El Cronista Comercial

Prevén que el negocio de los ascensores se achicará 25%

Prevén que el negocio de los ascensores se achicará 25%

El derrumbe de la actividad de la construcción, especialmente a partir del segundo semestre del año pasado, generó preocupación dentro del negocio de la fabricación e instalación de ascensores. Esta industria, constituida en gran parte por PyMEs locales, redondeó un 2018 con un desplome del 25% y estiman que se repetirá este año. No obstante, desde algunas de las pocas multinacionales que operan en el país, destacan que, al apuntar a desarrollos inmobiliarios de envergadura, no sufrieron la coyuntura de la misma manera que los players locales.}

“El análisis del 2018 no es bueno, ya que la industria del transporte vertical está relacionada directamente con la economía del país. Si no hay ventas de propiedades nuevas, es imposible crecer”, apunta Leonardo Diletto, presidente de la Federación de Asociaciones y Cámaras de Ascensores de la Argentina (FACARA).

Según el ente que agrupa a las diversas cámaras del rubro de transporte vertical – incluye ascensores, montacargas y escaleras mecánicas -, a nivel país existen unas 1500 compañías dedicadas a este negocio.

“No vivimos solo de la obra nueva sino que también trabajamos en la modernización de los equipos existentes. Pero como los consorcios no están bien económicamente, no se realizan las actualizaciones y, por lo tanto, bajaron ambas líneas de negocios”, expresa Ernesto Espoille, presidente de Fujitec. 

La firma de origen japonés importa todos los productos que comercializa e instala en el país.
Para Espoille, las compañías nacionales, que realizan un 90% de las ventas e instalaciones en el país, sufrieron más la crisis económica que las multinacionales. “Los desarrolladores piensan en un mercado de acá a cuatro años. En nuestro caso, que trabajamos para torres y proyectos importantes, no nos vimos tan afectados. En cambio, la industria nacional la está pasando mal”, detalla.

Instalar un ascensor demora entre 30 y 45 días y su costo varía según su tipo y calidad. Los más económicos pueden valer alrededor de u$s 25.000, mientras que uno de última generación ronda los u$s 200.000. En 2018, el costo de la instalación de ascensores aumentó un 59,7%.

En 2018 se instalaron unos 3000 ascensores, de acuerdo a los datos relevados por FACARA. A pesar del enfriamiento de la actividad, desde el organismo aseguran que la devaluación favoreció, en parte, al sector fabricante. “Empezó a ser más competitivo”, indicó.

En el caso de los instaladores, describen que la actividad está “paralizada” hace dos años. “Las pocas obras que se tenían dieron pérdida por el aumento del dólar. Las licitaciones para las que nos habíamos presentados las proyectamos con un dólar a $ 18, pero después nos las adjudicaron con un dólar al doble”, asevera Claudia Imaz, socia de Imaz Ascensores.

Al negocio en baja se suma la antigüedad de los equipos en territorio porteño. “El promedio de los ascensores en la Ciudad tienen 50 años, cuando el parámetro internacional es que a partir de los 15 años estos sufren cambios importantes”, explica Espoille. Por su parte, Imaz reclama un cambio en la legislación: “No hay servicio preventivo, siempre es correctivo. Si se rompe, se repara; pero tiene que haber una legislación que obligue a los consorcios a modernizarlos”.

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