El último capricho de Amalita Fortabat cumple 10 años y se reformula

El último capricho de Amalita Fortabat cumple 10 años y se reformula

El museo que alberga su colección de arte creó un nuevo guión curatorial al cumplirse una década de su creación. Lanza el Premio Fortabat e inaugura una nueva sala con obras de artistas argentinos. 

Amalia Lacroze de Fortabat dedicó los últimos años de su vida a dirigir la construcción del edificio que albergaría parte de su colección de arte. Sin su tesoro más preciado, la cementera Loma Negra que debió vender en 2005 apremiada por las deudas, y una salud debilitada, se abocó a su gran pasión, el arte. El 22 de octubre de 2008, tras una vida de absoluto secretismo respecto a las obras que poseía y hasta alguna resistencia para dejar que los empleados de mudanza se lleven el cuadro de William Turner que colgaba en su casa, finalmente abrió las puertas la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat en Puerto Madero.

La curaduría original había sido dispuesta por la misma empresaria según su gusto y con pocos lineamientos cronológicos. Si la colección no había seguido un hilo conductor para conformarse, ¿por qué habría de tener uno la manera cómo se exhibiría? El Turner, por el que en 1980 había pagado más de u$s 6.000.000 en una subasta, compartía espacio con el retrato que Andy Warhol había hecho de Amalita, no muy lejos de obras maestras de Antonio Berni como “Zamba” o un par de arlequines de Emilio Pettoruti, y hasta había un espacio dedicado a retratos de su familia.

La empresaria falleció en 2012 a los 90 años. Su legado artístico quedaba en sus herederos. Hoy, sus nietas, Bárbara Bengolea y Amalia Amoedo, y sus bisnietos, Sofía y Alejandro –hijos de su tercer nieto, el fallecido Alejandro Bengolea- encabezaron la presentación del nuevo guión curatorial diseñado por el experimentado Marcelo Pacheco con motivo de cumplirse el 10° aniversario de la Colección Fortabat.

El curador se encargó de dotar de un hilo historicista el relato del acervo de obras nacionales – hay piezas desde fines del siglo XIX hasta fines del siglo XX- y evidenciar la tensión entre conservadores y renovadores que atravesó todas las épocas. Como ejemplo de esa operación, “Almuerzo en la chacra” de Berni quedó escoltada por dos obras clásicas de Xul Solar, un Raúl Lozza y muy cerca de una escultura de Enio Iommi. 

Entre las novedades, se destaca la presentación al público de “Ramona espera” de Berni que permaneció en Nueva York desde que Lacroze de Fortabat la adquirió en 1997. En línea con destacar las obras argentinas de la colección, se la eligió como la nueva imagen del museo, que deja así de lado “Julieta y su niñera” de Turner como pieza de toda su comunicación institucional.

"Ramona espera" - Antonio Berni (Prensa Colección Fortabat)

Nueva distribución de salas

Pacheco se encargó además de separar las obras de artistas nacionales de los internacionales. En la mitad del primer subsuelo ubicó el famoso retrato de la empresaria realizado por Warhol, el Turner que supo ser su devoción –cuentan las biógrafas de Lacroze de Fortabat, Soledad Vallejos y Marina Abiuso, que Amalita le vedó el ingreso a su piso de Libertador al personal que había llegado a su casa según lo acordado para trasladar la pintura; recién se pudo llevar un par de días después, mientras la empresaria permanecía internada por su debilitada salud- “Censo en Belén” del holandés Pieter Brueghel, los Chagall, los dibujos de Rodin, las pinturas de Salvador Dalí y las esculturas y relieves egipcios, entre otros.

El Censo de Belén - Pieter Brueghel (Prensa Colección Fortabat)

Más adelante aparece otra novedad: la Sala Alejandro Bengolea, en homenaje al nieto fallecido, que reúne las piezas de arte argentino del ’60 al ’90 que había adquirido en sus últimos años de vida. Allí aparecen nombres como Oscar Bony con una de las versiones de “Familia obrera”, Guillermo Kuitca, Oscar Schiliro, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé, Sebastián Gordín, Lux Linder, León Ferrari, Pablo Suárez, entre otros.

“Fue un privilegio que Marcelo formara parte; interpretó con audacia y espíritu la colección que queríamos conservar”, afirmó Bárbara Bengolea durante el brunch que compartió con los periodistas antes de recorrer las salas.

Previsible destino del PrettyBoy González -
Pablo Suárez (Prensa Colección Fortabat)

Premio Fortabat

En tanto, en el primer piso, el curador Rodrigo Alonso se encargó de rastrear a las obras premiadas durante los casi veinte años que se entregó el Premio Fortabat, entre 1984 y 1999. Mientras duró, potenció el arte contemporáneo, sin distinción de edad entre los artistas. Podían ser consagrados o jóvenes emergentes, mientras respetasen la premisa de actualidad.

En sintonía, se lanzará en diciembre el Premio Fortabat 10mo Aniversario para dos categorías en Pintura: artistas mayores de 35 años y jóvenes artistas de 18 a 34 años.

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