MIÉRCOLES 20/11/2019
Una muestra de esculturas en La Abadía que se pueden contemplar y tocar

Una muestra de esculturas en La Abadía que se pueden contemplar y tocar

El artista italiano Pasquale Galbusera exhibe en el edificio donde antiguamente vivían los monjes benedictinos sus obras realizadas en madera. Su premisa de trabajo: el viaje espiritual del ser humano.

El Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos La Abadía retomó la agenda de exposiciones temporarias con una exhibición del artista italiano Pasquale Galbusera quien presenta por primera vez en Argentina sus trabajos, donde se destacan las esculturas de madera con formas orgánicas que se pueden apreciar tanto con la vista como con el tacto.

Nacido en Milán en 1943, Galbusera ha trabajado a lo largo de su vida profesional con una diversidad de materiales y soportes y ha realizado piezas destinadas a ornamentar iglesias. La premisa de viaje espiritual lo ha llevado a poner sus obras a disposición de la función sagrada, en el espacio litúrgico, a invitar al espectador a experimentar más allá de la contemplación.

En La Abadía se muestran 60 piezas que buscan dialogar desde un lugar atípico para el arte contemporáneo: “Entender al ser humano a través de la vida espiritual”, explica el director general del Centro, Sebastián Blanco.

En tres salas, donde antiguamente funcionaban los claustros de los monjes benedictinos, se despliegan esculturas de figuras circulares que remiten a la idea de lo infinito, aquello que no tiene límites. La rustEn total, llegaron a Buenos Aires 16 toneladas de obras.

Hechas en madera, a veces talladas a partir de una raíz, las obras pueden contemplarse y tocarse. El artista incentiva a que los visitantes recorran sus esculturas, en su mayoría realizadas a partir de una única pieza, con las manos y así descubrir los lugares a los que la visión no llega.

La rusticidad de la madera se transformó, en línea con la idea de viaje que propone el artista, con la intervención de Galbusera a partir de largas horas de pulido y encerado.

“Galbusera entiende el viaje como deseo y necesidad de abrir la propia mente a algo que no está cómodamente frente a sus ojos, como una tensión constante hacia el conocimiento en el emprendedor, excitante e impredecible abandono a lo inexplorado”, explica Maurizio Vanni, uno de los curadores de la exposición.

Los conceptos de vida, muerte y resurrección están presentes en toda la producción del artista que además de esculturas exhibe en el país pinturas y serigrafías.  

“Pasquale Galbusera. Un viaje espiritual” puede visitarse en El Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos La Abadía, Gorostiaga 1908, hasta el 29 de julio.

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