Más que shopping: tres circuitos cool cerca de Miami

El Sunshine State es mucho más que parques temáticos y mega centros comerciales. Una selección de los must do alternativos para disfrutar durante el receso invernal.

Más que shopping: tres circuitos cool cerca de Miami

Miami se muestra como la capital que no es –la verdadera es la poco conocida Tallahassee: tip para la próxima partida de Preguntados– y los megacentros comerciales rivalizan en hectáreas cuadradas de negocios, ofertas y liquidaciones vertiginosas. Sin embargo, a medida que se empieza a recorrer más de cerca Florida, empiezan a desplegarse sus (muchos) otros atractivos y curiosidades, como si fuera un video de realidad aumentada.

Los Everglades

Los primeros españoles que se adentraron en los pantanos de Everglades, los bautizaron como Cañaveral de la Florida (la península fue descubierta un lunes de Pascua de Resurrección, la festividad también conocida como Pascua Florida, de ahí el nombre mismo del Estado). Sobre estos pantanos fue que se estableció un Parque Nacional que buscó limitar los notorios efectos de la actividad humana y hoy protege 6.100 kilómetros cuadrados, apenas el 20% de la superficie original.

Desde Miami es fácil internarse en la Tamiami Trail –la carretera federal 41– que atraviesa los Everglades en su camino hacia Tampa. La otra ruta que los cruza es la Interestatal 75, más pintorescamente conocida como Alligator Alley.

La salida más frecuente y atractiva es el Airboat Tour. Vale recordar, sin embargo, que en el área del Parque Nacional propiamente dicho estos paseos están prohibidos, aunque sí se los autoriza en el caso de algunos operadores que los brindan en una sección de la parte norte del parque, incorporada en 1989 y accesible precisamente desde la Tamiami Trail, entre Naples y Miami. Fuera del área natural oficial, pero aún dentro de los Everglades, también hay muchas opciones para realizar este paseo en terrenos privados. El airboat o hidrodeslizador es una embarcación de unos cinco metros de largo y fondo plano, propulsado por un motor a hélice en la parte posterior. Resultado: la embarcación ‘vuela’ hasta un máximo de 70 kilómetros por hora sin que hierbas o barro se interpongan en su camino.

De isla en isla

La US1 Overseas Highway es una de las rutas escénicas más famosas del mundo. La larga carretera de 250 kilómetros enlaza, mediante 22 puentes, los cayos –pequeñas islas– que se suceden en el extremo sur de la península hasta llegar a Key West, donde se encuentra el punto extremo meridional de los Estados Unidos. Allí, la distancia hasta Cuba es de apenas 144 kilómetros, menor que a Miami.

Lo mejor es alquilar un auto y hacer la ruta por cuenta propia: el estado de la vía es impecable y, aunque pasa sobre el mar en muchos tramos, siempre es ancha y segura. El tramo más célebre es el Puente de las Siete Millas, que se extiende sobre unos 16 kilómetros de océano. Siempre hay que ir con tiempo: por un lado, porque la ruta tiene sólo una mano de ida y otra de vuelta, lo cual garantiza embotellamientos en caso de cualquier accidente; y por otro, porque las velocidades máximas son de 72 y 54 kilómetros por hora (de día y de noche, respectivamente), lo que obliga a salir muy temprano y volver muy tarde si se quiere disponer de al menos unas horas en Key West. Una vez llegados a destino, lo mejor es recorrer la islita a pie.

Es imperdible el museo dedicado al habitante más ilustre del cayo, Ernest Hemingway. Casi enfrente se encuentra un antiguo faro de mediados del siglo XIX, al que se puede subir para admirar la ciudad entera. Y es un rito ineludible dirigirse a Mallory Square para asistir a la magnífica puesta de sol.

La casa de Ernest Hemingway en Key West.

 

¿Otro pequeño secreto? En una esquina del centro de Key West está la primera oficina que tuvo Pan Am: fue cuando despegó el vuelo inaugural desde aquí hacia La Habana, en 1927. Desde entonces creció hasta convertirse en una de las principales aerolíneas del mundo, aunque desapareció en 1991. Hoy, allí funciona la minicervecería de Kelly McGillis, la actriz de Top Gun.

 

 

 

 

Una pesada herencia

“Un destino encantador en el sur de Florida”. Así lo promocionan los folletos turísticos. Y el resto queda librado a la imaginación del viajero... Para sacarse la duda, vale la pena recorrer los 50 kilómetros que separan Miami de Coral Castle. Que no es exactamente un castillo de coral, sino una suerte de jardín de esculturas al aire libre, realizado por un solo hombre –el inmigrante letón Edward Leedskalnin– entre 1923 y 1951.

Es la obra cumbre de una vida, sacrificada y dura, que se vio signada por un temprano fracaso amoroso: fue cuando Leedskalnin fue abandonado por su novia de 16 años, quien renunció a la boda un día antes de la ceremonia. Ya emigrado a los Estados Unidos, Edward dedicaría el resto de sus días a “crear un monumento al amor perdido”. Cómo lo hizo, sigue siendo un misterio: cuenta la leyenda que ese hombrecito de apenas metro y medio de estatura y 50 kilos de peso movió (¿sin ayuda?) gigantescas piedras de hasta unos 1.800 kilos. Hoy, el jardín se recorre con la compañía de guías que cuentan la historia de Edward y su misterioso jardín, donde se ven desde una puerta de 9 toneladas que se mueve con apenas tocarla con un dedo hasta mecedoras de roca.

La versión original y completa de esta nota fue publicada en la edición 191 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial