Viajá a Tulúm, la meca del lujo slow

Viajá a Tulúm, la meca del lujo slow

La ciudad crece entre el mar Caribe y la selva. En el este de la Península de Yucatán, ofrece propuestas para viajeros que buscan experiencias exclusivas pero sin alejarse de lo rústico. Atravesada por el legado maya, en los últimos años se convirtió en un paraíso para muchos extranjeros que llegan en busca de un cambio de vida.

Una piscina iluminada, el aroma del copal, cócteles con mezcal. Es el principio del verano en Tulúm. Atardece cuando en Casa Una Vida empiezan a llegar los invitados. Esta noche cocina Juan Pablo Inés, chef referente del Slow Food Movement en esta ciudad de la península de Yucatán, en México. Chapulines crocantes como snacks, un taco de pulpo cocido a baja temperatura, coco con pitaya y pepino y creme brulée de mango son los platos del menú, que combina productos locales, recetas tradicionales y técnicas contemporáneas. Los anfitriones, que reciben a viajeros en las exclusivas habitaciones que pueden rentarse en Airbnb, convidan anécdotas; Inés relata los detalles de su proyecto social. Las vivencias de los locales se combinan con quienes llegan a descubrir esta tierra. Las propuestas gastronómicas, de bienestar y paseos exclusivos se mezclan con la inmensidad turquesa del mar Caribe, la frondosa jungla, la espiritualidad y el legado maya. Tulúm vive a ritmo de pueblo al tiempo que propone programas únicos. El lujo slow es la especialidad por aquí.

Ubicada en el estado de Quintana Roo, en la costa este de la península de Yucatán, Tulúm fue uno de los principales centros de la civilización maya que habitó México. Primero fue llamada Zamá, que significa amanecer, y luego obtuvo su nombre definitivo, que habla de una ciudad amurallada. Las Ruinas de Tulúm, fastuosos edificios antiguos acomodados de cara al océano, son la prueba de esa historia que se mantiene presente. Pero en los últimos años Tulúm se convirtió en un imán que atrae a gente de todo el mundo —y de otras zonas de México— en busca de un cambio de vida. Para pasar de estar en una oficina a ser emprendedores de su propio sueño, como destino en el que practicar deportes acuáticos, para realizar retiros de yoga o en busca de introspección: Tulúm invita a cambiar la respiración. Varios de los que aterrizan por unas semanas se afianzan en la comunidad local, que se ayuda y potencia en busca de mantener las cosas tal como las encontraron. En 2008, la ciudad apenas registraba 10 mil habitantes, mientras que en 2015 rondaba los 30 mil. La explosión llegó de la mano de la industria del turismo y la hospitalidad. Aún en esa curva ascendente, Tulúm está dispuesta a mantener su perfil rústico, sin construcciones que alteren el entorno, en un vínculo amigable con la naturaleza y la cultura local.

Sabores de la tierra

Coffee shop, galería y tienda de arte, espacio de networking. Ubicado en la carretera central de la ciudad, todo eso es Tulúm Art Club, un proyecto interdisciplinario que, además, tiene en su parte trasera una habitación que puede ser alquilada de manera temporaria, pensada especialmente para artistas que llegan a hacer residencias. Cuando el horario comercial termina, el local completo se convierte en un hogar rodeado de obras. “Lo ideé como un lugar de intercambio, una propuesta que reúne el trabajo de artistas locales con una mirada contemporánea”, cuenta Alfonso Garrido, fundador del lugar, quien llegó desde el norte del país hace 6 años. En la cafetería algunos trabajan en sus notebooks, otros revisan las obras que están a la venta, otros disfrutan de un vaso de Chale Cold Brew (100 por ciento granos de Chiapas, elaborado en la ciudad) con leche de coco, la bebida perfecta para aliviar el calor.

Tacos, burritos y quesadillas están tanto en los carros callejeros como en los restaurantes más elegantes. Los colores ‘banderita’ —el rojo, blanco y verde de la insignia mexicana— están en el pico de gallo y en las salsas que siempre acompañan los platos. El picante se agrega de a gotas, a gusto. Incluso el habanero, el chile más temido por su potencia, merece ser probado por los paladares vírgenes al picante. La experiencia lo vale. “El picante está en nuestra esencia, es parte de nuestro sabor, le da carácter a muchas preparaciones”, cuenta Lina en su cocina, repleta de vasijas y bandejas de barro, y con una pared adornada por varias líneas de chiles disecados. Lina trabaja con habilidad la pasta para hacer tortillas, que esta noche contendrán el sabroso chochinillo al pil pil. Después de mostrarlo con sus manos, participa a los demás para hacer sus propias masas, infaltables en la mesa mexicana. Primero un bollo pequeño, luego algunas vueltas entre las palmas, después al centro de la prensa, sobre una hoja de polietileno que ayudará a despegarla. Por último, a la plancha que está sobre el fuego, vuelta y vuelta. Mientras tanto, en el fogón se calientan las piedras volcánicas que irán dentro de la sopa de pescados y mariscos, para cocinarla. Después de burbujear durante unos minutos, queda lista para ir a la mesa. Lina y su hermana, Laura, llegaron desde Oaxaca, el suroeste mexicano, y transmiten con pasión su cultura a los huéspedes y comensales que visitan su casa y participan de sus clases, que siempre terminan con un banquete para probar los platos hechos minutos atrás.

Pulmón natural

A unos 25 kilómetros hacia el sur de Tulúm está Muyil, un asentamiento arqueológico que fue importante en la ruta comercial maya. El camino está repleto de chits, la palma de hojas simétricas emblema de Quintana Roo. En pocos pasos pueden visitarse una pirámide, un templo y diferentes construcciones mayas. En el predio se encontraron objetos que datan del 350 a.C. y se calcula que hubo habitantes instalados aquí hasta alrededor del 1200 d.C. Esta ciudadela está dentro de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an (donde nace el cielo, en lengua maya), el espacio natural protegido más grande del Caribe mexicano, que ocupa 650 mil hectáreas. La caminata desde Muyil desemboca en la laguna homónima y luego en la de Chunyaxche, uno de los atractivos de la zona, ambas repletas de biodiversidad: hay arrecifes de coral, playas, cenotes, dunas, lagunas y la selva tropical que habita una gran cantidad de fauna y flora. Anäis y Johan, ambos belgas, guían la navegación por el ojo de agua dulce. Primero en bote, luego de una manera particular... Porque dentro de Sian Ka’an hay un sistema de canales de agua transparente y con una amable corriente: sólo es necesario llevar el chaleco salvavidas a la inversa, pasando las piernas por donde usualmente irían los brazos y ajustándolo por el frente. Así, casi sentados en el agua, el mismo movimiento natural empuja hacia el próximo muelle.

You are now entering a stress free zone”, advierte un cartel en el camino de entrada a Holistika, un centro de bienestar que construyeron Anäis y Johan. Allí se pueden vivir diferentes experiencias, desde clases de yoga vinyasa, una caminata por el paseo de arte, una noche en una habitación con vista a la selva o la aventura extrema del temazcal, un ritual que compartían mayas y aztecas del que no se sale como se entra... Es una terapia intensa que busca conectar con la tierra, celebrar los orígenes del ser. Para ello, dentro de una construcción circular de piedra y lodo en la que los participantes se ubican, el maestro guía la ceremonia a medida que ingresan rocas volcánicas calientes, lo que genera un baño de vapor. A medida que pasan las puertas —como se llama a cada etapa del temazcal—, cada vez hace más calor adentro. No sólo se trata de un desafío para el físico sino también de una prueba para la fortaleza mental necesaria para atravesarlo.

Aguas deslumbrantes

El color hace que sea imposible quitarle la mirada. El mar Caribe es azul, celeste, turquesa, algo gris, otro poco verde. Es calmo, pero cada tanto arrecia contra la orilla de arena blanca. Estas playas soñadas son la principal atracción de la península de Yucatán, con sus destinos más famosos sobre la costa, como Cancún, Playa del Carmen y Cozumel. En Tulúm, muchos hoteles boutique tienen salida a la playa, que además conserva entradas públicas. La ruta que lo bordea es también el lugar en el que se agrupan las tiendas más lujosas: hay diseño de autor —joyas, prendas de géneros livianos, tejidos, sombreros—, spas, bares, restaurantes. Cliente o no de esos lugares, cualquier viajero puede tomar uno de los caminos que llevan al mar. Hay rincones para todos los gustos. Debajo de una palmera, en una hamaca, sobre la arena, en poltronas, con los pies en el agua. Sólo se trata de disfrutar.

Hacia el norte, más allá de la zona arqueológica, está Casa Cenote. A la derecha de la ruta, el mar. A la izquierda, un ojo de agua quieta, transparente, brillante. Los cenotes —que derivan del vocablo dzonoot, hoyo con agua en maya—, reservas de agua dulce que pasan por debajo de la tierra caliza, eran para los pueblos originarios la conexión con el inframundo. Se calcula que en Quintana Roo los cenotes cubren 61 kilómetros de cuevas subterráneas, muchas de las que todavía no han sido descubiertas. Blas, llegado desde Venezuela, enamorado de este sitio y a cargo de una pequeña cabaña en medio de la selva, espera con los equipos listos. Una mitad del grupo irá a hacer snorkelling alrededor del cráter que está en el mar, señal de la unión de ese hoyo con el agua salada del Caribe, en donde se siente la corriente hacia el fondo. Los otros comenzarán sobre una tabla de stand up paddle surf: de pie sobre ella, es posible adentrarse en los brazos del cenote para luego, con antiparras y snorkel, apreciar la exuberancia del fondo rocoso, con peces, plantas y colores impensados. Algunos llegan a estas dolinas para hacer bautismos de buceo o para realizar exploraciones arqueológicas. Otros, simplemente, para sentir en el cuerpo la vibra de flotar en un lugar mágico.

Comentarios2
Adriel_Khaplan Khaplan
Adriel_Khaplan Khaplan 08/12/2017 01:27:28

Coco Hacienda Tulum, excelente lugar donde hospedarse. Una tipica hacienda mexicana en medio la ciudad. Paz,descanso, lujo, piscinas,etc,etc Muy buena atencion de Alex y Patricia, dos excelentes personas

Adriel_Khaplan Khaplan
Adriel_Khaplan Khaplan 08/12/2017 01:23:20

Tacos, Nurritos y quesadillas de Los Increibles. Imperdibles de Tulum

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