Consumo

Vino: ante la falta de botellas, impulsarán la venta en envases retornables

Hoy, al cumplirse 11 años del vino como Bebida Nacional, el ministro de Agricultura y el presidente del INV firmarán una medida que permitirá vender vino en 'growlers', como la cerveza. Además, buscarán impulsar la elaboración de vino sin alcohol. En qué consisten estos proyectos

Ante el grave faltante de botellas y con la mira puesta en reducir costos y el impacto ambiental, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) lanzará "Vino Cercano", un programa que apunta a vender la bebida nacional al público en envases retornables.

La medida, que será firmada y anunciada este miércoles 24 de noviembre por el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, junto al presidente del INV, Martín Hinojosa -día en que se cumplen 11 años de que el vino fuera declarado Bebida Nacional argentina-, contempla que el vino podrá ser comercializado en botellas de vidrio o cerámica vidriada de 1,9 a 2,5 litros, tanto en bodegas como en locales habilitados para tal fin.

Pero no cualquier comercio o bodega podrá vender vino de ese modo. Para hacerlo, deberán inscribirse en un registro y ser habilitados, ya que deberá controlarse en forma exhaustiva la sanitización de los envases a reutilizar.

Hasta ahora el vino solo se comercializa en botellas que luego se desechan

A diferencia de la cerveza, que opera con botellas retornables y otras desechables, el vino sólo se comercializa en botellas (o en tetra-briks, latas y bag in box) que se descartan una vez usadas. 

Si bien originalmente el programa Vino Cercano está pensado para reducir costos y precios al público, a la vez que disminuir los desperdicios para colaborar en el cuidado del medio ambiente, también podría contribuir a dar algo de aire a las bodegas a más largo plazo, ante el grave faltante de botellas de vidrio.

De hecho, como informó El Cronista una semana atrás, importantes bodegas debieron discontinuar productos, cambiar formatos y colores de envases e, incluso, rechazar ventas a canales antes de las Fiestas por la escasez.

"El proyecto, solicitado por el sector, apunta a generar una nueva forma de comercialización, con dos objetivos principales: el primero, poner al vino en igualdad de condiciones frente a otras bebidas, como la cerveza. Es una forma de consumo muy arraigada en los jóvenes para adquirir cervezas, en growlers de 1,9 a 2,5 litros. Así, se busca dar más alternativas para impulsar su consumo", explicó Martín Hinojosa, presidente del INV, a El Cronista.

En segundo lugar, "apunta a promover y fomentar el uso de envases reutilizables y reciclables, que ayuda a minimizar desechos para cuidar el medio ambiente", comentó.

Según Hinojosa, esta modalidad es para todos los vinos, incluidos los de media como los de alta gama, y "se va a utilizar mucho en las bodegas que reciben turistas y también para personas que vivan en las cercanías; será una forma de comprar vino de modo más económico", dijo.

Hoy, "vamos a firmar la resolución con el ministro Domínguez, que especifica quiénes serán los proveedores habilitados y las medidas que regirán para este tipo de comercialización. Las bodegas o locales habilitados llenarán los growlers de clientes a partir de barriles de aluminio; el proceso debe ser controlado en forma exhaustiva", agregó.

También, a un mayor plazo, servirá para ofrecer alternativas a las botellas de vidrio no retornables, que actualmente escasean en el país, ocasionando graves problemas a todas las bodegas, desde las chicas hasta las grandes.

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Al respecto, Hinojosa comentó que "la provisión de botellas de vidrio se irá regularizando de a poco. Tras el incendio, Verallia está recuperando producción y Cattorini agregó un nuevo horno, que permite hacer 14 millones de botellas adicionales mensuales".

Hasta ahora, sólo Ping Vino, de la Bodega Dante Robino, que pertenece a la cervecería Quilmes, es el único producto que se comercializa en botella retornable, de 850 ml, aprovechando la red de distribución y de recupero de botellas de la empresa por sus cervezas, además de las damajuanas, un envase tradicional retornable, pero que, en la actualidad, pesa poco en el total: aporta sólo el 3,7% del vino despachado en el mercado interno.

Ante la escasez de botellas, Hinojosa aclaró que la importación de los envases no es la salida, ya que hay faltante en todo el mundo, en virtud de los meses de pandemia en que las fábricas estuvieron paradas, sin producir, lo que ocasionó un quiebre de stock. "Desde el 19 de septiembre se intenta importar y, hasta la fecha, no se logró, por varios motivos. Escasean en el mundo, la importación lleva tiempo y los vinos deben despacharse en octubre y noviembre para estar antes de las Fiestas en los mercados de destino. Las que son utilizadas en exportación no pagan arancel de ingreso", aclaró. 

Además, destacó que la nueva medida para vender en botellas retornables busca dar otra alternativa para impulsar el consumo de vino, en un país donde hay 17.000 productores y más de 1000 bodegas y en el que las ventas caen 13,2% este año.

¿Vino sin alcohol?

El INV trabaja en otra novedad para impulsar las ventas, que lanzará más adelante. "Vemos que crece la tendencia del consumo de vinos con menor graduación alcohólica, sin perjuicio del vino tradicional. Las nuevas generaciones buscan vinos con menos alcohol o incluso sin alcohol. En España hace siete años que comenzaron a hacer este tipo de vinos; en Chile, tres. Vamos a trabajar para impulsar nuevos productos sin alcohol en el país. Es una alternativa más para que el vino pueda competir con otras bebidas sin alcohol o, incluso, con las cervezas cero. Es una opción para ganar nuevos consumidores y momentos de consumo", explicó.

El presidente del INV aclaró que, en estos casos, a un vino se lo somete a técnicas de desalcoholización, por lo cual pierde el alcohol, pero conserva su aroma y sabor. Esto permitiría sumar alternativas para ganar nuevos consumidores, que no gustan o no pueden consumir alcohol, sin afectar, claro está, la graduación alcohólica de los vinos tradicionales. 


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