Guerra legal

Bullrich, la pelea por una marca histórica que llevó a una inmobiliaria a la quiebra

La disputa lleva casi 30 años, cuando la centenaria consignataria de hacienda y comercializadora de campos fundada por el célebre ex Intendente de Buenos Aires vendió su división de viviendas. La fallida tiene seis sucursales y vendio un millonario proyecto de real estate en Recoleta

La inmobiliaria Bullrich tiene un pedido de quiebra y su situación financiera está tendiendo de un hilo. Potenciada por el presente complejo que atraviesa el sector inmobiliario, se trata de una disputa legal que está por cumplir tres décadas.

Bullrich es una marca legendaria en el negocio del real estate. En 1867, Adolfo Bullrich, décadas después intendente de la Ciudad de Buenos Aires, fundó la casa remates que, durante años, comercializó tanto de propiedades rurales como hacienda en el edificio donde, actualmente, funciona hoy el shopping Patio Bullrich.

A principios de 1992, la empresa se dividió. La inmobiliaria fue vendida a José Azpiroz Costa y Roberto Ledo, quienes se quedaron con el negocio destinado a la comercialización de propiedades urbanas, mientras que la división de campos quedó en manos de la familia fundadora, descendiente de Augusto Bullrich, un militar alemán que fue sargento del ejército de Brasil y llegó a las Provincias Unidas del Río de la Plata como prisionero de guerra luego de la batalla de Ituzaingó. 

En Buenos Aires, donde se radicó, estableció un almacén de productos importados en la actual esquina de Florida y Bartolomé Mitre. Lo adquirió en 1835. Más tarde, invirtió en una fábrica de cerveza. Tuvo 10 hijos. Uno fue Adolfo. De Augusto, descienden todos los Bullrich, como Patricia y Esteban, actuales dirigentes del Pro.

En el contrato de 1992, se fijó una cláusula que le impedía a los nuevos dueños continuar utilizando el nombre y el logo de la empresa original. Pero este ítem jamás se respetó.

Adolfo Bullrich y Cía, tal cual se sigue llamando la sociedad, recurrió a la Justicia en reclamo de sus derechos de propiedad intelectual en 2006. Una década después, obtuvo una sentencia a su favor. El fallo declaró a las marcas y el logo de ambas Bullrichs como "confundibles". La inmobiliaria, que tenía oficinas sobre la avenida Callao, hizo caso omiso y continúo utilizándolos.

En primera instancia, se fijó una indemnización de $ 300.000 por daños y perjuicios. Con ratificación de cámara, el monto se actualizó, a $ 517.454 por la acumulación de intereses, conforme a una liquidación practicada el 29 de agosto de 2019. 

Los demandados nunca pagaron. Vencidos los plazos, a mediados de 2019, la antigua consignataria pidió la quiebra de la inmobiliaria. Alegó la cesación de pagos de su contraparte. La justificó en que, desde julio de 2018, la Inmobiliaria Bullrich S.A. había incumplido los pagos de los aportes patronales y, hasta el momento de inicio del expediente, pudo pagar sólo el 25% de los cheques que libró.

"Se le ha caído su contrato con la aseguradora de Riesgos de Trabajos Asociart, con fecha 7 de abril de 2019, por falta de pago", resalta el pedido de quiebra.

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En la contestación de esa demanda, Inmobiliaria Bullrich aseguró no estar en cesación de pagos, sino que atravesaba un "estado de iliquidez", producto de la crisis que ya atravesaba el negocio inmobiliario y que se potenció por la pandemia. Cerca de Aspiroz Costa y Ledo repitieron el argumento en estos días, en una seca respuesta a la consulta de El Cronista Comercial.

Pero lo cierto es que, el 8 de junio de 2021, el Juzgado Nacional en lo Comercial 19, a cargo de Gerardo Santicchia, Secretaría 37, de Fernanda Mazzoni, decretó la quiebra de la Inmobiliaria Bullrich S.A.. A la vez, desplazó a sus titulares de la empresa, para cuya administración designó un síndico. Inhibió todos los bienes de la sociedad, a la vez que ordenó interceptar la correspondencia de sus directores, a quienes, además, les prohibió la salida del país hasta el 23 de noviembre de este año.

La inmobiliaria, que nació en el barrio de Recoleta, tiene sucursales en Barrio Norte, Palermo, Belgrano y Nuñez. Entre otros proyectos, comercializó inicialmente OM Recoleta, el megadesarrollo de u$s 130 millones de NorthBaires en el ex Cine América, de Callao y Marcelo T. de Alvear. Pero, en la desarrolladora, aclaran que esa relación se cortó hace años.

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