MIÉRCOLES 11/12/2019
Desde u$s1000: polémica por subasta de una colección de arte contemporáneo argentino

Desde u$s1000: polémica por subasta de una colección de arte contemporáneo argentino

Se trata de las obras que pertenecen a los coleccionistas Guaglianone y Rodríguez. Se subastarán el próximo miércoles en Roldán. Claves de un remate que levantó polvareda y críticas.

El último remate del año será atípico para la casa de subastas Roldán. Acostumbrada a ofrecer arte moderno y grandes maestros esta vez serán los contemporáneos los que ocuparán ese lugar. El próximo 13 de noviembre saldrán a remate 65 obras de las aproximadamente 300 que conforman la colección de Abel Guaglianone y Joaquín Rodríguez. La particularidad: son trabajos que por la contemporaneidad de sus autores se suelen comercializar en galerías –en arte se denomina mercado primario a este circuito– y debutarán así en la modalidad subasta, es decir, el mercado secundario.

En el departamento de Retiro que habitan los coleccionistas las paredes quedaron vacías. La mayoría abarrotaban, en un caos armónico, las paredes desde hace 20 años. Contrario al sentimiento del nido vacío, para Joaquín Rodríguez la partida de las piezas fue “liberadora”. “Las obras necesitan otros espacios. Son increíbles y ojalá que vayan a colecciones increíbles o hasta que alguna entre a un museo, que sigan su camino, que las pueda ver más gente, que sigan creciendo en la vida”, sostiene Rodríguez en diálogo con Clase Ejecutiva.

De las 300 obras que la pareja poseía, 65 fueron seleccionadas en conjunto con Roldán para ser rematadas. En su mayoría participaron de exhibiciones en galerías o museos o fueron reproducidas en libros y catálogos. Hay obras de Juan José Cambre, Ana Gallardo, Max Gómez Canle, Sebastian Gordín, Graciela Haspert, Juliana Iriart, Jorge Macchi, Adriana Minoliti, Marcelo Pombo, Mariela Scafati, Osías Yanov y Matías Duville, entre otros. Los precios de base oscilan entre los u$s 1000 y los u$s 28.000.

“La fuerza de la colección potencia mucho más a cada uno de los artistas. Si salen piezas esporádicas no se potencian tan bien como en esta calidad de muestra”, explica Sebastián Roldán en diálogo con Clase Ejecutiva. Hay artistas de la talla de Duville y Minolitti, ya consagrados, junto a artistas jóvenes como Fátima Pecci Carou que ganó el Premio en Obra en arteBA el año pasado. “A ella la posiciona en un lugar mucho más arriba que si saliese como pieza individual”, sostiene el rematador.

La subasta de la colección Guaglianone–Rodríguez, que a primera vista puede ser una más del calendario porteño, levantó polvareda. Al ofrecer obras de artistas que en la actualidad se pueden conseguir en las galerías que los representan o de manos de los mismos autores, parte del ecosistema artístico local puso el grito en el cielo. Piezas que vendieron años atrás por una suma módica se ofrecerán tiempo después, y devaluación mediante, a cifras muy lejanas. Los coleccionistas comenzaron a comprar hace 20 años: dos décadas en el mundo del arte es un instante.

“La crítica parte de una falta de información o desconocimiento, pero esto va a traer un montón de beneficios a todos los actores del sistema”, evalúa Rodríguez cuando se lo consulta al respecto. Por su parte, Roldán asegura que la subasta fue pensada desde el inicio para acercar a los artistas contemporáneos al mercado, que se mueve entre los modernos y los grandes maestros. A su vez, ambos prevén que llevaría nuevos compradores a las galerías. 

Roldán continúa su explicación: “El mercado secundario es mucho más grande que el primario, porque recorrer el mundo de las galerías y demás suele ser algo mucho más apasionado: siguen las carreras de los artistas, se involucran, es un coleccionismo mucho más cercano a la escena artística local. El mercado secundario es gente que le gusta ir a una subasta, que se hace cuatro veces al año, tienen su catálogo, tienen la seguridad de que el precio es el del mercado. Hay gente que se siente más cómoda comprando de esa manera”.

Entre las publicaciones que circularon hubo una que acusó a Guaglianone y a Rodríguez de buscar especular con lo que obtendrán por la subasta en tiempos de cepo al dólar. Rodríguez sostiene que lejos está de eso, y adelanta que se utilizará lo recaudado para ayudar a artistas de las provincias que viven y trabajan allí en pos de descentralizar los nodos de legitimación que hoy pasan casi exclusivamente por Buenos Aires. “Muchos de los artistas, cuando los compramos, eran jóvenes o estaban empezando. Con el resultado de la subasta nos va a permitir lo mismo, pero con otros”, indica.

La exhibición de obras comenzó en la sede de Roldán, en el barrio de Retiro. Se trabajó el montaje de manera especial, pensado al estilo museístico. De la misma manera se elaboró el catálogo, que en su portada lleva la imagen de los coleccionistas en su departamento, rodeados de sus obras.

Cada lote tiene destinado una hoja donde se da cuenta de las veces que la obra fue expuesta y que apareció en alguna publicación. “Se le hizo una explicación a cada una porque cuando uno ve un Quinquela no necesita una explicación muy amplia porque sabe que lo que está viendo es un puerto. El arte contemporáneo tiene mucho más de conceptual”, precisó el subastador.

La colección de arte contemporáneo de Abel Guaglianone y Joaquín Rodríguez será subastada el miércoles 13 de noviembre desde las 19.30 en Roldán, 743. Estarán exhibidas al público desde el 7 de noviembre.   

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