Historias de marcas

La fábrica escondida en San Telmo creada por dos catalanes donde se hace el Hipoglós: cuál es su historia

Desde afuera pasa casi desapercibido y nadie se imaginaría que en esa zona puede funcionar algo así. Cómo es por dentro la planta de Laboratorios Andrómaco.

Desde afuera pasa casi desapercibido y nadie se imaginaría que en esa zona puede funcionar algo así. En la calle Huergo 1145, en el límite entre San Telmo y Puerto Madero, funciona la casi centenaria planta del laboratorio Andrómaco, la empresa responsable de marcas icónicas del imaginario argentino como Dermaglós o Macril.

Puertas adentro lo primero que se siente es el aroma inconfundible del Hipoglós, otro clásico de los hogares argentos, que invade varios pisos de la planta vertical del laboratorio que produce 18 millones de unidades anuales de sus productos.

Laboratorios Andrómaco es una empresa farmacéutica argentina con más de noventa y cinco años de actividad ininterrumpida en el país. 

 Raúl Roviralta Astoul, uno de los creadores de Laboratorios Andrómaco.

La historia comenzó en 1923, cuando dos amigos catalanes, Raúl Roviralta Astoul, médico, y Fernando Rubió i Tudurí, farmacéutico, pusieron en marcha una empresa de especialidades medicinales. En 1926 iniciaron en Argentina, fuera de su país de origen, la expansión comercial del grupo. Un año más tarde abrieron una planta industrial, la primera en Latinoamérica, con sede en Buenos Aires.

En el año 1939, los socios fundadores decidieron separarse, y quien quedó con presencia en América latina fue el Grupo Roviralta. Entonces, Andrómaco abrió una nueva planta industrial en Capital Federal en 1941 y concretó su forma jurídica definitiva. Para entonces, Brasil apareció como la cabecera tecnológica del grupo. Ese mismo año se lanza Hipoglós, la marca que acumula más de 80 años de presencia en el mercado.

En 1978 falleció Raúl Roviralta Astoul y se dividió la propiedad del grupo entre sus descendientes directos. Años más tarde, su sucesor en Argentina, Alejandro Roviralta Rocamora, adquirió la participación mayoritaria en IADELPA - Instituto Andrómaco del Paraguay - y Laboratorios Andrómaco de Uruguay, empresas independientes pero relacionadas comercialmente con Laboratorios Andrómaco S.A.I.C.I. de Argentina.

Durante la gestión de Alejandro Roviralta, el laboratorio lanzó dos de sus marcas más reconocidas: Dermaglós, en 1974, que hoy en día cuenta con 80 presentaciones en sus líneas de protectores solares, terapéuticas y de belleza; y Macril, en 1982.

El 2004 fue el año en que comenzaron a exportar a Brasil y dos años más tarde, 2006, se inauguraron las instalaciones ubicadas en la Av. Rabanal, 3500 metros cuadrados destinados a procesos estratégicos con tecnología de punta.

En 2009 falleció Alejandro Roviralta, luego de 30 años como presidente de la compañía, y Pablo Roviralta lo sucede, representando al grupo familiar de accionistas.

Para 2012 incorporaron a la organización el Centro de Evaluaciones Dérmicas, CED, que a través del uso de metodologías y equipamiento de avanzada permite evaluar desde el desarrollo, la eficacia, la seguridad y la calidad de los productos.

Luego, en 2015 Roberto Brea y Carlos Fernández asumieron la presidencia y vicepresidencia de manos de Pablo Roviralta y Lucía Escalante de Roviralta. Hasta que en 2020 Javier Rodríguez Ruiz, delegó su rol como Gerente General a Francisco Cervo iniciando el camino hacia el centenario.

Según datos brindados por la empresa, mientras que el mercado creció un 7% el año pasado, ellos registraron un crecimiento superior al 40% con su marca Dermaglós. Esto se debe a varios factores. El lanzamiento de nuevos productos estratégicos que completaron la rutina del cuidado de la piel como agua micelar o serum. Otro factor es que los consumidores hoy tienen más conciencia e interés en el cuidado diario de la salud de la piel. Además, la empresa apostó por una fuerte campaña de comunicación masiva.

Además, el laboratorio inauguró a mediados de 2022 una nueva línea de acondicionamiento de líquidos y emulsiones llamada TECNA y para la cual se invirtieron u$s 2 millones. La máquina fue especialmente diseñada y fabricada en el país para Andrómaco y aportará mayor productividad a su planta de cremas y emulsiones de las marcas Dermaglós y Aveno. La nueva línea le permitirá acondicionar 50 unidades por minuto al laboratorio que emplea hoy a 600 personas.

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