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Memoria de los magnicidios colombianos

"La forma de las ruinas", de Juan Gabriel Vázquez (Alfaguara) es una apasionante novela sobre las teorías conspirativas y los ecos de un pasado que llegan hasta nuestros días. 

Memoria de los magnicidios colombianos

Scott Fitzgerald escribió en el Gran Gatsby: "Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado". La frase debe haber impactado de inmediato en el escritor colombiano Juan Gabriel Vázquez cuando la leyó en la novela del americano mientras buscaba "musicalidad" para su nueva obra, pues esa frase es la que rige el destino y vida de los protagonistas de "La forma de las ruinas", su última obra.

El centro de la novela es Carlos Carballo, un exótico personaje que vive obsesionado con las teorías conspirativas que nacieron de dos oscuros crímenes de la historia colombiana, el del general Rafael Uribe Uribe en 1914 y el de Jorge Eliecer Gaitán en 1948, ambos líderes del partido liberal. Al igual que sus obsesiones más fanáticas, el también posee su zona de penumbra, sus intrigas.

El otro protagonista es Juan Gabriel Vázquez, que comparte nombre, rasgos e historia con el autor y narrador. Actúa con fascinación y repulsión a la vez por Carballo y trabaja en la investigación de los asesinatos y realización de un libro sobre ellos a pedido.

El autor se sirvió del recurso de la autoficción, ubicándose en el relato como narrador y personaje al mismo tiempo tanto para exponer momentos de su vida personal (el complicado nacimiento de sus hijas) o profesional (la situación de cómo escribe), porque según él "son indivisibles con la producción de la novela" y le sirvieron para "generar la cohesión necesaria para lo que quería narrar".

Una parte del cráneo partido de Uribe Uribe y una vértebra de Gaitán dispararon la génesis de la novela. Esas dos "reliquias" históricas y pruebas de investigación que se creían perdidas, cayeron en las manos de Vázquez y según confiesa en las páginas de su nueva novela sintió "la fascinación y la energía que podría sentir los cristianos frente a los restos de San Agustín".

El relato, moldeado por el tono claro, vital y apasionado de Vázquez transita géneros y registros diversos: es autobiográfico, policial, de investigación y utiliza recursos de la crónica periodística. Hay reproducciones de fotografías reales, documentos y recortes de la época.

"La forma de las ruinas" es una novela notable y de factura compleja, que según explico el autor, lo obligó a tirar dos veces todo a la basura al llegar a la página 150".

Luego de diez años de trabajo, el ganador del Premio Alfaguara 2011 por "El ruido de las cosas al caer", nos ofrece su nueva obra consciente del esfuerzo pero orgulloso: "Tengo la convicción de que es el mejor libro que he escrito y que puede pasar mucho tiempo antes de volver a escribir algo que me deje tan contento", afirmó.