MIÉRCOLES 13/11/2019

Furor en Buenos Aires por Ai Weiwei , el artista chino que crea desde la disidencia

Realizó un viaje relámpago para preparar la muestra que inaugurará en noviembre en PROA. En diálogo con la prensa habló sobre arte contemporáneo, las consecuencias de ser un opositor en un régimen comunista y su preocupación por los refugiados. Fanático de las redes sociales, dejó toda su visita registrada en Instagram.

Furor en Buenos Aires por Ai Weiwei , el artista chino que crea desde la disidencia

La cafetería de la Fundación PROA está al tope. Un selecto grupo de periodistas aguarda impaciente la conferencia de prensa que el artista chino Ai Weiwei (1957) ofrecerá en minutos en el auditorio. No se trata de cualquier ciudadano proveniente del monstruo asiático sino de uno de los que más ha incomodado al régimen comunista de su país en la última década. Por ello pasó casi tres meses detenido en 2011 sin cargos. Mientras era interrogado a diario respecto al significado de sus obras de arte, la comunidad artística mundial juntaba firmas y exigía su liberación. Ahora está en Buenos Aires a donde viajó por tres días para comenzar a delinear la muestra que inaugurará el 18 de noviembre en PROA.

Con curaduría del brasileño Marcello Dantas –que recientemente tuvo a su cargo la muestra de otro top ten mundial del arte en Buenos Aires, la del indio Anish Kapoor en el Parque de la Memoria-, la muestra exhibirá algunos de los hits del artista como la instalación “Semillas de girasol”, millones de semillas realizadas en porcelana con las que cubrió el piso de la Sala de Turbinas de la Tate en 2010, y la instalación “Forever”, bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje en alusión al principal medio de transporte en China. El resto de la muestra aún permanece como una incógnita. El viaje relámpago a Buenos Aires servirá para terminar de delinearla y visitar algunos espacios públicos donde planea emplazar alguna pieza.

“Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente. Eso lleva tiempo. Voy a ir a Chile y a Brasil también. Eso me va a dar un panorama más completo de la región”, avisó para, acto seguido, admitir que aún no tiene en claro qué parte de la cultura argentina buscará incorporar a la exhibición.

“Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente", dice el artista.

Lo concreto –Weiwei es un adicto a las redes sociales, especialmente Twitter e Instagram, donde deja huella de todas sus actividades- es que desde que arribó a Buenos Aires el domingo por la mañana, previa demora en Migraciones por un problema de papeles en el que habría intervenido el mismo ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el artista tuvo tiempo de pasear por La Boca, visitar el Parque de la Memoria, comer en una parrilla, recorrer en lancha el Riachuelo, sacarse selfies con los peatones que lo reconocían y fotografiarlo todo.

 

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Durante la conferencia de prensa recordó su infancia en China como hijo de un poeta condenado a trabajos forzados por el gobierno comunista. Pese a las condiciones de vida extremas que les tocó vivir y la quema de libros a la que se vio obligado su padre, el niño Weiwei se nutría de los conocimientos artísticos de su progenitor. Más adelante estudió cine en la Academia de Beijing y partió a Nueva York para completar sus estudios. A principios de los ’90 regresó a China, pero no sería hasta 2005 cuando abrió su primer blog y comenzó a realizar comentarios que incomodan al gobierno chino que su nombre pasó a la lista de opositores.

“Los medios estatales me convencieron de abrir el blog para romper el bloqueo. Me enamoré del blog. Leía las noticias y escribía comentarios. Se hizo muy popular porque nadie opinaba de nada. Me di cuenta que podía ser más grande que un medio de comunicación”, recordó. Lo que siguió fue una vigilancia extrema sobre él, sus movimientos, su casa, sus familiares y sus dispositivos electrónicos. En ese contexto de pérdida de libertad y micrófonos escondidos dentro de su propiedad, afirma, “el arte puede hacer muchas cosas. Permite que los individuos transmitan sus sentimientos. Eso está conectado con la libertad interna”.

Weiwei explora distintos formatos. Sus obras pueden ser instalaciones, esculturas, objetos, fotografías y películas. Aunque el foco está puesto en denunciar los excesos de la dirigencia china, en la actualidad también le interesa mostrar la realidad de los refugiados que llegan a Europa. “Human flow”, la película que realizó sobre el tema, acaba de ingresar en la competencia para el festival de cine de Venecia.

“Mi intención es llegar a la mayor cantidad de gente. Creo que el arte contemporáneo ha sido actividad de una elite y deja de lado al público. El arte le pertenece a todo el mundo. Todos tienen el derecho de entenderlo, si no sucede es falso”, explica.

Weiwei es un artista que mira de costado las utopías. El régimen chino ha caído sobre él con bastante peso como para afianzarlo en el plano terrenal. “Durante esta lucha yo he cambiado. Cambiar la sociedad no es posible”, reconoció. "China ha estado bajo comunismo mucho tiempo - explicó - y eso es muy difícil de cambiar. Uno tiene un sueño, pero hay que enfrentar la realidad. Una sola persona no puede cambiar la realidad; la sociedad debe estar lista”.

Punto final para la conferencia de prensa donde Weiwei fue fotografiado por los celulares de todos los presentes. Él también se encargó de registrar el momento y subirlo inmediatamente a su cuenta de Instagram.

 

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Comentarios2
luis alberto
luis alberto 02/08/2017 11:53:34

en un pais de paparulos, no los lleva el arte sino la ideologia

Beatriz Loubet
Beatriz Loubet 01/08/2017 10:42:58

Entre otras cosas, hizo el Estadio Nacional de Pekín, el "Nido de Pájaro", para los Juegos Olímpicos de 2008

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