El Cronista Comercial
VIERNES 19/07/2019

Occidental no es un elefante…  pero ayuda

Warren Buffett financiará la adquisición de Anadarko por parte de la petrolera, que superó en la puja a Chevron. Qué gana el Oráculo de Omaha al entrar en la operación. Por qué la compradora recurrió a su biletera, cuando tenía un acceso a capital más barato que los fondos de Berkshire Hathaway

Occidental no es un elefante…  pero ayuda

Warren Buffett ya no está esperando a Godot. Después de mantenerse al margen durante la mayor parte de los últimos tres años, el Oráculo de Omaha, finalmente, encontró una inversión multimillonaria para destinar parte de los u$s 112.000 millones de efectivo que tiene Berkshire Hathaway.

Berkshire acordó financiar parte de la adquisición hostil de su rival, Anadarko Petroleum, por u$s 55.000 millones del productor de hidrocarburos Occidental Petroleum, en la primera inversión importante del holding, de u$s 700.000 millones, desde que compró Precision Castparts, en 2016.

El acuerdo fue visto como un golpe de estado por parte del multimillonario inversor y se espera que tenga un generoso cheque de repago para Berkshire. A cambio de u$s 10.000 millones, Occidental emitirá acciones preferentes de Berkshire y pagará intereses por u$s 800 millones al año durante, al menos, la próxima década. La inyección de capital le podría dar a Occidental los medios para ganar el respaldo de la junta de Anadarko al aumentar el componente de efectivo de su oferta, dijeron fuentes familiarizadas con la transacción. Su rival, Chevron, había presentado una propuesta más baja.

Otra ventaja potencial: si Occidental cambia la oferta significativamente a efectivo, tendrá que emitir menos acciones nuevas.

Eso le permitiría evitar el tener que someter el take-over a una votación de sus accionistas.

Con, al menos, un importante accionista de Occidental, T Rowe Price, ya oponiéndose al acuerdo, y debido a que sus títulos se deslizaron desde que se reveló la noticia de su interés en Anadarko, asegurar la aprobación de los accionistas podría no ser sencillo.

Las empresas deben realizar una votación cuando emiten más del 20% de sus acciones en circulación para financiar una adquisición. La junta de Anadarko quiere saber con certeza que la toma de posesión de la compañía no tendrá resistencia. Chevron fue capaz de proporcionar esa confianza; sus accionistas no tienen derecho a voto sobre el asunto.

"Tener el respaldo (de Buffett) da un poco de viento de cola a la oferta porque se los vio como un poco de largo alcance en este proceso", dijo Ben Tsocanos, un analista de energía de S&P Global. También, proporcionará el lastre en caso de que Chevron, que, anteriormente, este año había acordado comprar Anadarko por u$s 50.000 millones, contrarreste con una oferta más alta.

Para Buffett, el acuerdo aborda, en parte, un problema de qué hacer con los u$s 100 millones que se acumulan en Berkshire Hathaway todos los días.

La compañía luchó, recientemente, para encontrar lo que Buffett llama "elefantes": los negocios gigantescos, como BNSF (ferrocarril) o NV Energy (empresa eléctrica), que formó el núcleo de la actual Berkshire.

Con Occidental, Berkshire no cazará exactamente a un elefante -no está obteniendo el control de la gestión- pero una inversión con un rendimiento del 8% al año parece buena, en comparación con los rendimientos de una pila de efectivo que se mantiene, principalmente, en bonos del Tesoro a corto plazo.

A pesar de que Berkshire no se centró en la industria del petróleo y del gas, el acuerdo con Occidental tiene el sello distintivo de los deals más lucrativos de Buffett. Realizó préstamos por un valor de miles de millones de dólares a empresas en crisis o en una necesidad desesperada de capital. Durante la crisis financiera de hace una década, esos convenios incluyeron a Goldman Sachs, Bank of America y General Electric. Compañías como Dow Chemical y Wrigley también recurrieron a Berkshire cuando financiaron adquisiciones, como hizo Occidental.

Las acciones preferentes que, con frecuencia, Buffett exige en estos acuerdos, generalmente, pagan altos dividendos, que superan con creces los que se ofrecen en cualquiera de las acciones de la cartera de u$s 173.000 millones de Berkshire.

Para las empresas que toman el dinero, a menudo, se encuentra entre las formas más caras de capital. Pero se sienten atraídas porque lleva el sello de aprobación de Berkshire, un activo que es imposible de valorar pero que puede calmar los nervios de los inversores o de los reguladores.

"Estamos encantados de tener el apoyo financiero de Berkshire Hathaway para esta emocionante oportunidad", dijo Vick Hollub, la directora ejecutiva de Occidental, cuando anunció la inversión. Y, si el precio de las acciones de Occidental aumentara en los próximos años, Berkshire podría recibir otra ganancia multimillonaria de las garantías que recibió como parte del acuerdo.

Si las acciones de Ocdidental vuelven a su precio comercial máximo durante el año pasado, las garantías agregarían otros u$s 2000 millones en ganancias para Bekshire.

Por el alto precio que Occidental aceptó pagar, Buffett hizo una mueca en Wall Street. Anteriormente, la empresa tenía acceso a capital a un precio mucho más barato. Occidental pagó el 3% de la deuda a 10 años que tomó prestada en 2016. Esos bonos, actualmente, rinden un 3,47%, en una señal de que sus costos de endeudamiento aumentaron un poco.

La adquisición de Anadarko requeriría agregar deuda de algún tipo, por supuesto, y las agencias de calificación dejaron claro que el acuerdo llevaría a una fuerte baja en la calificación crediticia de Occidental. Pero, incluso entonces, los u$s 19.000 millones que se esperaba que tomaran prestados para la adquisición no se previeron con un costo del 8 por ciento.

Las acciones preferentes son vistas más favorablemente que la deuda por parte de las agencias de calificación, ya que se sitúan entre los bonos y las acciones de una compañía en su estructura de capital. Pero la inversión de Buffett, probablemente, no haga una diferencia en la calificación crediticia.

S&P Global y Moody's dijeron que, si el acuerdo sigue adelante, Occidental, probablemente, se reduzca a Triple B, aferrándose a su calificación de grado de inversión en uno de los peldaños más bajos de la escala de calificaciones antes de que una empresa sea considerada basura.

La deuda de Triple B rinde alrededor del 4%, según un índice administrado por Ice Data Services.

Los accionistas disidentes no siempre tienen éxito en sus campañas. La gerencia de Wellington intentó, a principios de este año, bloquear la adquisición de su rival Celgene por u$s 90.000 millones de Bristol-Myers Squibb. Pero, finalmente, perdió su lucha.

Occidental, ahora, está a la espera de ver si otros inversores se unen a T Rowe Price en su oposición a su acuerdo.

Lo que preocupa tanto a los accionistas como a las agencias de calificación es el riesgo de una guerra de ofertas prolongada. El acuerdo, tal como está estructurado actualmente, dejaría a Occidental con una deuda neta de alrededor de u$s 42.000 millones antes de realizar las ventas de activos planificadas. Si el dinero de Waffett tienta a Occidental a aumentar aún más su oferta, el apalancamiento de la empresa y su costo de endeudamiento serían mayores.

"Al final del día, (la inversión de Buffett) no mueve la aguja en ninguna de las métricas crediticias, que, todavía, están muy estresadas", dijo un analista de una de las agencias de calificación que cubren a Occidental. "Si conduce a un acuerdo de precios más altos, creo que los veríamos como pasos hacia atrás".

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