Calder en Proa: tributo al artista innovador que se consagró con obras móviles

Se exhiben 60 obras de Alexander Calder, un adelantado a su época. En los años '30 inauguró la idea del arte como acontecimiento estético.

Calder en Proa: tributo al artista innovador que se consagró con obras móviles

Famoso mundialmente por sus obras móviles, Alexander Calder (1898-1976) demuestra, en la exposición que se puede ver en la Fundación PROA, que su propuesta estética excede los objetos para transformarse en una experiencia que, en ocasiones, no fue comprendida en su época.

Con la asistencia de Alexander Rower, nieto del artista y el ángel guardián de la producción de su abuelo al frente de la Fundación Calder, PROA presentó las 60 obras realizadas a lo largo de seis décadas que se podrán visitar hasta principio de enero en lo que representa una oportunidad para conocer a uno de los pilares del arte del siglo XX.

“La obra de Calder es un evento, no un producto”, definió la curadora Sandra Antelo-Suárez, quien investiga la producción del artista hace más de una década. Los “móviles”, como definió su amigo Marcel Duchamp a las piezas que Calder realizaba, inauguraron una nueva categoría artística en la década de 1930 en la que la obra proyecta su experiencia más allá del objeto estático.

Ingeniero devenido artista, realiza obras compuestas por mecanismos conectados y articulados y expuestos a la vista del espectador. “La ingeniería de la obra facilita la interacción y, a su vez, la ingeniería social”, escribe Antelo-Suárez en el texto curatorial.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Activar es el verbo que se utiliza en el lenguaje artístico para poner en uso una obra de arte. Los trabajos de Calder se sostienen sobre esta idea. Hay que ponerlos en acción para ser parte de un encuentro entre los espectadores y el acto estético. En ese encuentro el azar cobra un papel fundamental: la obra resulta siempre diferente.

Pero antes de los móviles, Calder había innovado sin saberlo: sus primeros trabajos habían sido figuras realizadas con alambre, dando lugar así a esculturas sin masa. “En los años '20 había argumentos acerca de que no era una escultura porque no tenía masa”, señaló su nieto en la sala que abre la exposición y donde se exhiben algunos trabajos de esta época.

A medida que se recorre la muestra aparecen los móviles más conocidos del artista, quien los pensó para habitar espacios cotidianos. Una ráfaga de viento que se cuela en un dormitorio puede activarlos, o mismo el brazo humano, e iniciar una serie de movimientos, sonidos y reflejos que conforman el acto estético.

En Proa se exhibe también la obra que el Museo de Arte Moderno de Nueva York rechazó en 1943 cuando preparaba una retrospectiva de Calder. En el mítico museo de la Gran Manzana consideraron que era muy difícil de comprender. 'Pequeña esfera y pesada esfera' (1932/1933) se activa moviendo un hilo que cuelga de un palo y lleva en su punta una pequeña esfera. A medida que la bolita se mueve, golpea un conjunto de objetos, como latas y botellas. Acción, reacción, interacción y azar emergen de la obra, marcando el rumbo definitivo que tendrá toda la siguiente producción de Calder.

“Teatro de encuentros”, Alexander Calder, se puede visitar en Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza1929, hasta el 13 de enero de 2019.

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