Yoga y vino: cómo es el nuevo circuito que combina mantras y copas en bodegas de Mendoza

Yoga y vino: cómo es el nuevo circuito que combina mantras y copas en bodegas de Mendoza

Con el apoyo de Bodegas de Argentina, la propuesta busca vincular el consumo moderado del vino con el bienestar físico y mental que promueve la milenaria práctica nacida en la India.

Un atractivo indudable de la provincia de Mendoza son sus paisajes, marcados por el entorno natural de sus viñedos, que atraen a los turistas año a año para degustar los mejores vinos. Son esos mismos paisajes los que inspiran a realizar distintas actividades relacionadas al mundo vitivinícola. Y en una época en cual lo que valen son las experiencias, surge una propuesta que busca vincular el vino con el bienestar físico y mental que promueve una  actividad como el yogaAlejandra Navarría, es la creadora de Yoga por los caminos del Vino, que busca acercar la práctica del yoga a la industria vitivinícola y vincular al vino con el concepto de salud. “Es un proyecto que une mis dos pasiones”, cuenta.

Hace 25 años que trabajo vinculada a la comunicación y al vino. Tanto como periodista en el diario Los Andes, donde escribía de Sociales y Gastronomía, como en prensa y comunicación de Wines of Argentina, organización que promueve los vinos argentinos en el exterior, mi vínculo con el mundo del vino es de todos los días. Hace casi 4 años practico yoga y este año empecé el profesorado. Cuando tuve que hacer prácticas se me ocurrió pedirle a mis amigas enólogas si podía hacerlo en sus bodegas. Les encantó la idea y ahí se me ocurrió formalizarlo”, relata Navarría. 

“En Mendoza ya existen otro tipo de circuitos: vino y música clásica, vino y tango, vino y cine. Así que pensé por qué no hacerlo con el yoga. Se lo comenté a Walter Bressia (NdR: presidente de Bodegas de Argentina, una cámara vitivinícola nacional) y como ellos promueven el consumo moderado, le pareció interesante acercar el tema sano del vino”, explica. “Con el yoga uno busca desintoxicar el cuerpo, pero creo que se rozan en el punto en que ambas actividades buscan el bienestar. Realizar yoga rodeados de viñedos y de la arquitectura que imponen estos templos de vino, me pareció que podía funcionar”, destaca.

Navarría explica que la práctica activa y dinámica de yoga permite obtener una mente serena y un cuerpo fuerte, flexible y saludable, actividad que se verá potenciada en un entorno de aire puro y natural como los viñedos, valles y montañas. El vino, por su parte, también ofrece beneficios para la salud. Debido a sus polifenoles, una copa diaria de vino tinto previene afecciones cardiovasculares y el envejecimiento prematuro de las células de la memoria, beneficia la asimilación de las proteínas, previene y disminuye alergias. “Escribí el proyecto y lo propuse a varias bodegas, con el formato de 8 clases por ciclos en primavera y otoño. Me sorprendió cómo enseguida quisieron participar. Para este primer tramo ya son 7 bodegas y la Reserva Villavicencio”, cuenta.

En esta primera edición de 2018 (octubre, noviembre y diciembre), el costo de la actividad  será una donación de $ 100, destinada a FundaFem, que trabaja en la concientización y prevención del cáncer gineco-mamario. “En esta primera edición la idea es ver si prende. Contamos con apoyo de empresas y las bodegas aportan para participar, por eso decidimos cobrar una entrada accesible en forma de donación, siendo octubre el mes de concientización del cáncer de mama. A futuro la idea es trabajar  con agencias turísticas que me pidieron comercializarlo, conseguir espónsores y posiblemente cobrar una entrada, aunque me gustaría que siempre tenga una veta social donando una parte a una organización”, explica.

Con el apoyo de diversos organismos provinciales y nacionales, para el año que viene Yoga por los Caminos del Vino ya cuenta con 6 nuevas bodegas interesadas en participar en 2019. “La idea llevar la iniciativa a otras provincias, trabajando junto con las bodegas de cada lugar”, concluye.

Mantras y copas

Las experiencias se desarrollarán en primavera y otoño los días sábados desde las 10 de la mañana e incluirán una clase de Yoga Integral, un método que no necesita de experiencia previa. “La idea es que la gente llegue el sábado a la mañana a la bodega, realice yoga y que al finalizar la clase, disfruten de una degustación de vinos junto a un appetizer. Podrán conocer además la historia, los productos, la arquitectura del lugar, su presente y sus proyectos”, explica. El ciclo 2018/2019 estará dictado y supervisado por Claudina Teruel, especialista en Yoga Integral y terapéutico, reiki, técnicas corporales y terapeuta ayurvédica.

La edición primavera 2018 se desarrollará en las siguientes fechas y locaciones y las entradas se pueden conseguir mediante la plataforma Eventbrite:

1.            Bodega Chandon / 6 de octubre

2.            Casa Vigil  / 13 de octubre

3.            Bodega Bressia  / 3 de noviembre

4.            Bodega Santa Julia / 10 de noviembre

5.            Reserva Villavicencio / 17 de noviembre

6.            Bodega Dante Robino / 24 de noviembre

7.            Club Tapiz / 1 de diciembre

8.            Bodega Lagarde / 8 de diciembre