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Pueblo chico, infierno grande

En "Galveias", el portugúes José Luis Peixoto (Literatura Random House) se mete de lleno con la ruralidad de su país y ofrece una novela de lectura atenta e imposible de abandonar.

Pueblo chico, infierno grande

La noche monocorde del pueblo rural de Galveias, en Portugal, se quiebra al caer un objeto desconocido desde el cielo. No se sabe si es el apocalipsis, un meteorito o qué, pero el efecto sobre los habitantes tiene la fuerza de un piedrazo en un panal de abejas: los lanza a la calle e intentan poner en palabras lo que sucede. 

Ese caos primigenio de carácter bíblico -luego vendrán días de lluvia, calor y sequía- es el inicio de “Galveias”, la novela de Jose Luis Peixoto (Literatura Random House) con la cual el ganador del Premio Literario José Saramago por “Nadie nos mira”, se mete de lleno con la ruralidad de su país y ofrece una novela de lectura atenta e imposible de abandonar.

Todavía aturdidos por el ruido y el penetrante olor a azufre que lo impregna todo, los habitantes de Galveias intentan recuperar algo de normalidad. Pero el universo ha puesto su ojo en el pequeño poblado y ya nada será igual que antes.

A lo largo del libro, el autor nacido en el pueblo que lleva el mismo nombre que la novela, desarrolla esas historias conocidas que pueden encontrarse en cualquier poblado y que forman una suerte de patrimonio de narrativa afín.

Así aparecen personajes y situaciones reconocibles como el médico respetado y terrateniente, el cartero, el tonto del pueblo. También los chismes, el singular uso de las motos para mostrarse o los perros, que en la pluma del autor alcanzan el rango de personaje. Por sobre lo que se muestra en público -es un lugar donde todos se conocen- se descubre lo privado y aparecen otros temas más duros, como son los abusos y el alcoholismo.

Cada inicio de capítulo necesita de una férrea atención de parte del lector, pues está escrito de manera sinuosa y en aparente desconexión con el resto, para luego si hilvanarse con el desarrollo de cada historia.

Es un libro repleto de comparaciones creativas, la clase de novela que obliga a cada rato que anotemos en algún papel un pasaje o frase para volver a ella después.

Aunque en otras de las novelas de Peixoto tenía a su pueblo como referencia, nunca lo había nombrado y el hecho de llevarlo al título tuvo según el autor “la intención de llamar la atención sobre ese mundo y esa realidad rural, porque los pueblos del interior necesitan que se hable de ellos y no los olvidemos”.