Barbados: road trip por la tierra de Rihanna

Barbados: road trip por la tierra de Rihanna

Cinco hot spots en la isla de las Pequeñas Antillas, que se puede recorrer en apenas un día. Playas de postal, vibrante vida nocturna y centros de compras duty free.

Bajan. Es la palabra que lo define todo en Barbados. Así se llaman sus habitantes y así llaman a todo lo relativo a su cultura, su cocina o estilo de vida. El concepto se basa tanto en las lejanas raíces africanas de los isleños como en el aporte británico. Barbados sigue perteneciendo al Commonwealth, luego de haber logrado su independencia del Reino Unido en 1966. Pero hace mucho más tiempo que el pequeño país insular se desarrolló como destino turístico, antes que otros de las Pequeñas Antillas. Conserva, así, un compás de ventaja, marcando tendencias y orientándose hacia un turismo de alta gama con complejos hoteleros, campos de golf, centros comerciales tax-free y una oferta de servicios que va más allá del promedio. Si bien se puede dar la vuelta a la isla en apenas un día –su litoral no llega a totalizar 100 kilómetros–, una semana apenas alcanza para conocer sus principales atractivos sin llegar a repetir las mismas playas. Un recorrido posible se puede hilvanar en torno a los cinco spots elegidos por Clase Ejecutiva.

1º Oistins: Fiebre de viernes por la noche

Barbados sigue pertenenciendo al Commonwealth, luego de haberse independizado del Reino Unido en 1966. Ape Hill es una de las playas más exclusivas, frecuentadas por la aristocracia y el jet set britishc

Los aviones aterrizan en el único aeropuerto, ubicado en la costa sur de la isla. La ciudad más cercana es Oistins, cuyo nombre es la deformación bajan de Austin, el primer colono de la zona. También es el principal puerto del país y su plaza central, al borde del mar, convoca un masivo baile popular los viernes por la noche. Varias orquestas ocupan los distintos espacios: los mayores bailan calipso y biguine en parejas, mientras los más jóvenes se congregan delante de los DJ y sus equipos de sonido que replican los éxitos del momento. Y, por supuesto, los hits de Rihanna, la más famosa de todas las bajans.

2º Costa sur: La movida de St. Lawrence

St. Laurence Gap

Entre Oistins y Bridgetown se formó una sola zona residencial y la ruta es muy transitada. Aquí se encuentran varios de los principales hoteles de la isla, como el Accra Beach, un resort all inclusive construido al borde de la playa y rodeado de varios pequeños centros comerciales. Uno de ellos cuenta con un local de la cadena de comida rápida bajan más popular, Chefette, donde todos los menúes son a base de pollo. En este sector se encuentra el St. Lawrence Gap, una pequeña calle que se convirtió en la party capital of Barbados: durante el día, le brinda al viajero el primer encuentro con las chattel houses, las típicas casas isleñas de madera pintadas con colores vivos; por la noche, es el lugar al que acuden todos, turistas y locales, para cenar, beber, bailar y escuchar música en vivo.

3º Bridgetown: Una capital en formato XXS

El Carenage es una suerte de minúsculo estuario donde antiguamente se restauraban barcos, hoy transformado en el principal paseo turístico de la ciudad, con restaurantes y tiendas de arte. Y el puente que lo cruza explica que la microcapital de Barbados haya recibido el nombre de Bridgetown. El corazón mismo de la mini urbe late en sus alrededores: el Parlamento, donde flamea la bandera bajan; Broad Street, la principal calle comercial, con tiendas libres de impuestos y boutiques de esmeraldas de Colombia, una compra clásica en la isla; la Catedral; la Plaza de los Héroes, con su estatua del almirante Horatio Nelson, infaltable en todo el Commonwealth; y la sinagoga más antigua de las Américas, construida en 1654 y hoy reconvertida en el Hinde Israel Museum. En cuanto al puente, desde hace algunos años luce un pórtico chino, regalo de esa comunidad oriental.

4º Holetown y Speighstown: Las playas tranquilas

Todos a bordo. El barco pirata Jolly Roger organiza excursiones de snorkelling con tortugas marinas. Zarpa desde las playas de Holetown, donde se concentran las grandes inversiones hotelereras.

A diferencia de las demás islas de Barlovento, Barbados no es de origen volcánico sino sedimentario, y tiene una posición excentrada en la línea de las Pequeñas Antillas. Queda, así, fuera del paso habitual de los huracanes y tiene dos costas: una frente al Atlántico, de mar bravo; y otra frente a Santa Lucía, con un oleaje mucho más tranquilo.

Holetown es la principal ciudad del oeste y la cabecera de una de las parroquias que dividen administrativamente el país. Aquí, la iglesia de St. James es uno de los edificios más antiguos de la isla, con orígenes circa 1660. Esta porción concentra muchos de los grandes complejos, de modo que suele verse un frenesí constructivo, a medida que avanzan nuevos proyectos hoteleros al borde de los balnearios de arena blanquísima y aguas transparentes. Es decir, el entorno que vienen a buscar las excursiones embarcadas desde la capital, como el barco pirata Jolly Roger, para hacer snorkelling con tortugas marinas.

En el vecino pueblo de Speighstown, en tanto, la principal atracción es el Museo de la Casa Arlington, donde se recrean tres aspectos de la historia nacional: la vida de los primeros habitantes; el tiempo de la colonia y de la esclavitud en las grandes plantaciones de caña de azúcar; la piratería y la navegación en el Caribe. Cerca de Holetown, Ape Hill es uno de los enclaves súper exclusivos de esta isla, frecuentada por el jet set y la aristocracia british. El club posee uno de los mejores campos de golf y cancha de polo del Caribe.

5º Bathsheba: paraíso surfer

Bathesda, la playa de oleaje feroz y rocas gigantes, preferida por los big wave riders, cultores del surf de élite

Una de las postales emblemáticas de la isla es esta porción de la costa expuesta al fuerte viento y oleaje durante todo el día. A pesar de no ofrecer un entorno tan plácido como las demás playas, es una de las más fotogénicas: la arena se convierte en una pradera al pie de grandes palmeras y, en el agua, grandes rocas van jalonando la costa. El pueblito de pescadores fue conectado en otros tiempos por un pequeño ferrocarril, como se ve en fotografías antiguas. Hoy, esa actividad convive con el surf de élite, ya que es un área elegida por los cultores de las big waves.

Cerca del pueblo está el Jardín Andrómeda, una pasión heredada de los británicos: es uno de los espacios verdes más famosos que hoy se pueden visitar en Barbados, junto con el jardín de Hunte, un oasis de armonía y la acabada muestra de una manera totalmente british de concebir los paisajes: pulcros y ordenados.

La versión original de esta crónica fue publicada en la edición 184 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista

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