MIÉRCOLES 22/01/2020
Secretos y curiosidades detrás de las grandes subastas de Martín Saráchaga

Secretos y curiosidades detrás de las grandes subastas de Martín Saráchaga

La tradicional casa de subastas se prepara para su primer remate del año. Cómo la proliferación de compradores chinos perfiló un mercado y por qué la sequía de 2018 también afectó este rubro. 

Cuatro noches, casi 900 lotes, una importante cantidad de chinos pujando y alugnos compradores argentinos que buscan recambiar su colección. Un poco de todo esto se podrá palpitar en el aire durante las jornadas de subasta que tendrá la rematadora porteña Martín Saráchaga el próximo 11, 12, 15 y 16 de abril en su sede de Recoleta.

El mismo Martín Saráchaga recibió a la prensa ayer para recorrer la antigua casona de la calle Rodríguez Peña donde se exhiben los óleos, la platería, los ponchos, los muebles y las estatuillas con motivos chinos que tanto éxito han cosechado en los últimos años. El lugar se podrá visitar hasta el 10 de abril entre las 14 y las 20 horas. Prevén durante el año realizar algunas transformaciones al espacio para facilitar la circulación del público y dotar al lugar de mayor estética expositiva

Es un objetivo de la subastadora, con una historia de 80 años, que no solo los asiduos compradores se acerquen hasta el lugar para recorrer los lotes sino también nuevo público que por pocos dólares puede iniciarse en el mundo de la compra en remates. “El desafío nuestro es que sepan que con 300 dólares te podés llevar una obra a tu casa”, sostiene Saráchaga.

La subasta de abril - el catálogo completo se puede consultar aquí- contará con cuadros de grandes maestros ya comunes en este tipo de ventas como Benito Quinquela Martín, Raquel Forner, Antonio Berni, Rogelio Polesello, Carlos Ripamonte, Juan Carlos Castagnino, Pío Collivadino, Fortunato Lacámera, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Raúl Soldi, Antonio Seguí, Emilio Pettoruti, Lino Eneas Spilimbergo, Cándido López, Pérez Celis, entre decenas de otros. 

Entre las joyitas que se pueden encontrar en esta subasta figura un cuadro de Pablo Suárez de 1962 de su paso por el informalismo, que estuvo expuesto hasta febrero en el Malba con motivo de la retrospectiva que el museo dedicó al artista. El actual dueño, explica Saráchaga, quiso aprovechar el impulso que la reciente exhibición dio a la obra del artista para sacarlo a la venta.

Muy cerca del Suárez cuelga un óleo de Federico Manuel Peralta Ramos y en otra área de la sala un dibujo de Lucio Fontana, un artista que no suele aparecer en este tipo de remates (una cualidad positiva en el mundo de la subasta).

Chinos en Buenos Aires

A fines del siglo XX los compradores chinos se sumaron al mercado del arte mundial. En la actualidad Hong Kong es la segunda plaza de mayor importancia en materia artística detrás de Nueva York, apunta el subastador. Aunque Buenos Aires no figura en los rankings es un destino que los compradores asiáticos miran con interés.

Entre 1900 y 1940 la clase alta y la burguesía argentina pasaba largas estancias en Europa de donde regresaban con obras de arte y antigüedades. Muchas estatuillas que se producían en china se comercializaban a través de Europa. En la actualidad los herederos de esos bienes se desprenden de ellos a través de subastas. Del otro lado representantes en Argentina de compradores de origen chino esperan con ansias el catálogo de cada exposición que realiza Saráchaga para hacerse de preciados objetos de colección.

El 80% de todo lo ofrecido en subasta vinculado a arte oriental encuentra dueño, indica Saráchaga. En ocasiones la puja entre ellos hace saltar los precios como sucedió en 2011 con un plato de porcelana que, con un precio de base de 1000 dólares, se vendió por 46.000. 

Entre los argentinos los compradores de más de 50 años, analizan desde Saráchaga, se inclinan por los grandes maestros como Quinquela, Figari y la Escuela de La Boca. “Van a lo seguro”, afirman. Sin embargo, la tendencia indica que algunos han empezado a desprenderse de esas piezas para adquirir obras de la corriente moderna en adelante. Entre los menores de 50 años prevalece la compra de artistas contemporáneos.

La subasta de la próxima semana ofrecerá también objetos de mobiliario, platería y ponchos. La imaginaría campestre es muy solicitada por el mercado local. El 2018 fue malo para este tipo de lotes. Martín Saráchaga, economista de profesión, lo vincula a la sequía que afrontó el campo. Con las perspectivas de cosecha récord para esta campaña esperan que 2019 se recupere el mercado.

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