Los 3 parques nacionales de la Patagonia que no te podés perder

Los 3 parques nacionales de la Patagonia que no te podés perder

Muchos de los tesoros más valiosos de la Argentina están situados en los parques nacionales patagónicos; áreas naturales protegidas que atraen por su agreste belleza a miles de viajeros cada año.

La Patagonia y sus parques nacionales encarnan una belleza interminable. Un estado impoluto de riqueza muy difícil de describir y explicar. La soledad de la estepa, el verde de los bosques y la imponencia de la Cordillera han sido y son una fuente de inspiración no solo para exploradores y naturalistas de todos los tiempos, sino también para un sinfín de turistas de todos los rincones del mundo.

De hecho, en la zona norte de la Patagonia, dos de los más importantes centros turísticos están situados en parques nacionales. En Neuquén, el cono perfecto del Volcán Lanín domina las alturas de una región con más de 20 lagos y numerosos ríos de montaña, cuyo punto de referencia es la ciudad de San Martín de los Andes. Esta villa turística ubicada a orillas del lago Lácar es el punto de partida para recorrer desde los bosques de araucarias o pehuenes que se estiran hacia el norte, hasta las cercanas playas de Catitré, situadas a cuatro kilómetros hacia el oeste. El Lanín es de enorme extensión y se extiende a través de diferentes áreas, pero es en la zona del lago Tromen donde se realizan las mejores excursiones. El abanico de alternativas incluye desde caminatas sencillas, como la de tres kilómetros que atraviesa un bosque de araucarias para llegar al límite con Chile, hasta las más complejas, como el ascenso al Volcán Lanín. La senda parte desde la seccional de Guardaparque, sitio donde se realiza una evaluación del equipo y las aptitudes para ascender a la cumbre. Es que el suelo de areniscas volcánicas y la gran pendiente hacen que en algunos sectores el camino sea bastante pesado, pero luego, al llegar más cerca de la cumbre, la perspectiva se vuelve increíble.

El otro centro turístico que se formó a partir del parque nacional es San Carlos de Bariloche, que ofrece un abanico de actividades sumamente amplias. Apenas una recomendación para tener en cuenta: no dejar de hacer la excursión lacustre que une Puerto Pañuelo, frente al Llao Llao, con Puerto Blest, en el extremo occidental del lago. Sucede que una vez en Blest es posible iniciar una de las recorridas más gratificantes de la región, que es el camino al Tronador por el Paso de las Nubes. Se trata de un trekking de tres días que incluye una segunda navegación, mucho más corta, por el lago Frías, de un verde furioso. Luego el camino se interna en la cerrada selva fría hasta llegar al Ventisquero Frías, frente al glaciar del mismo nombre, uno de los siete que tiene el cerro Tronador.

Más tarde, la senda toma altura hasta una pampa angosta, cubierta de suaves pasturas. Es el Paso de las Nubes, un cajón por el que cruzan las humedades del Pacífico, que en la zona llegan a descargar casi 3000 milímetros de lluvias al año. El destino final es el Tronador, la montaña más alta de Río Negro. Desde allí el menú que se abre es infinito: un trekking de cuatro horas hasta el Refugio Meiling, de donde parten los andinistas para llegar a la cumbre del cerro; otro de siete horas hasta el viejo refugio del cerro; 45 minutos hasta el saltillo de las Nalcas, una cascada de casi 40 metros de altura; o bien cabalgatas de un día completo hasta la Laguna Ilón que ofrece la mejor vista del Tronador. Por último, en la ruta de regreso a Bariloche, antes de llegar al asfalto, se pueden aprovechar los rápidos del Manso para hacer rafting en un río bellísimo.

Al alerzal milenario

Desde San Carlos de Bariloche, tomando el camino al sur por la ruta 258, una hora y media de auto alcanza para llegar a uno de los lagos más atractivos de la Patagonia. El Puelo, que da nombre al parque nacional, se encuentra a 16 kilómetros de la villa turística de El Bolsón. Apenas elevado 200 metros sobre el nivel del mar, goza de un microclima particular, más benigno que el de otras zonas cordilleranas, así como también alberga una de las pocas áreas de selva Valdiviana de Argentina. Árboles como el avellano, el tique o el ulmo se encuentran sólo aquí, donde se registra una de las mayores poblaciones de huemules, el ciervo nativo de la Patagonia. El paraje La Playita, en la cabecera noreste del lago, es un destino muy visitado en el verano, aunque para los que prefieren disfrutar de la naturaleza en soledad el sitio indicado es el Desemboque, en la margen sur y a 11 kilómetros de la ruta por un camino de chacras de lavanda y frutas finas que parte de El Hoyo.

Más al sur aún, a 130 kilómetros por la ruta 71, se llega a la portada norte del Parque Nacional Los Alerces, que para mucha gente es uno de los más atractivos. Es sin duda el parque más ordenado, ya que está atravesado de norte a sur por una ruta pequeña que bordea los lagos Rivadavia, Verde y Futalaufquen por el este, concentrando todas las actividades en ese sector. Aquí lo excluyente es la visita al alerzal milenario, donde los alerces, llamados lahuanes (abuelos) por los mapuches, son árboles longevos y de alturas impresionantes. Aunque la excursión se puede comenzar directamente desde el Lago Menéndez, lo mejor es partir de Villa Futalaufquen, en la margen sur de este espejo. Desde allí parte una embarcación que remonta todo el lago y algunas zonas del río Verde, un excelente pesquero. Luego se realiza un recorrido de media hora por un sendero de interpretación que explica la flora del parque. Al llegar al Puerto Chucao se toma entonces el catamarán que navega por el Lago Menéndez, bordea la Isla Grande y permite admirar los ventisqueros del Cerro Torrecillas. Finalmente, un conjunto de sendas, pasarelas y escaleras permite llegar hasta los alerces, algunos de los cuales alcanzan nada menos que 70 metros de altura (más que el Obelisco) y una antigüedad superior a los 4000 años.

#Datos útiles

  • Existen vuelos que desde Buenos Aires aterrizan en el aeropuerto de San Martín de los Andes y Bariloche, con precios de rondan los $ 4500 por tramo.
  • En ambas ciudades hay alojamientos para todos los presupuestos; desde hoteles sencillos y confortables por $ 1000 la noche (dos personas) hasta alojamientos de lujo de gran nivel.
  • Lo mejor para moverse libremente y recorrer los parques nacionales es alquilar un auto. El precio por día ronda los $ 3500.