Cartier-Bresson, protagonista de la primera gran exposición de 2017

En la Usina del Arte, la muestra retoma la obra del "padre del fotorreportaje" entre los años '30 y los '70. Incluye retratos de Truman Capote, Henri Matisse y Jean Paul Sartre. Se puede visitar hasta el 2 de abril.

Henri Cartier-Bresson (1908-2004) tuvo la capacidad de conjugar todas sus facetas en una sola, la fotografía. Ese mismo don para condensar lo plasmó en sus imágenes, que capturan momentos mínimos enmarcados por otros más grandes. En la Usina del Arte y el Museo del Cine se pueden ver 133 fotografías del artista, desde sus primeros trabajos en París e Italia, sus imágenes más poéticas, hasta las series que realizó en sus viajes como corresponsal de la revista francesa Paris Match entre las décadas del '50 y '70.

Cartier-Bresson es considerado el padre del fotorreportaje y del documentalismo. Con su cámara Leica capturó instantáneas caracterizadas por contener momentos decisivos. En 1947 fundó -junto a Robert Capa, George Rodger y David Seymour- la prestigiosa agencia Magnum Photos.

Pero antes del fotoperiodismo su pasión era la pintura, lo cual se evidencia en sus primeros trabajos, que parecen interactuar con la obra de los artistas realistas e impresionistas de la segunda mitad del siglo XIX. La faceta plástica de Cartier-Bresson está en Domingo a orillas del rio Marne, de 1938 una alusión tanto en imagen como en título a Desayuno en la hierba, de Edvard Monet; o en las fotografías con trabajadores como protagonistas, muy parecidas a las piezas realistas de Gustave Courbet.

“Son imágenes muy construidas, pero tomadas en el momento”, explica Emmanuelle Hascoet, curadora de Magnum que, junto a la Fundación Henri Cartier-Bresson, organizan la muestra en Buenos Aires. El instante, el momento, la inmediatez son conceptos que se repiten en sus fotos, pero no son azarosos: Cartier-Bresson es contemporáneo a los surrealistas, para quienes la pintura y la escritura automática eran la única forma posible de expresarse.

De esa época, década del '30, es su foto más famosa, Place de l’Europe. Gare Saint Lazare, Paris. En ella se ve la imagen borrosa de un hombre saltando un charco al tiempo que su cuerpo se refleja en el agua. El movimiento tiene su correspondencia en un afiche con una figura que pareciera estar bailando.

De su etapa poética hay imágenes de Francia, España, Italia y México, entre otros países. Durante la Segunda Guerra Mundial fue tomado prisionero y escapó en el tercer intento. La liberación de París ya lo encontró con su Leica de nuevo en la mano, registrando el momento.

Los años siguientes los dedicó a viajar por el Este, Estados Unidos y el Pacífico. Las imágenes de Berlín muestran a los ciudadanos intentando ver del otro lado del muro. En China, tomó fotografías de la avalancha de personas que habían ido a buscar los 40 gramos de oro que entregaba el Estado luego de la devaluación de la moneda local. A la Unión Soviética llegó tras la muerte de Stalin y fotografió a un hombre desnudo frente a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo.

Más adelante se despliegan los paisajes y los retratos. “Busco sobre todo un silencio interior. Intento traducir la personalidad y no una expresión”, sostenía cuando inmortalizaba a Truman Capote, Jean-Paul Sartre, Henri Mattise y Alberto Giacometti.

Para fines de la década del '60, la pintura volvió a ocupar el principal lugar en su vida. En 2003 creó la fundación que lleva su nombre para preservar su obra. Las copias que se hacían para exhibirse en muestras debían tener su aprobación. Las que cuelgan en la Usina del Arte son las últimas que validó en vida, con motivo de la retrospectiva realizada en la Biblioteca Nacional de Francia en 2003.

Henri Cartier-Bresson: Fotógrafo puede verse en la Usina del Arte y el Museo del Cine, Agustín R. Caffarena 1, hasta el 2 de abril.

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