Alonso en el Fortabat: intimidad y lado B de los maestros del arte

Alonso en el Fortabat: intimidad y lado B de los maestros del arte

A los 89 años el maestro argentino exhibe 40 lienzos donde representa a maestros de fines del siglo XIX y algunos artistas argentinos contemporáneos a él. Los pinta enfermos, en sus talleres de trabajo, en la cama, a veces perturbados. 

El maestro Carlos Alonso acaba de inaugurar una muestra en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat. A sus 89 años se encargó de seleccionar personalmente las más de 40 obras que se exhiben en el museo de Puerto Madero y viajó desde Unquillo, Córdoba, donde reside, especialmente para la inauguración. De frente y de espaldas al dique cuelgan la representación de las intimidades de algunos contemporáneos a él como Antonio Berni y Lino Eneas Spilimbergo, y maestros impresionistas como Claude Monet y Gustave Courbet.

Alonso irrumpió en el arte argentino en los ’60 en el circuito de artistas neofigurativos que le dieron una vuelta de tuerca a la representación. Son pinturas donde se aprecia por completo la escena, los detalles, las formas, pero también las pinceladas, las texturas creadas a partir de planos que exceden la realidad o los encuadres que se escapan a lo que acostumbra la vista humana.

El corpus de la exhibición en Fortabat arranca en la década del ’70 y se extiende hasta la actualidad, aunque el germen de la serie aparezca ya a fines de los ’60, cuando pinta una naturaleza muerta con una cita pictórica a “Los girasoles” de Vincent Van Gogh. Para la misma época había realizado su versión de “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” de Rembrandt.

Van Gogh aparecerá en reiteradas ocasiones. Esta sentado en una cama observando una mujer desnuda y en una composición horizontal donde se lo ve fumando una pipa y, a su lado, flotando en un espacio rojo, casi como una representación onírica, su oreja. En 1990, como homenaje al centenario de su muerte, realizó una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes donde reflexionó sobre el postimpresionismo, su captura de la naturaleza y el artista y sus actos.

En 1978 comienza la serie “El viejo pintor” protagonizada por el francés Pierre-Auguste Renoir, donde retrata al maestro impresionista en la última etapa de su vida. Aunque deteriorado, el artista continúa pintando, ya sea en una silla de ruedas o con los pinceles atados a sus manos. También representa a Gustave Courbet; lo hará en su taller, con el lienzo a medio terminar y rodeado de naturalezas muertas en su mesa de trabajo.

Entre los artistas locales retrata a Berni de frente, con un sombrero alado y media sonrisa. Titula el cuadro apenas con las iniciales del artista, una práctica que repetirá en varios lienzos. A Spilimbergo, con quien compartió grupo de estudio en la Universidad Nacional de Cuyo, lo representa vivo, pintando, pero también desmejorado, muy enfermo, lleno de eczemas y vendas.

"Es la idea de una comunidad de pintores que supera el límite ficticio del tiempo", escribe el curador Roberto Amigo en uno de los textos que acompañan el catálogo.

También se pinta a él. Joven y apuesto, esta sentado en el borde de una cama donde una mujer desnuda se desparrama en la otra punta. En un dibujo, abraza por el torso el cuerpo de una mujer apenas cubierto.

“Es una muestra que esperamos mucho. Cuando arrancamos con las exhibiciones temporales en 2013 ya la estábamos planeando”, sostuvo el director artístico del museo Germán Barraza. Aunque las obras las seleccionó el propio Alonso contó con la ayuda del curador Luis Rodolfo Cuello.

“Vida de pintor. Carlos Alonso” se puede ver en la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, Olga Cossettini 141, hasta el 7 de octubre.