Por qué los kampung están de moda entre los millenials que viajan a Asia

Por qué los kampung están de moda entre los millenials que viajan a Asia

En Singapur, la premisa es aprovechar una mañana para aprender los secretos de la cocina en un kampung convertido en multiespacio gastronómico y artístico.  

El calor y la humedad golpean –como todos los días– al bajarse del auto frente a One Kind House. La casa, en realidad, es un kampung, una villa tradicional al estilo malayo, que combina granja urbana, escuela de cocina, incubadora, galería de arte, lugar de creatividad y centro comunitario. La premisa: pasar una mañana aprendiendo sobre cultivo urbano y utilizar esa materia prima para cocinar un almuerzo al estilo singapurense.

Cerca de la zona de East Coast, One Kind House albergó, desde 1969, a cuatro generaciones de una misma familia. Está plagada de cuadros, la mayoría de Ng Yak Whee, un pintor singapurense reconocido en la zona. Calvin Soh es el hijo de la dueña y uno de los que tuvo la idea de replicar el espíritu de los kampung tradicionales, en los cuales las familias vecinas estaban en contacto constante, ya sea prestándose y pidiendo ingredientes para la cocina como compartiendo las comidas de forma espontánea. Las puertas abiertas de toda la casa son testigo de esto. Soh, quien fue CEO de la agencia Publicis en Asia, tiene dos hijos: Dylan (inventor y speaker de charlas TEDx) y Ava (diseñadora de moda y fanática del patín artístico). 

Crédito: Matías Fuentes.

Pero quien recibe, y el alma de la experiencia, es Mommy Soh, siempre orgullosa de utilizar solo los ingredientes más frescos y limpios de su huerta orgánica y urbana. En el recorrido que hace de ella, se toma el tiempo de explicar qué es cada planta y hace probar directo de la tierra una variedad de hierbas, verduras y flores impensadas para un jardín en medio de la ciudad. A la hora de empezar a cocinar, la premisa no es seguir recetas con instrucciones grabadas en acero, sino adaptarse a la materia prima que llega del jardín. 

Crédito: Matías Fuentes.

El menú del día dice que vamos a cocinar arroz, pollo al curry, una ensalada de “bitter melon” (una verdura con una consistencia entre el ají y el pepino, pero con un sabor más amargo), pescado y pesto. Rápidamente se dividen las tareas. Un grupo pela papas y limpia las espinacas que luego serán salteadas. Otro se encarga de colar y presionar la pulpa del coco fresco para obtener la leche que luego sazonará al pollo.

Pero la estrella de este almuerzo es el curry. Lejos de los polvos que pueblan las góndolas de los supermercados, acá ese adobo se hace desde cero: “Not too spicy for you” (“No tan picante para ustedes”) nos dice Mommy Soh a los únicos dos no locales del grupo. ¿Los ingredientes de este manjar? Chili, jengibre, echalotes, cúrcuma, ajo y galangal (una raíz similar al jengibre en apariencia, pero con un sabor más similar al ajo). Todo eso, licuado y después cocinado sobre una hornalla antes de agregar el pollo, las papas y la leche de coco. 

Crédito: Matías Fuentes.

Como acompañamiento, unas flores azules comestibles son infusionadas para convertir el agua en azul. Esa misma agua será usada con dos propósitos: para hacer un arroz que terminará siendo celeste en el plato y una bebida que, mezclada con miel y jugo de lima, refresca el picor del curry. Los sabores inundan la boca, mientras Mommy Soh recomienda platos locales y se muestra muy interesada por la gastronomía argentina. Todos en la mesa, de hecho, preguntan sobre las comidas típicas en la Argentina y se sorprenden ante costumbres como la de compartir el mate en grupo y admiten las ganas de querer probar el dulce de leche. Acá, el postre que refresca son cubos de ananá y manzana recubiertos de escamas casi invisibles de coco. El toque distinto: recomiendan pasarlo por un recipiente con sal e hierbas. Antes de irnos, un regalo inesperado: un kit para cultivar y regar las plantas en casa, que Calvin y Dylan no sólo diseñaron, sino que impulsaron y crearon a partir de una exitosa campaña en la plataforma de crowdfunding Kickstarter. 

 

HOJA DE RUTA Para experimentar una mañana en One Kind House hay que reservar a partir de Airbnb. El costo es de alrededor de u$s 80 por persona y tiene todo incluido. Es parte de la plataforma de Experiencias de Airbnb que permite vivir una ciudad aprendiendo sobre las costumbres y los secretos de la mano de un local.