"Larenland", el mundo de Benito Laren se exhibe en Fortabat

El artista clave de los '90 exhibe su retrospectiva "Fabularen", un viaje de que inicia cuando desciende de su ovni y a través de sus lentes observa una realidad que reconstruye con su toque pop.

Benito Laren (1962) descendió de su ovni y a través de sus lentes estilo aviador observó la realidad y la reconstruyó. Así empieza la fábula que construyó para dar marco a “Fabularen”, la retrospectiva que inauguró en la Colección Fortabat donde se exhiben las obras de un artista clave para la década del ’90 y el Centro Cultural Rojas, que combina purpurina, pintura, esmaltes, un poco de ironía, un poco de pop, y otro tanto de homenaje.

En el segundo piso del museo unos gigantes lentes de sol reciben a las visitas. No es casualidad: el vidrio está presente en Laren desde antes de iniciarse en el arte en 1987, cuando trabajaba en la siderúrgica Somisa y se especializaba en el manejo de este material. Fue una habitación sin ventanas lo que lo inspiró para crear su primer obra, “Desde mi temperamental ventana”. “Temperamental porque fue hecha con témperas”, aclara el artista. Ese doble juego tanto en lo lingüístico como en lo visual es el sello de su estilo, el “Pop ¡Oh! Art” (“¡Oh!” porque fue la expresión que hicieron sus tías cuando comento que se dedicaría a la pintura).

Al traspasar el umbral que divide la realidad de la realidad de Laren se entra "Larenland", el país que inventó y que funciona como paraguas de muchas de sus obras. En Larenland hay ministros (Amalia Amoedo, nieta de Amalia Lacroze de Fortabat, es la ministra de Belleza), papel moneda (“El negro es para pagar el trabajo en negro”, acota el artista), una bandera con un ovni, una bebida nacional, la “Naranjoda”, cartografía y estampillas. Y está Benito, inocentemente excéntrico, de impecable traje blanco decorado con apliques de fichas de casino, cadenas doradas y, claro, lentes de sol.

“Estamos frente a un artista que no recrea de ninguna manera el mundo en el que vive, no lo representa y tampoco le hace caso a la realidad, sino que a través de esos elementos (sus lentes), filtrado por su modo de mirar, construye un real absolutamente diferente. Eso es la fábula en la que nos inserta a través de ese modo particular de mirar y no de ver”, explica Claudio Ongaro Haelterman, curador de la muestra.

Recorrer “Fabularen” es adentrarse en una suave tensión donde lo simbólico, lo real y lo imaginario buscan imponerse en cada obra; donde el tono lúdico de las piezas no tapa el aspecto irónico y, hasta en algunas casos, crítico de su mensaje. Así aparecen retratos de próceres como el de Manuel Belgrano – “El general va al grano”- con cara anaranjada, charreteras con holograma, un fondo rosa chicle y un marco de flores, o “La bicicleta financiera”, una obra que recrea una bicicleta antigua hecha con madera y monedas de curso legal.

En la retrospectiva abundan los trabajos con citas a grandes obras de la historia del arte argentino y mundial. Laren tiene su propia versión de las imágenes de batalla de Cándido López, del piano intervenido por Xul Solar (por estos días puede verse el original en el Museo Nacional de Bellas Artes), de las esferas de Julio Le Parc y de “El grito” de Edvard Munch, entre otros. La instalación “Monoambiente” condensa en la representación de una habitación referencias a 27 importantes obras de arte. “Yo no sabía que había otros artistas. Fui tres días a estudiar pintura con una profesora, si fui tanto tiempo es porque además de arte enseñaba partes de su cuerpo. Después, ya avanzado, en las técnicas descubrí otros artistas”, explica pasivo, pero atento a aportar la cuota de humor.

De inmediato el curador Ongaro Haelterman aporta su lectura: “Detrás de esa risa hay una ironía bastante mordaz. Más allá de lo “chistoso” que puede encontrar en esos juegos lingüísticos se pueden encontrar elementos anclados en una fundamentación simbólica mucho más fuerte que sobrepasa el mero chiste”.

Pero Laren prefiere el terreno de la inocencia: “Para mí el mundo está al revés y yo trata de acomodarlo. Mi forma de pintar es al revés, pinto en vidrio del lado de atrás, todo lo hago al revés”.

“Fabularen”, compuesta por 120 obras, puede verse en el Museo Fortabat, Olga Cossettini 141, hasta el 25 de junio.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Shopping