diferentes semanas en distintos momentos del año y diversos destinos.

 

 

Aunque el turismo siempre depende de una planificación mínima, hoy en día una salida de vacaciones podría decidirse a último momento, reservando alojamiento desde el teléfono, en vehículo propio, evitando además las aglomeraciones de un aeropuerto o terminales de trenes y micros, rumbo a lugares cercanos a la naturaleza con una importante percepción de seguridad.

Este nuevo paradigma representa una excelente oportunidad para los países latinoamericanos con gran oferta de extensas costas, playas, montañas, selvas y campos listos para ser el nuevo anfitrión de las familias en búsqueda de un cambio de aire y un descanso protegido.

 

 

Ahora bien. ¿Las clases seguirán siendo presenciales 100%? ¿Los trabajos en oficinas en grandes centros urbanos tienen sentido? ¿El turismo sólo es en enero, febrero, semana santa y vacaciones de invierno? Estos interrogantes, entre otros cientos de ejemplos, proponen al menos la necesidad de una revisión de las nuevas conductas y necesidades.

Esta pandemia sin precedentes nos ha enfrentado a situaciones únicas e inéditas, y la salida económica y social deberá proponer soluciones del mismo calibre.

 

 

El turismo en nuestro país genera 1,2 millones de puestos de trabajo, y u$s 5200 millones anuales de divisas. Para recuperarlos, será necesario implementar cambios, diseñar propuestas únicas e inéditas que los empresarios, trabajadores y el estado en conjunto deberán evaluar profundamente para poner en marcha y obtener ganancias de esta experiencia. No se trata simplemente de “barajar y dar de nuevo”: hay un cambio de paradigma y una nueva forma de vida.

 

 

El turismo es una de las industrias protagonista de los efectos de esta crisis, donde las oportunidades ya se están manifestando. La creatividad y capacidad de adaptación son las herramientas fundamentales para capitalizar los beneficios que ofrece la magnitud de los cambios que se están dando.

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