Industriales

Es contador pero su pasión por "los fierros" pudo más: ya exporta a tres países

Siguió los pasos de su padre y hoy dirige Anclaflex, una empresa que hace pinturas e insumos para la construcción, y planea abrir más mercados para apalancar su crecimiento.

Dicen que la manzana no cae muy lejos del árbol, y en el caso de los Bonfiglio no son la excepción. Alfonso (padre) y Emiliano (hijo) llevan adelante una empresa que es ejemplo de reinvensión y resiliencia.

Todo comenzó en 2000, cuando Alfonso trabajaba para el grupo belga Etex, dueño de marcas como Durlock, y en medio de una reorganización quedó desempleado. En ese momento se juntó con otro exempleado de Etex, Ricardo Flores, junto con quien armó un plan de negocios con una solo página y un único objetivo: sobrevivir.

Inviertieron los ahorros que les quedaban (u$s 15.000 cada uno) y fundaron Anclaflex, con la idea de formular masillas para la construcción.

Empezaron de cero, haciendo fórmulas a prueba y error, con un solo empleado: Emiliano, que en ese momento tenía 18 años, que estaba cursando el primer año de la carrera de Contador Público.

"Mi enganche con la industria viene incluso de antes. Cuando mi padre era gerente General de Durlock yo lo acompañaba desde chico a trabajar. Siempre me gustaron los fierros, la mecánica, conocer cómo se hacían las cosas. Siempre soñé con estar en una industria porque lo veía a él. Así que cuando arrancó Anclaflex pedí hacer algo administrativo. Siempre estuve al lado de la máquina aunque soy contador", recuerda Emiliano, quien ahora es CEO de la empresa que hoy tiene más de 150 empleados.

De a poco fueron sumando más productos y en cuatro años cambiaron cinco veces de local. La cartera se completó con pisos, pinturas, productos de construcción en seco y revestimientos plásticos para exterior en conjunto con Sherwin-Williams. Pero el core sigue siendo la masilla para placa de yeso.

Cuando Emiliano comenzó, Flores era el gerente de la empresa y entre él y su padre lo fueron guiando en el camino profesional. "No me di cuenta cómo fui creciendo. Ellos desde el primer día me estuvieron formando, tenía un MBA de 8 horas por día", reconoce.

Los fundadores arrancaron el proyecto con 50 años, por lo que en 10 años fueron preparando al más chico para que estuviera listo para tomar las riendas luego y sumando especialistas para crecer. "Tenemos una estructura poco común para una pyme: los socios venían de trabajar en multinacionales, y muchos conocidos de ellos que se estaban jubilando o alejando de las multis vinieron con nosotros casi como hobbie, gente sobrecapacitada incluso. Ellos me terminaron de dar el soporte que yo no tenía y nos permitió tener el crecimiento que tuvimos en los últimos años", dice el CEO.

Alfonso Bonfiglio. Foto: Nico Pérez.

Mezclar trabajo y familia puede ser problemático a veces, sin embargo, los Bonfiglio supieron llevarlo a buen puerto. "Mi papá me dio posibilidades. Si se me ocurría algo el fin de semana lo charlábamos el domingo comiendo un asado. No tuve conflictos. Muchas veces el cambio generacional es más complicado, pero mi viejo tuvo muy claro cómo hacer el traspaso. Las decisiones las tomamos siempre en conjunto, creo que peleamos más por fútbol que por la compañía", menciona Emiliano.

Finalmente el traspaso se hizo en 2014 de la mano de un consultor de empresas de familia y con un protocolo.

Los desafíos de la industria

Hoy, Bonfligio hijo enfrenta sus propios desafíos. "El reto más grande y que más me costó a fines de 2020 es la presencialidad. Estamos repensando la vuelta a las oficinas, a todos nos cambió la pandemia y tenemos que ver cómo nos adaptamos. Eso desde el lado interno, desde la pata político-económica, es un poco sobrevivir a la incertidumbre. A qué va a pasar mañana. Nosotros intentamos mirar a 5 o 10 años, pero cada vez que abrís la agenda lo tenés todo escrito arriba", menciona.

Además, dice que es importante discutir el acceso a la financiación para las pymes: "Nosotros todo lo hacemos con capital propio. Pero es difícil hacer un análisis de tasa de retorno de inversión en Argentina. Estamos permanentemente trabajando con los bancos o las entidades, agarramos todo el financiamiento que hay, pero es poco para lo que necesita la industria".

Hoy exportan a Uruguay, Paraguay y Bolivia, y están trabajando para abrir dos mercados más. "Es un tema de costos internos y de matriz impositiva. Otro problema muy grande es el costo de transporte. Hasta antes de la pandemia valía más caro mandar un flete a Bahía Blanca que un contenedor a China. El 80 por ciento de los productos que comercializamos están muy incididos por el flete. Entonces estamos poniendo foco en productos de mayor valor agregado, más exportables", menciona y aclara que todavía el negocio de exportación es marginal, representa el 5 por ciento de la facturación, pero lo entienden como una pata a fortalecer para seguir creciendo.

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Comentarios

  • GY

    GAL Ya

    Hace 25 días

    Otra historia de éxito de un niño heredero rico.
    No tienen noticias menos pedorras o son todas publi-notas ?

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    • EV

      Eugenio Vazquez

      Hace 25 días

      que es lo tuyo envidia, aparte que has hecho con tu vida para descalificar a los otros asi saludos, estos por lo menos laburan y no estan en la politica y especulacion.

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