Qué leemos este mes

Novedades y Lanzamientos editoriales de junio

"Contigo en la distancia", de Carla Guelfenbein; "Amor invertido", de Guillermo Saccomanno y Fernanda García Lao y "Las muertas", de Jorge Ibargüengoitia; son algunas de las novedades destacadas del mes.

Las muertas, de Jorge Ibargüengoitia (Corregidor)

Hay algo profundamente inquietante en la escritura de Ibargüengoitia que desacomoda los sentidos y los tonos. Las muertas es una novela negra ambientada en el México más siniestro, el de una red de trata de blancas, basada en hechos verídicos, que llega a provocar sin embargo en el lector, a través de la ironía, una temblorosa sonrisa. 

En un juego narrativo entre el testimonio y la novela, en esa abierta resistencia a la representación realista, Ibargüengoitia subraya el trabajo de la escritura y enfatiza la dificultad de contar la historia. Su objeto no son los secuestros, los asesinatos ni los mismos criminales sino que se concentra en imaginar el lugar de la mujer y el crimen en la sociedad mexicana, el orden político y social que hace posible el femicidio. Y nos dice que para entender la realidad, pues, es necesario mostrar sus costuras; para denunciar su absurdo es necesario reírse.

Contigo en la distancia, de Carla Guelfenbein (Alfaguara)

(Premio Alfaguara de Novela)

A Vera Sigall y Horacio Infante los une un amor de juventud y su pasión por la literatura. También un lazo misterioso que dos jóvenes, Emilia y Daniel, intentan desentrañar. Sin embargo, este no es el único enigma en sus vidas. Una mañana, Vera Sigall cae por las escaleras de su casa y queda en coma. Al principio, la noción de que su caída no fue un accidente aparece como una sospecha para Daniel. Pero con los días y las semanas, la duda irá creciendo hasta volverse una certeza.

 

Amor invertido, de Guillermo Saccomanno y Fernanda García Lao (Seix Barral)

Esta es  una  novela  de  cojer. El lenguaje  no  es inocente. Podría presentarse  como  un relato erótico, pero va más allá. Pivoteando sobre las convenciones de la literatura libertina, Amor invertido se plantea a la vez como historia de amor desgarrado y desafío.  Amor invertido es un deslizamiento erótico entre dos cuerpos, dos siglos, dos géneros.

Fin del XIX:  intercambio  de epístolas  voluptuosas. Tras  un experimento  quirúrgico,  Guillemette  y Fernand  huyen  de  París  con  los  corazones  cambiados.  Siglo  XX:  la  travesía  exterior  ha concluido.  Los  hechos  se oscurecen;  en  lugar  de  orgasmos,  jeringas.  La  épica  carnal  es alternancia de conciencia  y pesadillas, avidez vehemente por el cuerpo del otro. Que Guillò tenga corazón  de  hombre  y  Fernand  corazón  de  mujer los  arroja  en  una  búsqueda desenfrenada del goce y la superación de las represiones que impone la moral burguesa.

Impúdica,  como  la  lengua  de  los  amantes  en  la  intimidad  de  una  alcoba,  García  Lao  y Saccomanno nos entregan una novela poderosa y sorprendente que enfrenta los prejuicios y exacerba los sentimientos acerca del bien y el mal, el goce y el castigo.

La isla de la infancia, de Karl Ove Knausgård (Anagrama)

La memoria no atiende al orden cronológico. Avanza, retrocede, se remansa; guarda reposo y, por sorpresa, sin que conozcamos el motivo, se aviva de nuevo, como si la impulsara una súbita iluminación. Es en las mil direcciones en las que se dispara por las que se interna con pasmosa exactitud Mi lucha, el monumental ejercicio de realismo autobiográfico de Karl Ove Knausgård, guiado por "una especie de oído absoluto de los recuerdos". Y, de todas ellas, La isla de la infancia (el esperado tercer volumen de su novela) arranca situándonos en la isla de Tromøya en el verano de 1969, donde un Karl Ove de ocho meses llega en un carrito empujado por su madre.

Desde allí, desde el centro de los inmensos bosques cargados de promesas y misterios (el escenario predilecto de las exploraciones del pequeño Karl Ove, descrito con meticuloso detallismo, objeto de una permanente fascinación), se despliega un zigzagueante y encendido recuento de experiencias y descubrimientos.

La felicidad de la escuela y el esfuerzo por encontrar encaje en ella; las recompensas y fricciones de la amistad; la excitación de la vida al aire libre, con sus travesuras y juegos; el descubrimiento de la cara más luminosa y la más amarga del amor; los temores y alegrías; la ropa, la lectura, la música, el deporte; la familia, la familia por encima de todo, con sus dos figuras antagónicas, difuminada una, omnipresente la otra: la serena confortabilidad de la madre frente al terrorífico autoritarismo paterno, siempre vigilante, dispuesto a examinar y sancionar con violencia cualquier desliz.

Sudeste, Haroldo Conti (Planeta)

¿En  qué  mundo  vivimos?  Es  difícil  responder  porque hay  muchos.  Sin  embargo  Boga,  el héroe pasivo de Sudeste, lo sabe bien. Es un saber físico, inexpresivo, formado en un silencio interior que sólo es capaz de oír el suave llamado de la música fluvial. Boga no es del todo un hombre ­un hombre con nombre de pez no  es otra cosa que un hombre-pez­, no tiene lo que los  manuales  de la  civilización  llaman  una personalidad. Es  una partícula  de naturaleza que, como los camalotes que bajan del norte, se deja llevar.

El genio literario de Haroldo Conti, abrazado a un idioma de necesidad narrativa que apuesta todo a la precisión descriptivista, nos cuenta la infinidad de peripecias que surgen del tedio de la vida. Pero también nos muestra que el hábito es un arte humano, aunque en este caso con una  salvedad:  está  totalmente  dominado  por  la  naturaleza  del  río.  Pescar,  navegar,  nadar, esconderse entre los juncos, encender un fuego  en la orilla no son otra cosa que partes de un régimen  de  supervivencia  primitiva  que  Boga  asume  con  una  perspicacia  animal.

Pero  así como se dice que la ciudad es una selva, también hay que decir que la selva es una ciudad con sus leyes, sus peligros y su idioma propio. El mundo de Boga es el agua, el barro, los peces, el barco y el tiempo, aquellas cosas con las que su cuerpo y su conciencia se confunden porque, como dice Conti, él y los hombres como él forman parte de “un todo inexorable”. En Sudeste el hombre es la naturaleza. Los argumentos de Conti están a la vista porque para él naturaleza y hombre no se distinguen entre sí. Ninguna frase del libro lo expresa mejor que cuando describe  un  encuentro  de  dos  hombres  alrededor  del  fuego,  escena  primaria  de  la humanidad: eran “como dos ríos que acaban de juntar sus aguas después de mucho trecho”. 

Poetas, malandras, percantas y otras yerbas. Notas para una ecología de la mala vida. Marginalidad y delito en la literatura y el Tango, de Jorge Higa. (Corregidor)

El arrabal porteño de fines del siglo XIX fue la cantera en donde abrevaron la literatura y el tango como fuente de inspiración poética. Poetas como Carriego y Borges cimentaron la fama de esos guapos que en la Argentina finisecular fundaron en los reñideros la leyenda de un pasado heroico de orilleros. Jorge Higa recrea los arquetipos que surgieron a partir de esa mitología, en donde personajes de existencia real o imaginaria, trascendieron la mera crónica policial para transformarse en íconos de una época.

Lisario o el placer infinito de las mujeres, de Antonella Cilento (Alfaguara)

Finalista del prestigioso Premio Strega.

Nápoles, siglo XVII. Lisario Morales es una joven súbdita de noble cuna del Virreinato español que lee a escondidas a Cervantes y escribe cartas a la Virgen para aliviar su soledad. Cuando, siendo aún casi una niña, sus padres deciden casarla con un anciano, finge dormirse y no despertar.

Tras meses de oraciones, la familia Morales busca la ayuda del médico catalán Avicente Iguelmano, quien gracias a una terapia tan ilícita como secreta, cura a Lisario. En agradecimiento, los padres se la entregan como esposa, pero una vez despertado el deseo de Lisario posee una incontrolable energía liberadora, y el amor del joven médico deriva en una perturbadora obsesión por el misterio del voluptuoso placer femenino.

Antiguos cuentos de brujas, de Jorge Accame. Ilustrador: Fernando Falcone (Edhasa)

Hubo un tiempo en que mujeres desdentadas removían calderos y oficiaban el amor y la muerte con filtros mágicos y venenos insidiosos. En ese tiempo los relatos de brujas infundían terror sin preguntas y se escuchaban con asentimiento silencioso entre las personas de todas las edades.

Hubo un tiempo en que la Inquisición clasificó todas las formas y disfraces posibles que podían adoptar estas siervas del Diablo. El Malleus Maleficarum, esa tipología obsesionada, se proponía no dejar a ninguna fuera del abrigo purificador de las llamas. Poco a poco esos tiempos pasaron. El Iluminismo y las dentaduras postizas hicieron su parte y las brujas quedaron confinadas a los terrores de la infancia, a las ilustraciones estereotipadas de libros para niños.

La compilación extraordinaria de Jorge Accame, su recorrido por varias épocas y culturas, desde la Antigua Grecia hasta el Sur de América, y sobre todo, el sortilegio invisible de su trabajo de reescritura, logran lo que parecía ya imposible: devolver a esos antiguos cuentos de brujas su terror primordial, y lograr que nos contagien todavía el asombro y el estremecimiento, como si estuviéramos otra vez alrededor de un fuego, en la intemperie de un bosque susurrante y en la soledad de una noche que no cesa.

Antártida. Descubriendo el último continente, de Sebastián Arrebola y Shoshanah Jacobs (Südpol)

Por siglos, exploradores de distintas naciones han navegado los siete mares buscando un continente que, en teoría, se hallaba en latitudes australes. Finalmente, a principios del siglo diecinueve, el velo de misterio que envolvía al Océano Austral fue descorrido y, entonces, la Antártida fue descubierta.

Condensa esta obra aspectos relacionados con el mítico Continente Blanco: ambiente, geografía, vida silvestre e historia. Este libro incluye más de doscientas fotografías a color y numerosos mapas e ilustraciones.

 

Los dos hoteles Francfort, de David Leavitt (Anagrama)

Lisboa, verano de 1940. Los nazis siguen su imparable avance y han invadido París y buena parte de Francia. La neutral capital portuguesa, situada frente al Atlántico, es un hervidero de diplomáticos, espías y sobre todo refugiados en busca de un pasaje en un buque con destino a Estados Unidos. Allí, mientras esperan poder embarcar de regreso a su país, se conocen por azar dos parejas americanas. Huyendo de París, el miope Peter Winter y su neurótica esposa Julia, obsesionada con ocultar su condición de judía, se topan con los glamourosos, sofisticados y bohemios Freleng, Edward e Iris. 

Entre el cuarteto se establecerán unas complejas relaciones regidas por el deseo, las pulsiones sexuales, el engaño, los secretos del pasado, los celos y la autodestrucción. Unas relaciones en las que nada es lo que parece y que desembocarán en una tragedia. David Leavitt ha escrito una envolvente novela histórica que puede evocar aromas de Casablanca, pero los giros de su narración conducen a otros territorios en los que el amor es menos puro, el engaño parece ser la base del matrimonio, la sexualidad rompe tabús y los héroes son frágiles. Los dos hoteles Francfort habla de unos tiempos convulsos, de la persecución de los judíos, de espías y de luchadores clandestinos, pero también y sobre todo de las tensiones matrimoniales, de la pasión y la mentira. Y habla, por último, de la literatura como evocación y manipulación de la realidad.

Proyecto Cartele, de Gastón Silberman, Machi Mendieta, Esteban Seimandi (Planeta)

Fotos mal sacadas con cámaras berretas de cosas que ve todo el mundo, decía el primer libro de Proyecto Cartele hace quince años. Mucho cambió desde esa época. Primero, las cámaras, que hoy son parte de los teléfonos y lejos están de ser berretas. Y si bien las fotos pueden no tener calidad profesional, de algo podemos estar seguros: estos letreros no son algo que vea todo el mundo. Hay que estar con el ojo muy atento para descubrirlos.

Son un puñado de los carteles más asombrosos, divertidos y, muchas veces, involuntariamente humorísticos de la vía pública. Ejemplares muy difíciles de hallar en un safari fotográfico cazacartele. Están ocultos ante multitudes de carteles que nos venden, nos ofrecen, nos indican o nos prohíben cosas. Y estos carteles, en cambio, son chuecos, desprolijos y artesanales, hechos por personas, no por marcas. Y, por sobre todo, nos sacan risas con todo el cuerpo. Y eso los define como Cartele. Así, sin ese. Pero con mucha risa. Y eso nunca cambió. Pasen y vean. Esto es Proyecto Cartele.

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