MIÉRCOLES 13/11/2019

Estreno en ópera: Turandot, la princesa que no se quería casar

La obra de Giacomo Puccini se presentó en el Teatro Avenida con producción de Juventus Lyrica. Fue una puesta sin baches, aunque podría haberse potenciado con algunos ajustes.

Estreno en ópera: Turandot, la princesa que no se quería casar

La princesa china Turandot había jurado que cualquier pretendiente extranjero que quisiera casarse con ella debía primero resolver tres acertijos con la condición de que si no lo hacían correctamente pagarían con su vida el intento. Buscaba así evitar repetir el paso en falso de un antepasado, que había sido poseída a la fuerza por un hombre de otras tierras. Solo el amor quebrará a la monarca aunque, en tiempos de empoderamiento femenino distantes a la década de 1920 cuando Giacomo Puccini escribió la ópera, nos quede la duda sobre si verdaderamente quería contraer matrimonio.

A sala llena la compañía Juventus Lyrica estrenó el viernes "Turandot", la segunda producción del año que contó con la dirección musical de Antonio María Russo y dirección escénica de Ana D’Anna. Fue una producción sin baches, entre la constancia vocal de sus protagonistas y el equilibrado uso de los recursos escénicos, como el vestuario y la escenografía, que sin embargo podrían haberse potenciado con algunos ajustes.

El primer acto mantuvo una dinámica casi cinematográfica solo opacada por los problemas constantes en la traducción. El buen comienzo del tenor paraguayo Justo Rodríguez Sánchez en el papel de Calaf auguró una excelente performance en el aria más conocida de la obra, Nessun Dorma, que le valió la ovación extendida de toda la sala.

En los primeros pasajes se vislumbró también la precisión de la soprano Ivana Ledesma en el rol de Liú que aprovechó todas sus intervenciones para demostrar su talento para el drama. En tanto, la soprano Svletana Volosenko tuvo a su cargo a una convincente Turandot.

Los tres ministros del rey, Ping, Pong y Pang, interpretados por Fernando Grassi, Jerónimo Vargas Gómez y Pablo Urban terminaron por comprarse al público tras un comienzo irregular donde el tono cómico que debiesen imprimir en la representación aparecía deshilachado. Mención aparte merece el coro, tanto de adultos como de niños, a cargo de Antonio María Russo y Rosana Bravor, respectivamente, cuya potencia vocal y actoral completaron la puesta.

La escenografía geométrica, con formas cóncavas y convexas, se ajustaba a los requerimientos actorales, aunque le faltó ornamentación que completase la fantasía oriental. La utilización de una pasarela por delante del foso de orquesta podría haberse aprovechado más a los fines dinámicos ante un escenario pequeño para el despliegue.

Una situación similar sucedió con el vestuario: los originales tocados de los miembros de la corte del rey –que por momentos recordaban a las esculturas del grupo Arte Concreto-Invención de mitad del siglo XX- contrastaban con la simpleza de los trajes que lució Turandot que por momentos se confundía con sus damas de compañía que vestían el mismo color.

Puccini murió sin poder concluir la ópera, tarea que quedó a cargo de su compatriota Franco Alfano. El día de su estreno en 1926 el director Arturo Toscanini, a la mitad del tercer acto, se dirigió al público y les recordó que hasta allí había sido escrito por Puccini. En esta versión de “Turandot” se recrea una situación similar que enlaza con el dramatismo de la representación de manera sublime.

“Turandot” de Giacomo Puccini se volverá a presentar en el Teatro Avenida, Av. De Mayo 1222, los días 7 y 9 de septiembre. Las entradas se pueden conseguir en la boletería del teatro o a través de la página www.plateanet.com.ar.

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