Marcas argentinas

El italiano que se salvó en la guerra y creó la marca de cafeteras más querida por los argentinos

La cafetera Volturno pasa de generación en generación en las familias. Se inspiró en la macchinetta Bialetti, pero construyó su propia cultura en Argentina.

Para sus fanáticos, el café es todo un ritual. No solo consumirlo según la ocasión, sino también todo el proceso previo de preparación. Las cápsulas ganaron popularidad en el último tiempo, sin embargo muchos aún prefieren continuar con métodos clásicos. Y dentro de este segmento existe una cafetera que, si bien tiene inspiración italiana, su marca nació en Argentina. Se trata de la Volturno, la compañía que nació hace más de 70 años y hoy todavía sigue funcionando.

El napolitano Aníbal Dall'Anese llegó a la Argentina, como muchos inmigrantes, a comienzos del siglo XX. Desde Italia se trajo una valija con sus pertenencias y también la patente para comercializar en el país la cafetera favorita de sus coterráneos: la macchinetta Bialetti.

Se inspiró en la macchinetta creada por Alfonso Bialetti en Italia

Alfonso Bialetti había creado la Moka Express en 1933 luego de ver a su esposa utilizando una máquina lavadora de la época. Adaptó su sistema para preparar el café del desayuno y pronto se volvió furor en su país. Luego, su hijo Renato fue el encargado de darle empuje internacional a la marca.

El orígen de Volturno

Pero Dall'Anese no podía llevar adelante este emprendimiento en solitario por lo que contrató a Antonio Onoda para que se encargara de la fabricación. Onoda era hijo de un inmigrante japonés y tenía su propio taller en el fondo de su casa. Iniciaron la producción de las cafeteras de manera muy artesanal y en los 50, cuando el volumen empezó a crecer, decidieron asociarse.

Al igual que la Moka Express tenía una base octogonal y estaba hecha de aluminio. La comunidad italiana, que ya conocía su funcionamiento, se convirtió en su primera clientela, pero después los argentinos también lo adaptaron debido a su accesibilidad y facilidad de uso.

El nombre de la marca tiene un origen doble. Por un lado, hace referencia al rio Volturno que pasa por el centro y sur de Italia y desemboca en el mar Tirreno. Ahí se produjo una serie de enfrentamientos entre las tropas del rey Francisco II y las de Giuseppe Garibaldi. Por el otro, aseguran, también está relacionada con el buque Volturno. Dall'Anese debía subirse ahí tras ser enlistado durante la Segunda Guerra Mundial, pero no lo hizo por problemas de salud. El Volturno terminó hundido.

Para toda la vida

A fines de los 60 el dúo sumó a un tercer socio, Antonio Varriale, que aportó un enfoque más industrial. En la siguiente década la compañía se profesionalizó e invirtió en maquinaria nueva para mejorar la fabricación. Poco después Onoda compró la participación de sus socios y desde entonces maneja la firma junto a su esposa, Ana María, y su hijo, Adrián.

Además de la clásica de aluminio también venden una versión ébano.

Actualmente Volturno elabora entre 2000 y 3000 cafeteras por mes en su planta en Caseros. Al igual que Pastalinda, también apuestan por la durabilidad. Sus productos se pasan de generación en generación y muchos solicitan pedidos para unidades producidas hace décadas. Hoy no solo venden su clásico modelo sino que a su vez cuentan con una versión ébano con revestimiento antiadherente y una prensa francesa. 

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