MIÉRCOLES 20/11/2019
Se vendió y no se sabe dónde esta: la historia de la colección de afiches políticos más importante del país

Se vendió y no se sabe dónde esta: la historia de la colección de afiches políticos más importante del país

Juan Carlos Romero poseía 2000 piezas gráficas originales. Sus herederos las vendieron a una institución extranjera en medio de las quejas de los especialistas argentinos. Auge del archivo como obra de arte e historia social y política detrás del Archivo Romero.

El artista Juan Carlos Romero (1930-2017) dedicó toda su vida a juntar afiches, folletos y proclamas políticas, sociales y artísticas. En 86 años de vida atesoró 2064 piezas que abarcan desde la década del 30 hasta un año antes de fallecer. En la actualidad se desconoce el paradero exacto de ese registro histórico. Una venta que algunos denuncian como fraudulenta de parte de sus herederos a una institución de arte, a través de un galerista porteño, lo sacó del país. Antes, la Universidad de Tres de Febrero había conseguido digitalizar el acervo que al menos aún se puede consultar de forma online en alta resolución y acceso gratuito.

La reconocida historiadora e investigadora de arte Diana Wechsler esta al frente del Instituto de Investigación en Arte y Cultura (IIAC) de la UNTREF el cual preservó en forma digital la colección. El mismo artista los contactó en 2012. Su trabajo, explica en diálogo con Clase Ejecutiva, “consiste en construir un archivo de archivos, preservar cada uno con su lógica interna de modo tal que el investigador pueda seguir los senderos de la cabeza del que armó el archivo”.

“Si el archivo lo desarmas de la lógica del que lo formó creas un Frankestein. El documento en sí puede ser interesante, pero si esta al lado de A dice una cosa; si está al lado de B dice otra”, argumenta Wechsler en contra de la venta.

La galería que estuvo detrás de las negociaciones fue WaldenGallery a cargo de Ricardo Ocampo. A través de su vocero respondió una serie de preguntas a Clase Ejecutiva. Afirmó que la decisión de vender había sido tomada por Romero en vida en 2017 y que quedó en manos de “una institución internacional dedicada al estudio de arte latinoamericano que, cuando lo crea conveniente, comunicará la adquisición y sus proyectos en relación a la misma”.

Afiches de Montoneros y realizados para la primera campaña presidencial de Carlos Menem.

El archivo Romero se compone de la siguiente manera: la Serie 1 – Afiches políticos nacionales; la Serie 2 – Afiches políticos internacionales; y la Serie 3 – Afiches de arte. Las piezas gráficas pertenecen a partidos políticos, organizaciones internacionales, organismos de derechos humanos, sindicatos, agrupaciones estudiantiles y colectivos de artistas.

Recorre un camino que es también el de la historia social, política y económica de la Argentina y, a niveles macro, del siglo XX. En la serie política encontramos por ejemplo los afiches que realizó el ERP para conmemorar el primer aniversario de la Masacre de Trelew (1972), los del regreso de Juan Domingo Perón al país saludado por diversidad de agrupaciones peronistas, las convocatorias anuales para celebrar el Día de la Lealtad peronista, las primeras actividades de los organismos de Derechos Humanos preguntando por los desaparecidos, la campaña presidencial de Ricardo Alfonsín, la de Carlos Menem, la carpa blanca docente, las agrupaciones sociales que emergieron post 2001 y la lista continúa a medida que continuaron los acontecimientos.

Afiches realizados por el ERP al cumplirse el primer aniversario de la Masacre de Trelew.

A nivel internacional, Romero reunió piezas gráficas desde la década del 30, en su mayoría vinculadas con las expresiones antifascistas. Con el correr de las décadas se hizo de material de Francia, Italia, Cuba, Brasil, Nicaragua y aquellos producidos por organismos de derechos humanos de distintos países con pedidos de libertad para los presos políticos o la búsqueda de personas desaparecidas. También se destacan las expresiones antiimperialistas y de solidaridad con los pueblos de Vietnam y Angola.

La serie cultural se compone en su mayoría de afiches de difusión de eventos culturales y piezas gráficas realizadas por artistas para intervenir el espacio urbano. El mismo Romero trabajó el soporte afiche. En 1973 tapizó las paredes y el piso del segundo piso del CAyC con piezas con la palabra Violencia.

Juan Carlos Romero

“En este archivo hay afiches de emergencia con puro texto hasta trabajo de artistas que han trabajado con líneas políticas como (Ricardo) Carpani o el mismo Romero. Hay zonas que la línea entre archivo y obra de arte es muy sutil”, explica Wechsler.

Según cuenta Ocampo el mismo Romero los recuperaba de las paredes, de la basura o eran entregados por sus colegas para colaborar con la colección. "Es un reflejo de Juan Carlos, de su personalidad y sus contradicciones". 

El paradero del archivo

Juan Carlos Romero falleció en 2017. Su archivo quedó en manos de sus herederos, conformados por la viuda y los hijos. Durante la enfermedad del artista el IIAC pudo, con ciertas trabas, realizaron el trabajo de digitalización. Consiguió hacerlo y a fines de 2018 se enteraron que el archivo ya no estaba en la Argentina. Había sido vendido a una institución extranjera. 

La UNTREF y Romero comenzaron su relación formal en 2012, cuando los invita a ver el estado de su archivo. Estaba guardado en la habitación de una casa de Avellaneda y el artista deseaba mudarlo porque la humedad del lugar podía arruinarlo. El equipo de la universidad constató el estado de los afiches el cual, en líneas generales, era bueno.

El equipo de expertos comenzó a inventariarlo, condición previa para mudarlo a instalaciones de la universidad donde podían asegurar las medidas necesarias para su correcta conservación y digitalización.

Afiches realizados por CTERA y para la campaña de Alende.

“En el medio Juan Carlos gana un premio y con eso compra la casa de la calle Santiago del Estero, en el barrio de Monserrat”, recuerda Wechsler. Romero decide pasar allí el archivo pese a que desde la UNTREF le habían advertido que en esa vivienda solo podían trabajar en la digitalización, pero no podían asegurar su conservación porque no estaba permitido invertir fondos para acondicionar un inmueble que no perteneciese a la universidad.

Al mismo tiempo, el artista lega su archivo a una Asociación Civil creada especialmente denominada “Asociación Civil Juan Caros Romero Archivo de Artistas”, la cual en 2014 realiza un acuerdo con la Red de Conceptualismos del Sur en colaboración con el Museo Reina Sofía de España para comenzar un proceso de digitalización que luego el IIAC perfeccionó. 

En 2017, según recuerda el galerista Ocampo, el mismo Romero decide deshacer la Asociación Civil y revoca, ante escribano público, la cesión del archivo que había hecho a favor de esta. La medida implicó que al morir los derechos sobre el acervo quedasen en manos de sus herederos, quienes impulsaron la venta a una institución extranjera pese a las quejas de la UNTREF y la Red de Conceptualismos del Sur.

Antes de salir del país el IIAC había conseguido la digitalización y catalogación completa de los afiches que se pueden consultar online aquí.

Con el archivo fuera del país y un paradero desconocido el trabajo realizado por la UNTREF cobra especial relevancia ya que permite a los investigadores un principio de aproximación al mismo.

Ocampo pide que la cuestión de la disponibilidad de los archivos debe debatirse en profundidad y teniendo en cuenta cada caso en particular. “El acceso físico al material se restringe día a día por cuestiones de conservación y, aún existiendo digitalizaciones de colecciones completas en todo el mundo, muchas veces deben presentarse proyectos que son sometidos a evaluación para acceder a las mismas”, apunta.

Archivos en auge

¿Por qué una institución extranjera podría interesarse en un conjunto de papeles fuertemente vinculados a los acontecimientos políticos, por momentos de excesiva localía, guardados por un artista argentino?

“En los últimos años hay una avidez por los archivos por la cuestión de la memoria y el arte conceptual”, revela Wechsler. La investigadora lo vincula al hecho de que son una de las maneras de recuperar acciones artísticas, performances, destinadas a ser efímeras. “El archivo Romero esta en el borde entre ser un archivo y una obra de arte. Esto lo hace codiciable por el mercado de arte”, agrega.

Una línea similar sostiene el galerista Ocampo. “Lo que ha cambiado en los últimos 20 años es que se comenzó a entender al material documental como un recurso expositivo más, algo que antes no sucedía, ya que solamente se utilizaba para consulta, pero no para reforzar una idea dentro de la exhibición. Ahora cartas, fotografías y herramientas conviven con pinturas y esculturas con total naturalidad”.

Al cierre de esta nota aún se desconocía el destino del Archivo Romero.

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