Guerreros, barcos y tótems de Hernán Dompé copan el Duhau

Guerreros, barcos y tótems de Hernán Dompé copan el Duhau

El artista que retoma temáticas precolombinas presenta obras de todas sus épocas en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau. 

El Paseo de las Artes del tradicional hotel Palacio Duhau se le presenta al visitante como un corredor que se pierde hacia el final. A un lado y al otro, las obras. A un lado y al otro, por estos días, los trabajos de Hernán Dompé, artista argentino, con una vida de trayectoria, que desde la década del 70 centra su obra en las expresiones estéticas precolombinas.

Recorrer la muestra de Dompé se asemeja a un naufragio, donde los sobrevivientes se adentran en tierras desconocidas, fantásticas por momentos. Tierras semi vírgenes, alguna vez habitadas, disputadas.

Un casco abre la exhibición curada por Roberto García. Esa escultura que camufla como madera el hierro se asemeja a su vez a los restos del casco de un barco encallado. A partir de allí el recorrido nos depara figuras de guerreros, tótems, pequeños barcos y más cascos; una fantasía onírica de formas y texturas.

Las antiguas civilizaciones son un tema recurrente en su obra, que se complementa con la utilización de materiales descartados que no alcanzan a ser considerados desechos. Lejos de encasillarse, Dompé se transforma todo el tiempo.

Foto: gentileza Palacio Duhau.

“Los temas recurrentes se van metamorfoseando: los tótems, en relieves; los guerreros, en tótems; los cuadros, a formas simples. Tengo obsesión con los temas que me conducen a las formas”, sostiene el artista en una recorrida por la muestra con Clase Ejecutiva.

Las formas también se reiteran, en especial la del rayo. El artista ha tenido experiencias de riesgo con tormentas eléctricas, pero eligió dotar al elemento de un sentido positivo.

“El rayo se metamorfosea en otras formas”, explica. Con apenas agudizar la mirada se descubre en sus trabajos de qué manera aparece: como vela y mástil de sus barcos que remiten a las embarcaciones vikingas, como corona de sus personajes o como elemento que remata cascos.

Foto: gentileza Palacio Duhau.

A sus comadres, figuras que se reconocen como femeninas por la representación de sus pechos, le agregó, muchos años después de creerlas concluidas, una espalda con forma de rayo como signo de empoderamiento. Dompé sostiene que lo hizo como proceso de deconstrucción experimentado en tiempos de feminismo a la orden del día.   

Un ejército a la espera

Se exhibe parte de la serie “Guerreros”, figuras delgadas y alargadas, hechas en madera y hierro, talladas, pulidas o pintadas. Dispuestas una al lado de la otra, en el instante previo a la contienda, aguardan la orden para atacar mientras custodian el territorio en el que naufragamos.

En el Palacio Duhau se pueden ver un puñado de las 40 originales. Cada una es diferente a la otra. El artista las personaliza desde las formas que les imprime hasta los objetos que portan. Puede ser una guadaña, una llave, un pedazo de metal con forma de arma, lo que haya encontrado y atesorado en su taller cordobés a la espera de formar parte de una obra.

Foto: gentileza Palacio Duhau.

Más adelante se erigen los tótems planos de Dompé. Algunos de esos tablones fueron trabajados con troncos arrancados de la tierra por una fuerte tormenta. Deliberadamente deja las marcas del árbol en algunas de las piezas, los nudos que se forman y marcan el paso de los años.

Los barcos es la otra temática que fascina al artista. Los hay en la muestra en muchos formatos, realizados a partir de pocas piezas grandes o muchas pequeñas. A veces llevan gente, a veces flotan solos en un mar imaginario.

“El barco es parábola de vida: salís de un puerto y llegas a otro. No sabés si llegas, cómo llegas”, reflexiona ya en la última parte de la visita. Sostiene a su vez que se da “el lujo” de modificar lo ya hecho a diferencia de “mucha gente que se encasilla”.

Como su parábola, Dompé sabe de dónde parten sus trabajos, pero no sabe qué le deparará el proceso.

“Hernán Dompé. Esculturas” puede visitarse en el Paseo de las Artes Duhau – tiene ingreso por Avenida Alvear 1661 y por Posadas 1350- hasta el 11 de diciembre.

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