MIÉRCOLES 19/06/2019
"Trenzas" - Marina De Caro

Cómo una exhibición puso fin al "choque de culturas" entre abogados y arte

Marval, O’Farrell & Mairal realiza desde 2017 MarvalART, una muestra de obras en su torre de Retiro en colaboración con las más importantes galerías de Buenos Aires. Además, posee una colección de más de 100 piezas. Un viaje a Londres y un abogado del mundo del arte fueron fundamentales para el proyecto.

Ricardo Beller, socio de Marval, O’Farrell & Mairal aguardaba iniciar unaserie de encuentros en un estudio de abogados en Londres cuando le llamó la atención la cantidad de obras de arte colgadas en el edificio. Los cuadros en el espacio de trabajo no le eran ajenos. En su oficina porteña había desde hacía tiempo obras, pero lo de sus pares ingleses era diferente.

Sentado en el piso 13 de la torre que Marval, O’Farrell & Mairal ocupa sobre la avenida Leandro N. Alem Beller ahora recuerda qué fue exactamente lo que captó su atención allá por 2016: “Había un banner que explicaba la propuesta, que era que el estudio iba a las escuelas de arte y, a los chicos que se estaban por recibir, los invitaban a hacer una muestra allí”. Regresó de Europa con una idea.

El estudio estaba familiarizado con el arte porque tuvo en sus filas a Juan Cambiaso, abogado, coleccionista y miembro del Consejo Consultor de arteBA. Mientras trabajó allí prestaba obras de su propia colección e inició el acervo propio de la firma que hoy cuenta con unos 100 trabajos. Cuando se alejó el recambio de obras quedó estancado hasta que Beller, con el visto bueno del directorio, puso en marcha su idea.

MarvalArt nació en 2017 como una exposición temporaria exhibida en oficinas, pasillos, salas de reuniones y distintos lugares del estudio, a la par de las obras de la colección permanente. Los trabajos son seleccionadas por la curadora Corina Bellati entre las galerías más importantes de Buenos Aires. 

La curadora Corina Bellati junto a la obra de Godenstein.

En marzo inauguró su tercera edición con fotografías, pinturas y esculturas de Ruth Benzacar, Cecilia Caballero y Nora Fisch. Hay obras de Manuel Ameztoy, Luciana Lamothe, Alberto Goldenstein, Andrea Moccio, Marina de Caro, Juan Becú, Cecilia Duhau, Eduardo Basualdo, Amadeo Azar, María Bouquet, Marie Orenzanz, Cynthia Kampelmacher y Alfredo Sábat.

“Todos los años tratamos de pensar cosas nuevas para hacer pequeños cambios sobre la base de la experiencia anterior. Vamos aprendiendo el camino del arte. El arte y los abogados… los abogados somos muy estructurados y cuando nos encontramos con las cosas del arte, a veces, tenemos un choque de culturas”, admite Beller.

La curadora tiene la tarea de conversar con las galerías y tentarlas a ceder las obras que, en algunos casos, quedarían destinadas a la trastienda sin ser exhibidas. La mayoría colabora entusiasmada. Entre lo que se puede mostrar y lo que hay disponible se seleccionan trabajos con la única condición de que deben ser interesantes y tener un rango de precios amplio.

"Ustedes" - Eduardo Basualdo

“No pongo filtro para elegir porque son abogados. Elijo las obras que me parecen interesantes. Después, con ciertas explicaciones y ciertos tips, comprenden. Porque en el fondo siempre hay un rechazo primario por ignorancia, desconocimiento o porque aplican categorías que no son ‘¿Por qué habrá hecho esta obra?’ sino más simples, ‘No me gusta / me gusta’. En cambio si vos vas explicando un poco se va abriendo la comprensión”, sostiene.

Otra de los requisitos que se impone es que al menos una de las obras que pasará un año entre los empleados de Marval, O’Farrell & Mairal es que sea “impactante”. “Flancito”, una escultura de acero de Lamothe, cumple con ese objetivo en esta oportunidad. Ubicada en el vestíbulo del edificio apenas se toca la estructura de láminas de acero entrelazadas comienza a moverse levemente. Realidad versus apariencia.

"Flancito" de Luciana Lamothe.

En la sala donde el abogado y la curadora reciben a Clase Ejecutiva se exhibe un díptico de Kampelmacher. Una clienta del estudio ya preguntó por él con intenciones de comprarlo. Uno de los objetivos del programa es que un porcentaje de la venta de las piezas se destine a una de las ONG con las que el estudio trabaja habitualmente. Para 2019 se escogió ASEMCO, una fundación sin fines de lucro dedicada a la educación y asistencia integral de personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y otras dificultades del aprendizaje o la conducta.

“No es el principal objetivo vender, sino disfrutar el arte en el estudio. Tenemos la suerte de tener gente que nos da su arte, renovarnos. A cambio lo que podemos hacer es darle una oportunidad. Muchas de las cosas que nos dan, si no estuvieron colgadas en las paredes, estarían en un deposito porque las galerías también tienen sus limitaciones”, agrega el abogado.

"Proverbio Alquimista" - Cynthia Kampelmacher

Para las próximas ediciones tanto la curadora como el directorio del estudio quieren explorar formatos de obras menos tradicionales como videoarte e instalaciones. Mientras, en la torre de Retiro los 600 empleados mantienen reuniones y trabajan entre piezas cuyos autores forman parte de lo más destacado del arte argentino.