Las joyas del Mediterráneo

Las joyas del Mediterráneo

Ciudades como Génova y Niza reúnen todo aquello que una ciudad debe tener para ser un destino turístico perfecto: cultura, historia, playas, clima agradable, rica gastronomía y una vida social agitada que late en cada esquina.

Bañarse en las costas del mar Mediterráneo es uno de los principales anhelos de los viajeros del mundo. Más allá de sus playas inolvidables y una dieta rica y saludable que cada vez conquista más adeptos, las ciudades que crecieron junto al Mediterráneo son destinos que conquistan el corazón de los turistas de los cinco continentes. Entre ellas, Génova y Niza son destinos ideales para vivir intensamente en cada una de sus cafeterías, bares, cafés, balnearios y museos.

Génova, siempre vigente

Génova es una ciudad de belleza aristocrática, serena. Y aunque podría haberse convertido en un museo al aire libre con sus numerosas y monumentales villas y palacios, esta pujante urbe del norte italiano mueve sus hilos artísticos, sociales y culturales a un ritmo acompasado.

Al llegar, lo primero que sorprende es la cantidad de museos y salas de exposición que se suceden aquí y allá por todas partes. Pero para empezar a descubrir el pasado y la importancia de Génova es necesario darse una vuelta por la Strada Nuova, hoy llamada -cuándo no- Via Garibaldi. Esta calle fue abierta en 1550, cuando el puerto se abría poderoso sobre el Mediterráneo y la fortificación medieval se extendía con él en lo alto de la colina, formando una especie de medialuna. Y aunque la fisonomía de la ciudad -pero sobre todo su tamaño- han cambiado mucho, en esta zona se puede aún admirar las joyas que ha dejado la ostentación estética de las familias más poderosas de la península a lo largo de los siglos. Los palacios y villas que se alinean en este camino ponen de manifiesto el perfil de riqueza que ha tenido históricamente esta urbe, que hoy se manifiesta en uno de los mejores estándares de vida de Italia, y en una serie de modernísimos rascacielos que recortan su silueta contra fascinantes muestras de arquitectura renacentista.

De hecho, la zona del puerto, que antes fue un área de astilleros y grandes galpones, hoy constituye uno de los paseos preferidos de los turistas con el Museo del Mare e la Navegazione a la cabeza. La mayoría opta por culminar la visita en el Bigo, una especie de cabina panorámica que permite ver la costa y la ciudad desde unos 40 metros de altura. La obra, perteneciente al arquitecto Renzo Piano, reproduce la proa de un velero. Otro lugar que no hay que dejar de visitar es el Acquario, y pasar una tarde entre la tranquilidad de sus pasillos, delimitados por enormes peceras.

Pero no todo en Génova es arte y museos. Como cualquier sitio de Italia, aquí también reina el amor por la buena vida, y sobre todo por la buena comida. Las especialidades son, obviamente, los pescados y mariscos, cuya calidad es superlativa tanto en los grandes restaurantes como en las cantinas. Además, otro ingrediente típico y seductor de la zona es la albahaca, que adquiere protagonismo en muchas de las recetas tradicionales. Uno de los mejores sitios para deleitarse con estos sabores es Sirenilla, situado a pocos metros del mar. En su elegante salón, desde cuyos ventanales se puede ver la costa, hay que probar platos como la zuppa di frutti di mare o el branzino alla sale. También La Golleta se destaca por la calidad de su cocina, lo mismo que Fiammenghilla dei Fieschi, donde el punto fuerte se encuentra en la pastelería y en la extensa carta de vinos.

Niza, la glamorosa

El destino es Niza, el corazón de la Riviera. El primer dilema, dónde hospedarse. La respuesta la tienen sus más de 25 hoteles de 4 estrellas, la máxima categoría en Francia. Pero entre todos ellos, hay uno que se destaca especialmente por su charme. El hotel Negresco, fundado en 1866, es un compendio del lujo y la elegancia de la Belle Epoque, y sus salones, una clase magistral de decoración. El Salón Royal, por citar un ejemplo, reúne bajo su cielorraso lámparas de cristal de Baccarat, pinturas originales de Van Loo y Nattier y la alfombra de Aubusson más grande del mundo. Sobre ella bailaron desde la reina de Inglaterra y el emperador de Japón, hasta los Beatles o Frank Sinatra.

El Negresco, además, está ubicado sobre el Paseo de los Ingleses, la avenida costanera construida por el británico Lewis Way en 1820, y donde se ubican las mejores playas de la ciudad, que como todo en ella, conviene conocer a pie. En el número 15 del Paseo, está Lido, una de las más lujosas, junto a Neptuno, ubicada en el número 37. Entre ambas, Sporting se destaca por su cancha de petanca, un toque de tradición entre tanto glamour. En cualquiera de estas playas, es menester sentarse en los restaurantes de sus terrazas: excelente vista, mejor comida. 

En Niza las opciones gastronómicas son muchas y en su mayoría de gran nivel. Pero vale la pena detenerse en todos aquellos establecimientos que cuentan con el distintivo de Nissarde Cuisine, algo así como el certificado de autenticidad de la verdadera cocina nicoise como el pan bagnat (un sandwich de ensalada Nicoise con aceite de oliva), omellette de poutine (un pez típico de la zona) o el ratatouille (vegetales saltados en aceite de oliva con salsa de tomates de la huerta). Para completar el menú, nada mejor que visitar el Cours Saleya, uno de esos magníficos mercados europeos en los que granjeros ofrecen sus productos "directo de fábrica".

Antes de partir a Cap de Ferrat, hay que dedicar un tiempo a dos de los muchos museos de la ciudad. El de Matisse, montado en un palacio de estilo genovés del siglo XVII dentro del parque Arenes de Cimiez. "Cuando me levanto cada mañana, decía Matisse- no puedo creer que sea tan afortunado de ver toda esta luz" y sus obras lo reflejan con creces. El otro museo imperdible es el de Chagall, en el que se puede apreciar la magnífica obra Le Message Biblique, una serie de siete pinturas en las que Chagall resume el Antiguo Testamento. Sencillamente increíble.

#Datos útiles

Para llegar a Génova o Niza hay que hacer escala en París o Roma. Los precios de los aéreos rondan los u$s 1100. 

En los destinos hay alojamientos para todos los presupuestos. Desde hoteles tres estrellas con precios que rondan los 80 euros la noche, hasta hoteles de lujo que superan los 400 euros la noche.