Rusia 2018: Cómo es Islandia, el primer rival de la Argentina en el Mundial

Rusia 2018: Cómo es Islandia, el primer rival de la Argentina en el Mundial

Tierra de glaciares, géiseres, auroras borealesy volcanes, revirtió su gran crisis económica de 2008 con una apuesta por el turismo que, hoy, la posiciona como uno de los destinos preferidos por los viajeros de paladar negro.

A pesar de que suene a un territorio lejano y desconocido, la Argentina e Islandia tienen en común más de lo que muchos creen. Además de abrir juntos el grupo D en el Mundial de Rusia, ambos países atravesaron una terrible crisis económica con corralito financiero en la primera década del siglo XXI. Como parte de su programa de recuperación, Islandia invirtió gran parte de su presupuesto en la promoción turística. Hoy, casi 10 años después, los resultados están a la vista: recibe 7 veces más visitantes que su población (300 mil habitantes). Definitivamente, Islandia está de moda. Y eso se nota en las nuevas propuestas turísticas, que han motivado el desembarco de grandes cadenas hoteleras. Sin embargo, se advierte un cierto aire de preocupación entre los locales: por un lado, los 200 mil vecinos de Reikiavik no quieren que la capital pierda su esencia de pueblo; por otro lado, todos los islandeses están inquietos ante el posible impacto negativo de la bonanza turística en la tan preciada pureza de su medioambiente. Si bien deseado, el boom los sorprendió. ¿Un ejemplo? La ruta 1, principal y circular, sigue siendo la única manera de recorrer la pequeña isla de fuego y hielo.

“Islandia siempre fue maravillosa, sólo que ahora el mundo se está enterando”, me dijo la recepcionista del hostel de estilo nórdico en que nos hospedamos la primera noche. Eran las 22 y brillaba un sol estival eterno… “Las redes sociales lo han hecho todo”, concluyó. En realidad, otros factores pusieron al país en la primera plana de todos los diarios del globo en los últimos años. En 2010, Europa tembló cuando el volcán Eyjafjallajökull entró en erupción y paralizó a decenas de aeropuertos y millones de pasajeros en ese continente. Luego, la selección no profesional de fútbol logró llegar, a pura sangre y orgullo vikingo, a los cuartos de final de la Copa de Europa y también clasificar para Rusia 2018. Desde ya, la gran oferta aérea a precios asequibles desde Europa o los Estados Unidos ha sido de gran ayuda. Bajo el lema #MyStopOver, Iceland Air brinda una parada gratuita abierta hasta 7 días a los viajeros que cruzan el Atlántico hacia alguna otra ciudad europea desde Nueva York, por ejemplo. Pero, sin dudas, la embajadora  número uno sigue siendo la multipremiada cantante Björk. ¿Un dato insólito? En 2000, David Oddsson, el por entonces Primer Ministro, planteó la posibilidad de regalarle Ellidaey, una pequeña isla de medio kilómetro cuadrado, al sur, como reconocimiento por su aporte para la proyección internacional de Islandia, algo que nunca se concretó por las fuertes críticas que despertó la iniciativa. 

Glaciares, volcanes, playas negras, acantilados de vértigo, impresionantes cascadas, géiseres y fumarolas, zonas de verdes maravillosos seguidos de montañas nevadas al dar vuelta la curva… La lista de must visit es tan extensa como imperdible. Aquí, algunos elegidos para descubrir a lo largo de la Ring Road, partiendo desde la capital y encarando el recorrido en el sentido contrario a las agujas del reloj. Desde ya, la recomendación inicial es alquilar un auto o una casa rodante –el transporte público es escaso–, y permitir que la intuición y el asombro se impongan al dictamen del GPS.

 

1. Parque Thingvellir

Perteneciente al denominado Círculo Dorado, es un gran orgullo islandés por haber sido sede del Parlamento desde el año 930. Es muy probable cruzarse aquí con los melenudos caballos vikingos, que sólo se encuentran en la isla.

 

2. Cascada Gullfoss

Por más saltos de agua que se hayan visitado anteriormente, quedará en la memoria como la más memorable: cae en una grieta furiosa a 32 metros de profundidad. Muchos otros rápidos jalonan el camino, a tal punto que es probable visitar más de uno por día. Los amantes de las ‘gargantas poseídas’ sentirán que llegaron al paraíso.

 

3. Géiser Strokkur

El “verdadero”, que dio nombre a todos los del mundo, dejó de expulsar agua en 1950, pero a pocos metros está este colega que lanza chorros de agua y vapor caliente que se elevan entre 15 y 30 metros a intervalos de 4 a 8 minutos. Un show hipnótico.

 

4. Glaciar Vatnajökul 

Es el mayor de Europa. Vale la pena hacer un trekking guiado por especialistas y adentrarse en su interior. Alucinante.

 

5. Laguna Jökulsárlón

Los icebergs de azul profundo de este lago, en el Parque Nacional Vatnajökull, pasan bajo la carretera y desembocan en el mar de arena negra. Irreal.

 

6. Costa de Vík 

Una playa de arena negra con aguas eternamente embravecidas que castigan los acantilados tan bellos como el Dyrhólaey. Un espectáculo digno de disfrutar, a pesar de los fuertes vientos, que además permite divisar al frailecillo, ave nacional.

 

7. Lago Myvatn

Una de las zonas geotermales más activas del país. Cerca está Hverir, llena de fumarolas silbantes, calderas de lodo, respiraderos humeantes y la mezcla de colores amarillos, ocres, blancos, grises y azules que bien podría confundirse con la superficie de Marte.

 

8. Aurora boreal

Quien se anime a las gélidas temperaturas invernales tendrá como recompensa la contemplación de ese mágico caleidoscopio natural que se forma en el cielo.

 

9. Grieta Silfra

Situada en el Parque Nacional Thingvellir, es la meca de los amantes del buceo: permite sumergirse entre la división de las placas tectónicas de Eurasia y América. Una oportunidad única para tocar ambos continentes al mismo tiempo.

 

10. Blue Lagoon

El pasatiempo oficial de los islandeses es bañarse en aguas termales. Ubicada cerca del aeropuerto internacional de Keflavik, es la laguna más famosa del país. Y, sin dudas, el mejor lugar para despedirse de la extrema experiencia islandesa. 

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