Fotografías de Siberia: una mirada etnográfica a los otros rusos

Fotografías de Siberia: una mirada etnográfica a los otros rusos

La Abadía exhibe imágenes tomadas entre 1919 y 1920 con fines etnográficos que salieron a la luz con la caída de la URSS. La calidad de las fotografías y el sentido estético que le imprimieron los investigadores las convierten en un archivo particular que un grupo de españoles decidió investigar.

El Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos La Abadía aloja una exposición proveniente de los confines del mundo, de tierras siempre asociadas a la contingencia, el exilio y la soledad. Más allá de los inviernos más fríos del planeta y los gulag, Siberia guarda una historia de pueblos originarios que se conectan con los antepasados americanos.

“Las otras fronteras. Fotografiando el Far East” reúne 99 fotografías tomadas entre 1919 y 1920 por etnógrafos, folcloristas y fotógrafos con un objetivo documental en el marco del trabajo que desarrollaban en el Museo Etnográfico Ruso de San Petersburgo. El material permaneció durante más de 60 años fuera de la vista del mundo hasta que, desintegrada la Unión Soviética, un grupo de curadores españoles puso el ojo en esos archivos.

“Descubrimos materiales que ellos les daban poca importancia: las fotos que los fundadores del museo habían hecho en Siberia”, recuerda en diálogo con la prensa Joan Gregori Berenguer, curador de la exposición en representación de la Diputación de Valencia quienes consiguieron el permiso para realizar copias de los originales para exhibirse y las donaron al Museo de Arte Precolombino e Indígena de Montevideo, quienes tienen el permiso para itinerarlas.

El Imperio Ruso procuró desde el último tercio del siglo XIX establecer una concepción de Nación bajo la idea de que el poder autocrático se apoyaba en dios, representado por el Zar, y en la Nación. Estudiar al pueblo ruso a través de la etnografía fue considerado fundamental.  

Lo que el curador y su equipo descubrieron al sumergirse en esos archivos sin ver la luz durante todo el siglo XX fue el registro fotográfico de un trabajo de campo realizado con los más altos estándares de calidad de la época y un sentido estético que no desplaza el objetivo principal de las expediciones.

Desparramadas en tres salas de la Abadía se abren paso las decenas de etnias fotografiadas. Sus costumbres, trajes típicos, formas de recolección de alimento, tipos de construcciones y rituales fueron captados por las cámaras en registros que dan cuenta una cercanía conseguida por los investigadores con los protagonistas de esas imágenes.

El equipo que dirige Joan Gregori Berenguer concluyó, tras examinar exhaustivamente el archivo, que los pueblos originarios de Siberia y las regiones más remotas del Imperio Ruso guardan parentescos con sus pares americanos. Lo determinó a partir de las prácticas chamánicas, entre otros elementos.

Más acá en el tiempo, la realidad de ambas poblaciones también encuentra coincidencias. La deplorable situación que atraviesan las comunidades indígenas de Latinoamérica se emparenta con la de las etnias rusas. Durante los primeros años del gobierno soviético, recuerda el curador español, se las intentó integrar desde una mirada progresista que con el correr de los años, al igual que el régimen en general, fue virando hacia el autoritarismo. La irrupción del alcohol representado en el vodka terminó de hacer estragos en ellas.

“Las otras fronteras. Fotografiando el Far East” se puede visitar en La Abadía, Gorostiaga 1908, hasta el 11 de noviembre.