'MAURICIO'


por Jorge Sosa

Hubo dos hechos que cambiaron la vida personal y política de Mauricio Macri, el dirigente que se reinventó a sí mismo para llegar a ser hoy candidato presidencial de la alianza Cambiemos. "Me hundo todavía más abajo del ataúd, aunque encierre en su interior la misma muerte". Con esa frase sombría comienza el propio Macri a contar en su página web la historia de su secuestro el 24 de agosto de 1991. Es un textual de Erich Maria Remarque (seudónimo del autor alemán Erich Paul Remark), autor de la novela "Sin novedad en el frente", aunque en realidad en esos años hubo muchas novedades para Mauricio Macri. Imposible contar su historia sin tener en cuenta ese secuestro extorsivo, a manos de la "Banda de los comisarios", y de su paso por la presidencia de Boca Juniors, que le dio ese barniz de popularidad que sólo el fútbol puede dar. "Desde que fui liberado empecé a vivir de una manera muy distinta", relata Macri sobre su padecimiento mientras estuvo capturado. "Con el tiempo llegué a estar convencido de que la libertad que recuperé después de mi secuestro fue mucho mayor que la que tenía antes. Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa, hasta para pensar por primera vez que podría crear mi propio destino".

Ingeniero civil, nació el 8 de febrero de 1959 en Tandil, provincia de Buenos Aires. Compartió las aulas del Colegio Cardenal Newman con Nicolás Caputo, con quien siguió después una larga amistad que se trasladó a la vida empresaria y política. Si bien terminó sus estudios en la UCA pasó también por Universidad de Columbia, en Nueva York, y la Universidad de Pennsylvania, en Filadelfia. Hijo de Franco Macri, su carrera empresaria empezó con destino fijo. Comenzó como analista en Sideco Americana y en 1985 se convirtió en gerente general de Socma, una de las empresas del Grupo Macri. En 1992, poco después del conocido episodio de su secuestro, llegó a la vicepresidencia de la automotriz Sevel.

Ser Macri no era tan simple para la opinión pública. Es recordada una entrevista televisiva en la que Bernardo Neustadt recibía entonces a ambos Macri, Franco y Mauricio, en la que ambos –principalmente Franco, claro- buscaban desmitificar el título de "Patria contratista". En la mesa, se ve a un joven y bigotudo Mauricio, visiblemente incómodo ante la cámara. El contacto de Macri con la política no es del todo nuevo. Durante la gestión de Carlos Menem, su nombre empezó a sonar en el mundillo político cercano al oficialismo, desde donde se lo pretendió como candidato a intendente. También en ese momento, fue blanco de denuncias, cuando Sevel fue acusada de una presunta maniobra fraudulenta con el comercio de autopartes hacia Uruguay.

Su perfil empresario cambió por su gestión en Boca, desde 1995 hasta 2007. Remodeló la Bombonera (construyendo los actuales palcos), creó un Fondo de Inversión y administró el club con una visión empresaria y comercial novedosa para el mundo futbolístico local de entonces. Bajo su gestión, Boca ganó 17 títulos, y Mauricio consiguió para sí un aura política que lo llevó directo a la arena electoral. "Boca fue una experiencia personal única, que me cambió mucho y que me enseñó muchas cosas", comenta Macri en público cuando habla de su carrera. Tras haber sido diputado nacional (tarea simultánea con su presidencia en Boca), llegó a la jefatura de Gobierno porteña en 2007, donde luego fue reelecto en 2011.

Pero el camino no fue tan fácil. Tras fundar el partido Compromiso para el Cambio en 2003, se presentó a pelear la jefatura de Gobierno con Horacio Rodríguez Larreta como compañero de fórmula, enfrentando al entonces ocupante del cargo, Aníbal Ibarra. Macri, que aspira ahora a pelear un ballotage con Scioli, sabe de las complicaciones de una segunda vuelta. En esa ocasión, si bien había sido el candidato más votado en primera vuelta, luego perdió –debate televisivo mediante- a manos de Ibarra. La chance la tuvo otra vez en 2007, ya embanderado en Propuesta Republicana (PRO), consiguiendo el triunfo, y en 2011 peleó la reelección ante el kirchnerista Daniel Filmus. Esta vez, el ballottage fue para Macri y el PRO se consolidó en la Ciudad, pese a que muchos de sus seguidores esperaron a que Macri, en vez de quedarse en ese sillón, peleara por su deseo de llegar a la Presidencia. Pero el empresario creyó que no era el momento de disputar con Cristina Kirchner.

Quienes conocen de cerca al actual candidato presidencial de Cambiemos, admiten que la relación personal con su padre fue un aspecto importante que fue marcando su carrera y su visión de la política. "La relación con mi papá va y viene", contestó una vez Macri, ya Mauricio a secas, después del revuelo que armara Franco en un reportaje a la revista Noticias. De conocida cercanía en ese momento con el kirchnerismo, Franco llegó a decir en esa entrevista que su hijo "tiene la mente para ser Presidente, pero no el corazón" y que no le deseaba llegar a la Casa Rosada para no perder "su propia vida" personal.

Lejos de aquella imagen rigurosa y fría de joven empresario de los 90, Mauricio Macri toma mate en sus recorridas por el Conurbano y se siente más gusto frente a las cámaras de televisión. Instaló el cotillón de globos y pasos de baile en las noches de elecciones. Y habla siempre de su hija Antonia, que tuvo a los 50 años de edad junto a la empresaria Juliana Awada. Quienes le critican su manejo político, le adjudican una dependencia exagerada de su consultor predilecto, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, y de su entorno más cercano. Desde el PRO, prefieren señalar siempre el "trabajo en equipo" de la gestión porteña.

Ya no se habla, en cambio, del "círculo rojo". Fue la inesperada figura acuñada cuando se discutió con fuerza la posibilidad de un acuerdo electoral con Sergio Massa, cuando las acciones del tigrense empezaban a caer y se especulaba con que podía dejar de ser el tercero en discordia en esta elección para ocupar la gobernación bonaerense. Se le adjudicó a ese "círculo rojo" la presión a favor del acuerdo, que Macri rechazó, en una decisión que los resultados electorales del 25 de octubre juzgarán como acertada o simplemente como la pérdida de una gran oportunidad. Definió a ese espacio como "un enorme minoría muy politizada, que leen los diarios todos los días, que siguen los programas políticos e interactúan con nosotros".

Macri sacudió el tablero electoral para esta pulseada presidencial cuando logró atar la alianza Cambiemos con Elisa Carrió y el radical Ernesto Sanz. Y sorprendió luego a propios y extraños cuando dio un giro en su perfil opositor para aclarar que, en caso de llegar a la presidencia, mantendría en la órbita estatal a Aerolíneas e YPF. El 'no triunfo' en Santa Fe con su apadrinado Miguel Del Sel, la ajustada victoria en Capital de Rodríguez Larreta frente a Lousteau y las denuncias contra Fernando Niembro, desinflaron el ímpetu PRO en el tramo crítico de la campaña.

Macri aspira ahora a pelear con Daniel Scioli la segunda vuelta. Su posicionamiento político puede sintetizarse, para muchos, en una sola frase: 'La opción no peronista', que de ganar romperá con largos años de hegemonía y pondrá bajo test la gobernabilidad. Si gana, 'Mauricio' deberá demostrar que puede mantener en vida su alianza y manejar la relación con el peronismo. Si pierde, muchos se preguntarán cuáles serán los pasos de Macri en la política.

Bienes declarados

Macri informó que posee 61.133.686 pesos. Esto incluye un departamento en Recoleta (valuación fiscal $ 525.615), un campo en Maldonado Uruguay, ($ 1.182.552), un terreno en Tandil (valor de compra $ 319.374) y una explotación forestal ($ 217.8000). También, acciones de empresas en el país y en el exterior por $ 27.529.890, depósitos y dinero en efectivo por $ 4.965.156. Además, informó que le deben dinero por $ 29.106.492 y que tiene una deuda por $ 4.673.393. Sin embargo, no declaró autos. Aquí el detalle.

ESTO ES LO QUE DECLARÓ EL RESTO DE LOS CANDIDATOS

LOS AUTOS DE LOS PRESDIENCIABLES: MACRI Y DEL CAÑO VAN A DEDO Y SCIOLI, EN UN MODELO VIEJÍSIMO

CRÉDITOS

Perfil: Jorge Sosa

Edición fotográfica: Romina Bono

Diseño gral. e infografías: Analía Llorente

Colaboraciones: Félix Ramallo

Coordinación: Javier Rodríguez Petersen