Editorial

El eterno "rulo" de la economía argentina: por qué es tan difícil escaparle a la inflación y la recesión

Las empresas son protagonistas y presas de los cambios de época, de los giros institucionales y de las promesas incumplidas. Argentina cambia todo para que no cambie nada.

Como argentinos estamos acostumbrados a las constantes. Que el domingo se come asado, que los impuestos van a aumentar o que la inflación va a ir por el ascensor y los salarios por la escalera son algunas de las máximas que encuadran nuestras vidas. En definitiva, la púa rasca el disco de nuestra existencia de forma repetitiva: en economía, al menos, escuchamos una y otra vez las mismas promesas, los mismos programas, los mismos objetivos de distintos interlocutores; a veces, variados y muy diferentes unos de los otros.

Parecen personajes del Gatopardo de Lampedusa de donde viene la frase "Todo cambia para que nada cambie": incluso las revoluciones productivas, las nuevas ideologías que vienen a sumar propuestas diferenciales o un sinfín de cambios cosméticos que puedan hacerse puertas adentro de los gobiernos vienen a reforzar la idea de que vivimos igual de mal que siempre, con indicadores de inflación, por ejemplo, que no se veían hacia 30 años.

Otro dato que asombra: la relación préstamos PBI es de 14% según el Banco Mundial, un número que no crece desde 1960 en nuestro país; más o menos el mismo porcentaje que ostenta la nación africana de Burundi. ¿Cómo podemos pensar que esto no incide sobre nuestro mercado, nuestros negocios? Somos desde hace tiempo un país que ve el futuro mirándose en el espejo de su mejor pasado.

Y este Quién es Quién que llega hoy a sus manos recoge esta historia repetitiva pero le da una vuelta. Como los aros de un árbol que muestran los años que pasan, los cambios en las empresas sirven para ver crecimientos y pausas en la economía local.

Este 2022 no arranca con demasiadas buenas noticias: la inflación de los primeros tres meses del año superó el 15%, según datos del Indec y la pobreza infantil alcanzó ya a más de la mitad de los niños menores a 14 años: 51,4%de los chicos argentinos, para ser más exactos, hoy es pobre, también según datos del Indec.

Las empresas son protagonistas y presas de los cambios de época, de los giros institucionales y de las promesas incumplidas. Sin embargo, en esta edición hay propuestas de verdadero valor del sector privado: cambios de CEOs, nuevos boards, joint-ventures que hace un año no existían, nuevas sociedades, facturaciones récord y compañías en pañales.

Apostar a un país pujante, no es solamente un reflejo de nuestro gatopardismo, parece ser la consigna: en una economía que cambia para que nada cambie, las empresas representan nuestro mejor intento de mirar hacia adelante con expectativas reales de transformación.

Disfruten esta edición y hasta la próxima.

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