

Hay aniversarios que se cuentan en años. Y hay otros que también pueden medirse en horas de trabajo, personas alcanzadas y acciones concretas.
En el caso del Programa de Voluntariado de Pampa Energía, los números permiten dimensionar una década de participación: 780 acciones solidarias, más de 90.000 destinatarios, más de 13.000 participaciones y 102.000 horas dedicadas a iniciativas educativas, sociales y comunitarias.
El aniversario llega, además, con nuevas actividades en distintos puntos del país. Entre septiembre y noviembre, voluntarios de la compañía participan en la construcción de siete viviendas junto a TECHO, distribuidas entre Buenos Aires, Neuquén, Santa Fe y Salta, y en la mejora de dos espacios comunitarios de Bahía Blanca junto a Hábitat.

Más que una acción puntual, el recorrido muestra cómo una iniciativa sostenida durante diez años fue construyendo una red de trabajo con organizaciones de la sociedad civil y comunidades en diferentes territorios.
Una década que se mide en participación
El dato más significativo del programa quizás no esté solamente en la cantidad de acciones realizadas, sino en su continuidad.
Durante estos diez años, el voluntariado registró un promedio de 677 voluntarios por año y articuló con más de 100 organizaciones de la sociedad civil por año. Las propuestas abarcaron actividades de apoyo escolar, prácticas secundarias y acciones vinculadas al Día de las Infancias, además de otras iniciativas sociales y comunitarias.

Esa participación acumulada explica parte de la dimensión que alcanzó el programa. Más de 13.000 participaciones y 102.000 horas de trabajo representan, en términos concretos, el tiempo que los colaboradores destinaron a actividades desarrolladas junto a las comunidades.
Para Mariana Corti, gerenta de Fundación Pampa y RSE, ese componente humano es central en el balance de estos diez años.
“Cumplir diez años con nuestro programa de voluntariado demuestra que este compromiso trasciende a la empresa y se sostiene en las personas que forman parte de Pampa”, afirmó.
Según Corti, son los colaboradores quienes, a través de su tiempo y dedicación, hacen del voluntariado una forma concreta de acompañar a las comunidades donde la compañía está presente.
Construir viviendas como parte de la celebración
El aniversario también se tradujo en una serie de jornadas de trabajo junto a TECHO. La propuesta contempla la construcción de siete viviendas en cuatro provincias, con la participación directa de voluntarios de Pampa Energía.
Las primeras construcciones se realizaron el 18 y 19 de septiembre, con dos viviendas en la zona de Pilar y otras tres en el barrio Colonia Rural Nueva Esperanza, sector El Miradoren Neuquén.

El cronograma continuó el 25 y 26 de septiembre en Rosario, con una vivienda en el barrio Camino de los Indios, y concluyó el 2 y 3 de octubre en Salta, con otra construcción en el barrio San Javier.
Cada vivienda demanda dos jornadas completas de trabajo y la participación de diez voluntarios por día. La modalidad implica que los colaboradores no solo acompañen el proyecto, sino que participen de manera directa en las jornadas de construcción junto a las familias.
Ese aspecto fue destacado por Marcos Estrada, Coordinador Nacional de Alianzas con Empresas en TECHO-Argentina, quien valoró la articulación con Pampa Energía y la decisión de involucrar a sus colaboradores en las obras.
“Pampa eligió hacerlo con sus propias manos, construyendo junto a las familias en cuatro provincias”, señaló Estrada.
Del trabajo educativo a los proyectos comunitarios
La construcción de viviendas es una de las expresiones actuales del programa, pero forma parte de un universo más amplio de iniciativas desarrolladas durante la última década.
El voluntariado también se vinculó con propuestas educativas y sociales, como apoyo escolar, prácticas secundarias y actividades por el Día de las Infancias. Para llevar adelante esas acciones, Pampa Energía trabajó con más de 100 organizaciones de la sociedad civil por año.
Esa articulación permitió que el programa se desplegara en distintos territorios y acompañara proyectos de características diversas. En ese recorrido, el vínculo con las organizaciones locales aparece como un elemento constante.

La lógica también se refleja en las actividades previstas para noviembre. En Bahía Blanca, 30 voluntarios trabajarán junto a Hábitat en la mejora de la Junta Vecinal Saladero y el Club Huracán, dos espacios comunitarios de la ciudad.
La iniciativa amplía el alcance de la celebración: después de las jornadas de construcción de viviendas en cuatro provincias, el programa pondrá el foco en espacios utilizados por la comunidad.
Cuando la continuidad se convierte en impacto
Cumplir una década permite mirar el programa desde otra perspectiva. Las 780 acciones realizadas no representan solamente una acumulación de actividades: también muestran la continuidad de una iniciativa que logró sostener la participación de sus colaboradores y la articulación con organizaciones sociales.
El balance reúne más de 90.000 personas alcanzadas, 13.000 participaciones y 102.000 horas de trabajo voluntario.

Pero el próximo capítulo ya está en marcha. Las construcciones junto a TECHO y las mejoras previstas en Bahía Blanca muestran que el aniversario no funciona como un punto final, sino como una instancia para continuar una dinámica que se inició hace diez años.
A lo largo de ese tiempo, el trabajo con organizaciones locales permitió, según la compañía, construir relaciones de confianza e impulsar proyectos que nacen de las propias comunidades.
Diez años después, el programa tiene una medida concreta: 780 acciones, más de 102.000 horas y miles de personas involucradas en una misma idea de participación. La celebración, esta vez, se construye literalmente sobre ese recorrido.