La trágica historia del hotel donde se hospeda Alberto Fernández en Jerusalén

El King David es un símbolo de la violenta historia de Jerusalén: el 22 de julio de 1946 un grupo armado judío hizo volar parte del edficio y mató a más de 90 personas. Pasar una noche en la suite más cara supera los u$s 2850.

El presidente Alberto Fernández eligió quedarse en el hotel King David, un símbolo de la época colonial en Jerusalén que no solo impresiona por sus dimensiones, sino especialmente por su historia: el 22 de julio de 1946 un grupo armado judío hizo volar parte del edficio y mató a más de 90 personas.

Por entonces, tanto lo que hoy es Israel como los territorios palestinos ocupados estaban bajo el control del imperio británico bajo la figura del protectorado de Palestina y, para 1946, la relación entre los grupos armados judíos que exigían un Estado soberano judío y Londres estaba en su peor momento.

La sede del gobierno colonial y de sus fuerzas militares se encontraba en el ala sur del imponente edificio del hotel King David, a solo unas cuadras de la Puerta de Jaffa, una de las entradas y salidas más populares del lado occidental de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

El responsable del ataque fue el Irgun, una milicia judía dirigida por Menahem Begin, quien décadas después fue el sexto primer ministro de Israel. En ese momento, el atentado y sus responsables fueron calificados de terroristas por el gobierno británico.

Los hombres del Irgun se disfrazaron de árabes y llenaron envases de metal de leche con más de 300 kilos de explosivos. Detonaron a modo de distracción una carga menor en un café que daba a la calle y la carga principal, que derrumbó una de las esquinas del hotel, en su ala sur.

El grupo armado llamó al hotel para prevenir a los empleados -y hasta se cree que los británicos se enteraron-, pero ni las autoridades del hotel ni las del gobierno colonial ordenaron una evacuación. La mayoría de las víctimas fueron empleados del hotel y del gobierno colonial.


El ataque fue una represalia por una reciente ofensiva británica que había concluido con la detención de muchos líderes judíos y un gran número de documentos secuestrados y guardados en el hotel King David.

Los británicos siguieron usando el hotel como su sede hasta 1948 y lo abandonaron apenas unos días antes de que Israel declarara su independencia, ya inmersa en una guerra con los palestinos y sus vecinos aliados.

El King David recién volvió a funcionar como hotel después de la Guerra de los Seis Días, el segundo conflicto que enfrentó a Israel con una coalición de vecinos árabes.

Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la violenta historia reciente de Jerusalén y es uno de los hoteles predilectos de los principales líderes del mundo, como lo volvió a demostrar esta semana con la presencia del presidente francés Emmanuel Macron y del príncipe Carlos de Reino Unido, entre otros.

El hotel, hoy

El legendario King David, abierto en 1931 y totalmente restaurado en 2011, tiene una de las vistas más imponentes del casco antiguo y se encuentra en el barrio exclusivo de Yemin Moshe.

El palaciego edificio de piedra caliza, de diseño europeo, completado en 1931, fue construido por la familia judeoegipcia Mosseri. Sus espacios públicos están adornados con motivos asirios, hititas, fenicios y musulmanes que evocan el pasado, algo apropiado por la historia del lugar. 

Todas las suites tienen vistas panorámicas de murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Las más grandes son las suites Jerusalén, Presidencial y Royal que se encuentran en los pisos superiores.

El precio de una noche en el hotel King David, según se puede cotizar en su sitio web, arranca en u$s 454 para la habitación más económica y escala a más de u$s 2850 en el caso de la suite deluxe

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