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Cómo está Niza a casi un año del atentado

Aunque las secuelas del ataque de 2016 todavía hacen temblar al turismo, una de sus principales industrias, la ciudad lucha para no perder su imagen de paraíso glamoroso.  

Cómo está Niza a casi un año del atentado

A casi un año del atentado, las secuelas del terror todavía persisten en Niza. Y, aunque desde entonces la seguridad se multiplicó, sus efectos se hacen senitr en el  turismo, que es (para una ciudad que casi triplica su población en temporada de verano y que se jacta de tener más inmobiliarias que farmacias) uno de sus principales motores económicos. 

Los soldados, omnipresentes, contrastan con los 7 hombres camaleónicos (esculpidos por el catalán Jaume Plensa) que se levantan en la Place Massena, una de las plazas públicas más grandes de la urbe. Inaugurada en 2007, la obra, nombrada Una conversación en Niza, representa a cada uno de los continentes interactuando a través de sus constantes variaciones lumínicas, un diálogo de color. Ubicada en el quartier Jean Médecin y a las puertas de la Ciudad Vieja o Vieux Nice, la Place Massena –cuyos edificios han superado las numerosas transformaciones estéticas del lugar a lo largo de 200 años– está bordeada, de un lado, por el espejo de agua de 3 mil metros cuadrados de la Promenade du Paillon (con una extensión de 12 hectáreas es coniderado el eje verde de la ciudad); y el jardín Albert I, uno de los parques más antiguos de la ciudad. La puerta verde a la Promenade des Anglais.

La Promenade es la avenida costera que conecta –a través de 7 kilómetros de casinos y hoteles– el Aeropuerto Internacional de Niza-Costa Azul  (el segundo más importante de Francia después del Charles de Gaulle) y el nacimiento de la Quai des État-Unis. Fue construida en 1820 a instancias de la clase alta inglesa, acostumbrada a pasar sus inviernos en la Côte d’Azur. Caminando por la Prom se llega al Parc de la Colline du Château, aunque del castillo sólo queda el nombre, un homenaje simbólico a la fortaleza que funcionó allí entre los siglos XI y XVIII. En el parque –que hoy funciona como un espacio recreacional para varias actividades al aire libre– se pueden encontrar varias referencias a la conexión entre Grecia y Niza. De hecho, Nikaïa fue una de las primeras ciudades de la riviera fundada por los griegos, después de Marsella, Cannes y Antibes. La Tour Bellanda ocupa un espacio protagónico dentro del parque y es el lugar por excelencia para los fotógrafos amateurs y adictos a las selfies en busca de las mejores panorámicas de Niza, la Bahía de los Ángeles y el puerto, ya que la Colline du Château es el punto más alto de la Vieux Nice.

A pocas cuadras, por la Rue des Ponchettes se encuentra otro must para turistas y locales: el Cours Saleya. Funcionó como un paseo exclusivo de los nizardos más adinerados, luego como mercado y después como estacionamiento de autos, hasta que en 1980 fue transformado definitivamente en una zona peatonal. Hoy, este mercado de toldos a rayas blancas y azules o rojas –considerado uno de los 100 más pintorescos de Francia–, alterna entre el famoso Marché aux Fleurs (el mercado de flores, frutas y verduras) y el Marché a la Brocante Saleya, un mercado de pulgas.

A unos metros del inicio del Cours Saleya se encuentra la Opera Nice Côte d’Azur, construida por François Aune, discípulo de Gustave Eiffel, sobre las cenizas del teatro municipal que fue destruido en el terrible incendio de 1881. Más antigua, la Cathédrale Sainte-Réparate de Niza –el santuario más grande del quartier vieux– es un paradigma del estilo barroco que predomina en el casco antiguo de la ciudad: construida entre 1650 y 1699, el edificio contiene 10 capillas y un campanario del siglo XVIII sobre el que descansa una placa que recuerda a los muertos de la Primera Guerra Mundial.

Luego de un paseo por la historia viva de la ciudad, la mejor forma de volver a la modernidad es subiendo las escaleras de Les Postes Restantes de la Porte Fausse, o ‘la puerta falsa’: sus paredes de mármol y el techo dorado de forma abovedada, en perfecta sintonía con la estética del distrito, esconden la contemporaneidad de una pieza urbana realizada en 2007 por el artista de origen turco Sarkis. ¿El objetivo? Representar la transición entre la antigua Niza y la moderna.

La ciudad ofrece pocos contrastes tan extremos como el de observar los antiguos edificios de estilo barroco que bordean la Place Garibaldi –una de las plazas más viejas y la más grande de Niza– desde los murales vidriados del Musée d’Art Moderne et d’Art Contemporain (Mamac). Dentro de sus 4 mil m2, el edificio de diseño futurista aloja colecciones temporales y permanentes, representativas de los grandes movimientos artísticos mundiales (pop art, nuevo realismo europeo, escuela de Niza, Fluxus y Art Povera, por ejemplo) desde los ‘50 hasta la actualidad. Entre las obras de Roy Lichtenstein y Andy Warhol, se destaca un espacio dedicado al famoso nizardo Yves Klein.

El Musée Matisse es otra de las visitas destacadas en el periplo cultural. Instalado en una colina del aristocrático barrio de Cimiez, el museo ocupa un antiguo edificio barroco, Villa des Arènes, ubicado a sólo un par de cuadras del Hotel Regina, donde pasó sus últimos años, y del Monastère de Cimiez, donde se encuentra su tumba. La colección permanente del museo se trata de la más grande dedicada al artista y fue conformada en gran parte gracias a las donaciones del propio Matisse y de sus herederos.

Para terminar el periplo, A metros del Musée Matisse, se encuentra el Musée Arquéologique de Nice-Cimiez. Emplazado sobre los vestigios de unos antiguos baños termales de Cemenelum, sus estatuas recuerdan a la Niza que alguna vez, también, fue romana. Y es que, de los Alpes al Mediterráneo, y de los griegos a los franceses, de la Vieux Nice al moderno barrio de Libération, los châteaux ocre de estilo barroco y los palacios de la Belle Époque, Niza es más que la puerta de entrada a la Riviera Francesa: es una ciudad cosmopolita que se alimenta de contrastes.

La versión original de esta entrevista fue publicada en la edición 188 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.