ENTREVISTA

Capital de riesgo: por qué es un mal momento para Argentina y la región y cuáles son las oportunidades

Rodrigo Medrano, experto en Private Equity y fundador de Toledano Capital Partners, dialogó con El Cronista sobre la situación de este tipo de inversiones en la región y las puertas que siguen abiertas a pesar de la incertidumbre política.

Ni la Argentina en particular ni América Latina en general atraviesan un momento brillante en lo que hace al mercado de Capital de Riesgo o Private Equity, en gran medida por las devaluaciones y su impacto en las ganancias medidas en dólares, las pocas salidas exitosas debido a la falta de profundidad del mercado y el hecho para nada menor de que tanto Estados Unidos como Europa y el sudeste asiático -que compiten por las inversiones- tengan buenas perspectivas de crecimiento.

Rodrigo Medrano, socio fundador de Toledano Capital Partners y un especialista en Private Equity que invirtió más de u$s 1500 millones en distintas partes del mundo, agrega en diálogo con El Cronista que al mismo tiempo la incertidumbre política y la fragilidad económica están ahuyentando a los inversores.

Pero tampoco deja de señalar que, aún así, "hay áreas que sí están creciendo mucho", entre las que destaca la disponibilidad de Venture Capital, y que Argentina tiene una oportunidad especial con sus empresas tecnológicas y en lo que hace a la innovación digital.

- ¿Cual es el estado actual del mercado de Private Equity ("PE") o Capital Riesgo en America Latina en general y en la Argentina en particular?

- En general es un momento difícil para la región para este tipo de inversiones. Hubo mucho entusiasmo por inversiones de PE hace una década y los resultados han sido mixtos. Entre el 2010 y el 2013 se levantó mucho capital para Private Equity en América Latina y varios mega-fondos internacionales como KKR, Blackstone, TPG, etc. desembarcaron en la región, sobre todo en Brasil pero también en Argentina. Hoy quedan muy pocos de estos fondos internacionales (los tres mencionados cerraron sus operaciones en Latinoamérica), pues a la mayoría no les ha ido bien y han vuelto a sus mercados core.

Sin embargo, hay algunas áreas que sí están creciendo mucho. Por ejemplo, hay mucho capital para Venture Capital, capital para start-ups. Solamente SoftBank ha designado u$s 5000 millones para invertir en la región. Esto ha sido positivo pues Argentina ha sido siempre un líder regional en innovación, por ejemplo en medios de pagos y comercio electrónico. De igual manera hay grandes fondos de infraestructura que han levantado capital. Desafortunadamente, han sido escasas las oportunidades de inversión. En Argentina ha habido inversiones en generación eléctrica y fibra - que cada vez se le ve como parte de infraestructura digital.

- ¿A qué se debe el menor apetito de inversionistas institucionales por Capital de Riesgo en América Latina?

- Es una combinación de factores. Sin duda, los retornos no han sido los esperados para los fondos tradicionales de private equity. Hubo grandes devaluaciones en la región, y esto impacta los retornos pues son medidos en dólares. Perú había sido la estrella por la fortaleza del sol, pero dada la circunstancia actual también ha habido una depreciación significativa de su moneda.

Por otra parte, con la excepción de Brasil, hubo pocas salidas exitosas. La premisa fundamental de la inversión en Private Equity es poder en el mediano desinvertir (vender la participación), después de un período aproximado de 5 años. En America Latina no hay un eco-sistema muy profundo de ventas a otros fondos o compradores estratégicos. Al no poder vender a tiempo se diluyen los retornos y suben los riesgos. Sin embargo, han habido salidas exitosas en la región inclusive algunas en la Argentina como el caso de Globant y OLX - para no decir Mercado Libre.

Por otro lado hay la expectativa que EEUU, Europa y ahora el sudeste asiático, vean crecimientos acelerados. Los inversionistas globales tienen acceso a todos estos mercados y América Latina compite por atraer este capital. Al poner todo esto en la balanza, el gran capital institucional no esta viniendo a la región.

- ¿Que futuro le espera a la región en general y la Argentina en particular para inversionista de PE?

- Es difícil saberlo, pero toda la incertidumbre política y la inestabilidad de la moneda solo ahuyentan la inversión. Esta clase de activos es a mediano y largo plazo, entonces la estabilidad macroeconómica y política son esenciales.

La pandemia ha desnudado fallas estructurales, pero también ha generado oportunidades para que el capital privado ayude a subsanar alguna de estas. Por ejemplo, hay mucho capital expectante para invertir en cerrar la brecha de infraestructura digital, de carreteras, puertos y aeropuertos y también en el sector salud. Yo creo que aún se puede, si es que se implementan marcos regulatorios sensatos y con garantías, tener un boom de inversiones en sectores que dinamicen la economía como la infraestructura. En Colombia los fondos de PE han invertido en puertos y en Brasil ha habido inversiones recientes en carreteras y saneamiento. La Argentina tiene todo para generar estas oportunidades y yo espero que cuando pase la pandemia el capital privado pueda colaborar en cerrar la brecha en infraestructura digital y física. La Argentina también tiene grandes condiciones para ser un exportador de minerales, sobre todo ahora que los precios están altos es el momento para atraer inversiones de largo plazo. La inversión minera bien empleada genera polos de desarrollos en los lugares mas remotos, precisamente donde se ubican las minas. La Argentina tiene gran potencial minero desde el litio hasta el oro y es una pena no se aproveche al máximo.

- ¿Hay oportunidades hoy a pesar de la incertidumbre política en la Argentina?

- Me parece siempre hay oportunidades, depende del riesgo que uno quiera tomar. Hoy en día la la pandemia ha puesto los frenos a muchos proyectos de inversión de private equity tradicional. Si se supera este desafío, yo creo el empresariado argentino puede salir adelante. Ya lo hizo en situaciones más complicadas.

Creo que los fondos de Private Equity pueden ser una ayuda para esto, inyectando capital a las compañías para ayudar a desendeudar y también aportar al crecimiento de las empresas. También creo que compañías de tecnología han ganado mercado y escala y pueden ser oportunidades de inversión. En esto la Argentina es un líder regional y tiene probada experiencia llevando compañías desde la incubación hasta listarlas en las bolsas de Nueva York.

De igual manera, como he mencionado antes, si el marco regulatorio se reforma y los indicadores macroeconómicos mejoran, el capital privado junto con el Estado, pueden mejorar la situación de la infraestructura, sobre todo la hospitalaria y la digital. La pandemia nos debería ensenar que se deben hacer todos los esfuerzos para potenciar nuestra infraestructura - el capital privado puede ser un gran aliado en este esfuerzo.

Al ser Argentina uno de los líderes regional en innovación digital, el capital privado debería acompañar el crecimiento de la infraestructura digital. Los emprendedores e inversionistas argentinos merecen tener una red de fibra a la altura de sus ambiciones y sus logros.

- ¿Como está el mercado de Private Equity en los EEUU?

- En Estados Unidos el problema es exactamente el opuesto: hay demasiada liquidez. Los fondos levantan cada vez más capital y también hay una bonanza en los mercados públicos.

Sin embargo, Estados Unidos es un mercado enorme (solo el estado de California seria la quinta economía en el mundo si fuera un país independiente), y en este contexto siempre va a haber oportunidades de inversión. Además de innovación tecnológica se vienen años de bonanza en términos de inversión en infraestructura pues el presidente Biden quiere que su administración sea recordada por haberla impulsado. Biden ha propuesto dos billones de dólares en inversión en infraestructura. Una suerte de Roosevelt moderno, del que nuestros países deberían tomar nota.

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