Quiere abrir 10 locales

Creó una marca de helados veganos con $ 600 y ahora busca facturar $ 90 M con franquicias

Haulani quiere alejarse de las góndolas y apuesta por abrir 10 heladerías plant based. Proyecta facturar $ 90 millones y sumará quesos finos y hamburguesas.

Victoria Torterola atraviesa un nuevo "renacimiento" de su empresa. Hoy Haulani, la marca de helados plant based que fundó en 2014, busca alejarse del segmento retail para enfocarse en heladerías propias a través de franquicias. En pocos años, el emprendimiento vivió muchas cosas, desde robo de fórmulas e inyecciones de capital hasta giros de 180° en su modelo de negocios.

Cuando tenía 13 años, Torterola atravesó una situación poco común. Sus padres la sacaron del colegio para irse un año de viaje sabático a Hawái. Pero después de egresarse, la situación económica familiar cambió. "Mi viejo quebró y tuve que conseguir plata para pagarme los estudios. Tenía la ambición de alguien que lo tuvo todo y, por otro lado, tenía cero recursos para arrancar". Varios años más tarde decidió volver a la isla y ahí tuvo una epifanía.

Victoria Torterola, fundadora de Haulani

"Usé todos mis ahorros, subalquilé mi casa y no sabía ni cómo iba a vivir, entonces me encontré con esa situación reveladora", cuenta. En ese instante junto a ella se sentó alguien que vendía helados hechos a base de leche de coco en la playa. "El helado vendría a ser la máxima expresión de aquello que no hace bien, pero nos encanta. Pensé que podía aprovecharlo como instrumento". Volvió a Buenos Aires a principios de 2014, primero desarrolló la marca y con $ 600 compró una máquina de helado.

Las primeras recetas no salieron como esperaba y su hermano, que tenía conocimiento gastronómico, la ayudó a pulir la fórmula. Para fin de año ya estaba vendiendo sus primeros potes en Facebook. En 2015 debutó en dietéticas.

"Empecé a trabajar con alguien que al final se fue y se llevó mis fórmulas. Después en 2016 iba a pasar a una fábrica pero me hicieron una tramoya y los inversores se echaron atrás. Tuve que endeudarme para poder comprarles su parte", asegura Torterola.

La fábrica propia llegó finalmente y sus potes, nips y paletas llegaron a los supermercados. Pero decidió reformular el negocio: "Mi cuello de botella para crecer no estaba en la elaboración de la mezcla, sino en la fabricación". Por eso optó por tercerizar la producción en la planta de Guapaletas. Eso le permitió duplicar su volumen a 3200 kilos por mes y abrió una heladería propia.

En la pandemia las ventas crecieron 250 por ciento, aunque la crisis posterior resintió esos números. Esto la llevó a un nuevo plan: "El consumo de helado está más en heladería que en supermercados", resume. Su idea ahora es abrir 10 franquicias, que contarán también con bakery y otros productos. Asimismo, ya cuenta con un master franquiciado en Uruguay y está a la espera de conseguir otro en Brasil. Hoy esta unidad representa un 18 por ciento de sus ingresos, el 80 por ciento se lo lleva el retail.

A los helados se le suman los potes de dulce de coco, que vende en góndola y usa como insumo para sus productos. Ahora se encuentra desarrollando una línea de quesos finos de castaña de cajú y también una unidad de hamburguesas veganas.

En cifras

  • Fundación: 2014
  • Inversión inicial: US$ 60.000
  • Facturación (proyectada): $ 90 millones
  • Kilos vendidos por año: 50.000

La versión original de esta nota se publicó en el número 345 de revista Apertura.

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