El Cronista Comercial

Construcción en seco, un modelo que avanza

Si bien el sistema crece en otros países, en la Argentina es aún incipiente. Las ventajas que ofrece, según sus impulsores.

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En los últimos años creció la oferta de materiales y nuevas modalidades de construcción. Además del sistema tradicional, la construcción en seco –y también mixta– tuvo mucho desarrollo. Según datos del Incose (Instituto de la Construcción en Seco), en la Argentina este indicador ronda los 0,7 m2 anuales por habitante, por debajo de países vecinos como Uruguay (1,1) y Chile (2,6). "Entendemos que la Argentina tiene un enorme potencial y un largo camino por recorrer para la industria de la construcción en seco. Comparativamente, Chile, con 17 millones de habitantes, vende mensualmente 25.000 m³ de OSB (placas para la construcción). En Argentina somos 45 millones, y hoy se venden 5.000 m³ mensuales", explica Facundo Brea, gerente Comercial de LP Argentina.

Francisco Pedrazzi, Gerente de Relaciones Institucionales Global de Barbieri –que trabaja en la producción de acero galvanizado para lo que es el sistema de construcción en seco asociado a placas de yeso y a sistemas de aislamiento acústico con lanas de vidrio– la construcción en seco muestra un crecimiento positivo. "Hay un potencial de desarrollo en el país de los sistemas en seco, y del steel framing en su variante estructural, que tracciona la fabricación de productos específicos para complementar estos sistemas", explica el ejecutivo. Los expertos indican que la principal barrera es cultural. Históricamente, la inmigración que llegó al país trajo consigo el modelo constructivo de ladrillo y hormigón. "Los sistemas livianos están restringidos por esa barrera cultural en obras residenciales. No ocurre lo mismo en los edificios de oficinas, donde no existe ahí tener paredes de ladrillos", dice Pedrazzi. 

"Con los constructores es difícil lograr que opten por abandonar la construcción tradicional por los sistemas más industrializados. Está más permeable el consumidor final que los constructores", destaca Julián Arostegui, Director de Royal Technologies que ofrece el sistema Royal Building System. Para Brea, un punto de inflexión importante fue cuando a principios de 2018 el Gobierno nombró al sistema en general en seco –como el de la madera y el de steel framing– como tradicional y lo equipara con el sistema basado en el ladrillo. Desde ese momento, hubo un cambio: incentivó a desarrolladores privados a explorar las bondades de la construcción en seco. "Antes pasaba que si querías construir con un sistema que no sea ladrillo u hormigón, tenías que pedir un certificado –el Certificado de Aptitud Técnica–. Hoy no se pide más porque todo tipo de construcción en seco es catalogada como tradicional", explica Brea. Incluso, el Gobierno lo impulsó para construir algunos proyectos de viviendas sociales y escuelas en todo el territorio nacional. 

Mitos para derribar

Los expertos aseguran que, por puro desconocimiento, hay muchos mitos y desinformación entre los desarrolladores y también el consumidor final. Sin embargo, rapidez, eficiencia energética, sustentabilidad, poco mantenimiento y reducción de costos son algunos de los puntos a favor de este sistema. La principal ventaja es el tiempo de ejecución del proyecto, que es siempre menor. "Se puede construir una casa en cuatro o cinco meses cuando habitualmente tardabas un año y medio", destaca Brea. Según Pedrazzi, se puede emplear la tercera parte del tiempo en construir la misma superficie. "Además, es un diferencial la limpieza de obra, sin escombros. Al no haber material húmedo, las obras son mucho más limpias", destaca el ejecutivo de Barbieri. 

La concientización creciente respecto de la sustentabilidad hace que el consumidor lo vea como un valor positivo, dicen. Y esto hizo que en el último tiempo evolucione mucho este sistema. La nueva generación de materiales inteligentes destinados a construcción de viviendas residenciales son más ecológicos y logran una eficiencia energética por aislación térmica que reduce los costos, al resultar más cálidos en invierno y más frescos en verano.

Para los expertos, el sistema tiene un gran potencial de crecimiento, sobre todo en zonas con climas más rigurosos. Los expertos proyectan que crecerá un 25 por ciento en el corto plazo, debido a lo atrasado que está el sector con respecto a la región. "Hay un principio de evolución pero todavía incipiente. Creo que el mercado es 80 por ciento construcción tradicional 20 por ciento los nuevos sistemas. Creo que irá cambiando en los próximos años, motivado por una nueva mente del consumidor que busca nuevas tecnologías", confía Arostegui. 

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